El factor decisivo para ganar la Reconquista - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / 25/05/2019 05:00 — Actualizado: 25/05/2019 11:40 La primera noticia histórica que tenemos sobre la pólvora, compuesto formado por salitre, azufre y carbón vegetal, tiene su origen como tantos otros inventos, en la China del noveno siglo de nuestra era. Es más que probable que asociada a los juegos bélicos – que no fuegos artificiales tradicionales en aquellas latitudes -, la empezaran a usar los árabes después del año 1225 — tramando alguna pirula como siempre-, que es cuando se tienen las primeras noticias del salitre, que importado de Mongolia como «nieve de la China», fuera usado como hoy lo definimos en una de sus tres partes- nitrato potásico -, como un ingrediente catapultado con propósitos incendiarios mezclado con brea y arpillera, conglomerados ambos aglutinantes, hacia el siglo XIII, desconociendo su fuerza impulsiva en relación con la artillería de avancarga; y por ende, sus potenciales consecuencias destructivas.

Desde entonces, existe la pólvora negra como tal pues la mezcla de las sustancias que la componen fueron desde aquella época y hasta hoy con ligeras variaciones, las mismas; nitrato potásico, carbón y azufre, en proporciones que es mejor no mencionar para no alimentar malas ideas o que te despierten unos tíos muy feos a las cuatro de la mañana. Las referencias de los primeros navegantes lusos que llegaron a las costas chinas , se refieren al espanto que ocasionaba en los locales el estampido de la artillería de las naos de nuestros osados vecinos en su temeraria exploración del sudeste asiático. Tampoco Marco Polo que visita China hacia el 1270/1300, no comenta nada de la supuesta artillería local, de lo que se deduce que la incógnita de la paterno maternidad del invento sigue oculta en los pliegues de la historia.

La famosa “boca del trueno” tan popular en la época de los primeros Ming, iba a cambiar el orden de las cosas en los campos de batalla terrestres y navales

La pólvora ha sido probablemente uno de los avances técnicos más increíbles de la historia militar y un hito en su introducción en los campos de batalla de todo el planeta, pues marcó un antes y un después en el desarrollo de la tragedia que es la guerra, pero entró de puntillas en la historia. No está claro cómo se introduce en Europa. Dos teorías se enfrentan aún hoy a falta de datos verificables. Una alternativa se refiere a su aparición en escena en la Europa central traída por los mongoles en forma de pequeños morteros o culebrinas ancladas a tierra para enfrentar los ataques de las infanterías adversarias, morteros que escupían hebras de hierro y bolamen candente que al llover sobre la infantería adversaria causaba quemaduras considerables.

La otra, quizás más consistente, propone su andadura por la Ruta de la Seda hasta el Magreb y desde allí, su introducción por el sur de la Península Ibérica, ocupada en aquel entonces por la miríada de reinos de taifas andalusíes. Parece más plausible la segunda opción pues no hay crónicas que hagan alusión antes de esa fecha a ningún hecho que refiera a enfrentamiento alguno donde se hiciera uso de la misma, aunque no por ello, hay que descartar que la extensión de la pólvora en la Europa de la época fue pareja en diferentes direcciones, incluyendo la posibilidad de las tentativas de asedios preliminares a la caída de Constantinopla.

El principio del Apocalipsis El amanecer nunca se puede presenciar con indiferencia. La famosa ” boca del trueno ” tan popular en la época de los primeros Ming , una de las eras de gobierno más estables y disciplinadas en la historia humana, iba a cambiar el orden de las cosas en los campos de batalla terrestres y navales. Aquella aparente minúscula acción química, dejó una huella indeleble en el anecdotario de las historias de la Historia, pues siglo tras siglo, fue perfeccionando su capacidad destructora hasta sustanciar el alma de las guerras como salsa inapelable para aderezar la sangre que se vertería sin cesar en los sucesivo, quizás con más intensidad en lo relativo a las cifras de interfectos, permitiéndonos comprender mejor los ulteriores acontecimientos de ese trágico sustantivo llamado lo militar.

La conquista de Niebla fue tratada como una enorme tragedia por las crónicas islámicas

Epicentro de una tensión revelada como demoniaca, hacia el año 1262 daría paso hacia un incendio mayor desatando el principio de un Apocalipsis menor en una pequeña localidad del sur de la península ibérica donde la creciente telaraña de la llamada Reconquista en un crescendo imparable ensayaba sus últimas estocadas. Es en ese momento en el que los ejércitos castellanos del erudito rey Alfonso X asediaban la ciudad mahometana de Niebla , tomándola por asalto tras sufrir innumerables bajas escupidas por aquellos letales tubos que sembraban con piedras molidas una carnicería entre la tropa cristiana.

El cerco y conquista de la fortaleza de Niebla fue tratado como una enorme tragedia en las crónicas islámicas y como una celebración excepcional resaltando lo heroico en la ‘Crónica General de Alfonso X’ en la que se ofrece una detallada información muy documentada de la campaña militar en las tierras onubense, en las que se llegaría incluso a atisbar el conflicto contra nuestros hermanos portugueses por la posesión del Algarve.

A pesar de que aquella especie de culebrina llamada por los del turbante medfaa o cañón de mano, cuyo mérito estaba basado en el calibre y la longitud de ánima, y en consecuencia por la potencia y el alcance; estas primitivas armas tenían poco alcance y solo producían efecto si eran disparados a boca de jarro para lo cual había que tener algo más que sangre fría. La inexistencia de un poder político potente, como lo fue en su momento el almohade desaparecido tras la aplastante derrota sufrida por los del turbante en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212; configuró un nuevo espacio territorial o coladero que sirvió para facilitar la entrada de los cristianos hacia el valle del Guadalquivir.

En sus últimos años, la taifa islámica de Niebla sería gobernada por el líder musulmán Suayb Muhammad Mahfuz, que tomaría el control de dicho territorio del suroeste por un breve tiempo pues en el orden natural de las causas y consecuencias, estaba ya predestinado a ser conquistado por la marea militar cristiana, pues estaba indefensa ante una previsible “maniobra de tenaza “, ya que en los límites orientales se encontraban los ejércitos castellanos muy subidos y asentados en Sevilla correteando por aquí y por allá como Pedro por su casa. Al otro extremo de su frontera occidental las tropas portuguesas ya habían llegado al Atlántico , por lo tanto, en puridad, literalmente estaban cercados.

El germen de la nación española Relatan las crónicas medievales cristianas que un posible ataque de Castilla al caudillo de Niebla, Ibn Mahfuz era más que previsible , por lo que este se avino a pagar “parias” para así dejar claro su vasallaje al rey sabio. Pero por lo que se ve, no era un sujeto muy formal y de vez en cuando le atacaba una amnesia prodigiosa que fue tomando un cariz de irregularidad. Fuera por esta razón o por la necesidad de proteger la ciudad de Sevilla, se decidió atacar la estratégica ciudad de Niebla ante una previsible incursión islámica procedente del norte de África.

A día de hoy los historiadores orientan sus afirmaciones a que no existiera un “casus belli” explicito para con el reino de Niebla, sino que su conquista fuera producto de una decisión estratégica por tomar el territorio aledaño al Algarve, de tal manera que sirviera de cabeza de puente para conquistar los territorios situados al este del río Guadiana en ese momento en manos de nuestros vecinos portugueses. En el ideario político de aquel rey castellano subyacía una cruzada de larga proyección sobre los territorios del Magreb y la potencialidad de controlar un espacio marítimo de gran amplitud en el Estrecho.

Las armas de fuego eran muy disuasorias, pues su efecto acústico provocaba terror en las tropas

Niebla sería asediada durante unos diez meses según la “Crónica de Alfonso X” , y a finales del mes de febrero del 1262, los estandartes del rey cristiano rematarían las almenas de la desdichada ciudad en la que habría perecido por hambre y sed probablemente la mitad de la población. Al parecer fue usada profusamente la pólvora de tal manera que mientras los de Allah lanzaban con una especie de culebrinas pedreras, los de acá minaban las bases de las murallas con un invento similar. El invento en cuestión que venía de oriente dio el triunfo a los de occidente. Paradojas.

La conquista de Niebla, es un destacado hito en el proceso que la historiografía medieval ha dado en llamar la Reconquista peninsular, proceso que culminaría con la toma del reino nazarí de Granada en el 1492, configurándose así una realidad territorial e identitaria propia bajo la autoridad de los Reyes Católicos que constituiría el germen de la nación española actual.

Las armas de fuego de aquel entonces eran muy disuasorias, pues su efecto acústico provocaba el terror en las tropas cristianas, pues estas desconocían la pólvora como parte de un ingenio artillero pues como antes hemos mencionado , eran más de tipo pedrero menor — tipo postas y fogueo -, que otra cosa. Ya solo el estruendo que producían infiltraba anímicamente al adversario; pero Niebla cayó, y cayó por el empecinamiento de Alfonso X el Sabio , que la sitió y tras diez meses de acoso y derribo, protegió a sus asustados hombres de aquella tormenta de fuego llevándolos a la victoria y avisando a los recalcitrantes ante posibles conatos de resistencia. Con el paso de los años, la pólvora, ya fuera como elemento atronador y “ruidoso”, jugó un papel principal en las campañas bélicas en curso en España y en la pinza ejercida sobre los nazaríes.

La burda y primaria artillería de Ramírez de Madrid en la guerra de Granada en apoyo de los Reyes Católicos, o la mas tarde empleada en el uso de las armas de fuego portátiles en las campañas de Italia promovidas por el ilustre Gran Capitán derrotando contundentemente a los franceses en Ceriñola y Garellano, marcaron la adaptación del ejército español a las armas de fuego, que durante siglo y medio en una diabólica combinatoria no pudieron ser contestadas por ningún ejército europeo, pues los Tercios españoles eran algo así como el “coco”. En Niebla, hubo un imperceptible pero contundente cambio de tercio en la historia de la humanidad, el demonio había mutado de loción capilar en la antigua China a derribar murallas como quien no quiere la cosa.

Niebla, siempre un enigma.

LINK ORIGINAL: NoticiasVenezuela.org

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