Foto: referencial Europa Press Venezuela se enfrenta a un panorama climático atípico y de gran magnitud entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. La combinación del calentamiento global y la intensificación de El Niño amenaza con alterar drásticamente las lluvias, la producción agrícola, la generación eléctrica y la salud pública, según advirtió el Dr. Carlos Méndez, jefe del Centro de Estudios de la Crisis Ambiental Global (CECAG) del IVIC. El investigador explicó que la temperatura global se sitúa 1.6 °C por encima de los niveles preindustriales, y las proyecciones científicas prevén un desfase energético que podría superar los 3 °C, convirtiendo la coyuntura en una crisis de dimensión civilizatoria. Lluvias trastornadas e inversión estacional Basándose en modelos de alta tecnología NOAA y laboratorios europeos, el IVIC advierte que el país atravesará inicialmente un marcado déficit de precipitaciones. Sin embargo, lo más inédito ocurrirá a fin de año: Tradicionalmente, enero y febrero son meses secos con riesgo de calima e incendios forestales. No obstante, las simulaciones actuales indican lluvias torrenciales puntuales sobre un «fondo seco», concentradas fundamentalmente en el occidente del país a partir de diciembre. Este fenómeno podría saturar sistemas de agua potable por el arrastre de sedimentos en los Andes y comprometer la estabilidad operacional de la hidroeléctrica del Guri. Amenaza a la salud y la agricultura El impacto del cambio climático ya roza los límites fisiológicos de la naturaleza y el ser humano: Vegetación y agricultura: Las plantas tropicales se acercan a su límite de tolerancia (35 °C a 39 °C), un umbral superado en zonas como la cuenca del Lago de Maracaibo, donde el aire supera los 40 °C, poniendo en riesgo los bosques y cultivos. Salud humana: Las altas temperaturas sostenidas combinadas con humedad disparan el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. El Dr. Méndez enfatizó la urgencia de crear estadísticas oficiales para p
Fuente: El Informador — Ver nota original