Fuente de la imagen, EPA Hay momentos en los que la vida en Moscú se siente completamente normal. La mañana del jueves no fue uno de ellos. En el sureste de la ciudad, una refinería de petróleo había sido alcanzada durante un ataque con drones ucranianos. Incluso desde lejos la escena parecía surreal. El humo denso que salía de la instalación había oscurecido el cielo. Como si un velo negro enorme colgara sobre el horizonte de Moscú. Tan extraordinario y llamativo como el suceso fue la reacción de las personas que estaban cerca de la refinería. Prestando mínima atención a las enormes nubes de humo, un pescador se sentó al lado de un estanque, mirando el agua mientras seguía pescando. En el parque de enfrente, los niños se divertían jugando en los columpios. Los compradores iban y venían de un supermercado, como si fuera un jueves cualquiera. Entonces me di cuenta de que mi percepción de lo que es normal en Moscú y lo que no es normal, necesitaba una actualización. Final de Más leídas Fuente de la imagen, Anadolu via Getty Images ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast Durante mucho tiempo, la guerra contra Ucrania pareció muy lejana para la gente de la capital rusa. Muchos pretendían que no estaba pasando nada, pero eso se ha vuelto más difícil a medida que la línea del frente se acerca sigilosamente a la ciudad. Durante el último año y medio, los moscovitas se han despertado con la noticia de que generales del ejército en Moscú han sido asesinados y drones han atacado la capital. En cierto sentido, lo anormal ya es la nueva normalidad. El ataque del jueves fue uno de los mayores asaltos aéreos a la región de Moscú desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Además de daños en la refinería de petróleo, los centros comerciales y los edificios residenciales también se vieron afectados. Según el gobernador de la región de Moscú, una niña de ocho años murió en un incendio causado por uno de los ataques con drones. "No me sorprende del todo lo que ha pasado", dice Slava, que vive en un bloque de apartamentos frente a la refinería de petróleo. "Pero no esperaba un ataque tan grande", admite. "Oí explosiones y vi mucho humo. Es el tipo de cosas que normalmente se ven en las películas. Lo vi desde la ventana de mi apartamento", remata. Fuente de la imagen, Reuters Pero otra residente de la zona, Nadezhda, no veía nada normal en lo que estaba ocurriendo. "Nos tomó cuatro años ganar la Segunda Guerra Mundial, aunque nuestros soldados tenían poca comida y agua", me contó. "Hoy tenemos todos los recursos que necesitamos. Pero esta guerra sigue adelante. Estoy en shock", agregó. ¿Cómo responden las autoridades rusas a personas como Nadezhda, a rusos que luchan por entender por qué la llamada "operación militar especial" del Kremlin está tardando tanto y cómo es posible que la guerra haya llegado a su ciudad? Los funcionarios rusos acusan regularmente a Occidente del prolongamiento de la guerra en Ucrania, culpando a los líderes europeos y a la OTAN de apoyar a Kyiv. Pero el jueves, el presidente Vladimir Putin no dijo nada sobre el ataque con drones. Los boletines de noticias de los canales de televisión rusos apenas lo mencionaban. Cuando los periódicos rusos informaron de la historia al día siguiente, detecté un hilo común en su cobertura: un mensaje coordinado, quizás, para el público nacional. Se puede resumir así: "Por malo que sea para nosotros, Ucrania está sufriendo más". "Nuestros ataques están causando mucho más daño a Ucrania que el que Ucrania nos está causando", declaró el diario ultra-pro-Kremlin Komsomolskaya Pravda. "Nuestros ataques para desmilitarizar Ucrania son mucho más poderosos y efectivos que los ataques ucranianos", escribió el tabloide Moskovsky Komsomolets. La narrativa era casi idéntica en el periódico gubernamental Rossiyskaya Gazeta: "Nuestros ataques a empresas de defensa que trabajan para el ejército ucraniano son mu
Fuente: BBC Mundo — Ver nota original