Lapatilla septiembre 09 2026, 8:11 amPosteado en: Actualidad, EconomíaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Un buque cisterna de GLP Chrysopigi Lady, transporta cargamento de gas licuado de petróleo venezolano a Estados Unidos.Palacio de Miraflores (vía REUTERS) Los herederos de Oswaldo Cisneros, el que fue uno de los hombres más ricos de Venezuela, recibieron una noticia extraña el pasado mes de abril: había gente recorriendo sus campos petroleros en la Faja del Orinoco. Ellos seguían siendo, sobre el papel, los explotadores legítimos, pero pronto se dieron cuenta de que, mientras aquellas visitas ocurrían sin mucho disimulo, se estaba gestando la fórmula para arrebatárselos. Por María Martín y Florantonia Singer | EL PAÍS Suscríbete al newsletter más leído de Venezuela y entérate primero Los visitantes eran representantes de Pacific Coast Energy Company (PCEC), una empresa californiana casi desconocida del multimillonario belga de origen pakistaní Alshair Fiyaz y su socio Klaus Hasbo, el consejero delegado de la compañía. Los herederos de Cisneros no tardaron en entender qué buscaban: su negocio, el 40% de Petrodelta, la empresa mixta que explota esos campos junto a PDVSA, la petrolera estatal que ostenta el 60%. En un intento desesperado de frenar lo inevitable, escribieron a Pacific Coast advirtiéndole de que esos yacimientos ya tenían dueño, pero no sirvió de mucho. Lo que ocurrió después, plasmado en expedientes de miles de páginas, documentos y comunicados, es una de las operaciones de reasignación de activos petroleros más opacas de la Venezuela sin Nicolás Maduro. Una en la que lobistas ofic
Fuente: La Patilla — Ver nota original