El análisis táctico del Levante-Barça: la cruda realidad copera - EntornoInteligente
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Coutinho marca el gol de penalti al Levante en el tramo final del partido. / EFE / MANUEL BRUQUE

1. Tres defensas fijos, dos desaparecen

Semedo, Chumi y Miranda  son los tres  defensas fijos  del Barça en la Copa. Han disputado los tres partidos como  titulares.  Solo variaba la identidad de uno de los dos centrales en cada partido: Cuenca tuvo el privilegio de jugar en León contra la Cultural; Vermaelen, lesionado, participó en el partido de vuelta y el  debutante Jeison Murillo  ocupó esa vacante de la última línea.  Cillessen  defendió la portería de la Copa como siempre.

A pesar de que el Levante es un equipo de Primera, Valverde reforzó la confianza de Chumi y Miranda, aunque también es cierto que son las únicas oportunidades que tiene, en la Copa, para dar descanso a  Piqué y Alba.

Chumi intenta frenar a Mayoral. /  ALBERTO SAIZ (AP)

Los dos notaron la diferencia de categoría del rival, de un Segunda B a un Primera; en particular Miranda, que toleró una colada de Coke, un defensa como él, y falló el pase que originó el 2-0. Murillo, el más experto de todos pese a ser debutante, vio una amarilla a los 21 minutos en un inicio de partido para olvidar. Chumi, el otro central del filial, la vio en el 42 para frenar una  escapada de Boateng.  Los dos fueron sustituidos. No hubo marcajes férreos ni intensidad hasta el 2-0. 

2. Dembélé, el falso nueve, llega tarde

Malcom, Dembelé y Coutinho  compusieron la delantera del Barça. Ninguno es un nueve, entendido como un referente del área, un rematador Acaso podían ejercer, los tres, de  falso nueve,  con movilidad y generando espacios.

Valverde eligió a Dembélé por ser el más  hábil en el regate  y en espacios reducidos. El francés dio señales de vida tarde, como en los entrenamientos. En el primer tiempo apenas se le vio, en una única aparición poco después de que el Levante marcara el segundo gol y luego ya no enfocó el marco rival hasta los  últimos diez minutos  al encadenar tres remates seguidos.

Dembélé pide un penalti junto a Aitor Fernández.  /  HEINO KALIS (reuters)

Más tarde llegó Coutinho , cuyo rendimiento fue pobrísimo hasta que anotó de penalti para aliviar el marcador y reforzar las esperanzas de clasificación.  Malcom completó la aciaga noche  de la delantera: una escapada de las suyas, la única, chocó contra el portero.

3. Arturo Vidal decide organizar

Sergio Buquets, titular y capitán, referente, además, del juego del Barça, debía ser el hombre que iniciara el juego. Y así fue al principio, cuando se convertía en el  tercer central  para iniciar la cadena de pases desde atrás. No tuvo peso  Busquets,  y el equipo perdió uno de sus pilares. Por experiencia y por veteranía.  No supo inculcar el tono  de intensidad exigible ni dando ejemplo al ceder un espacio vital a Chema para que abriera el marcador en el minuto 3.

Vidal frente a Prcic. /  MANUEL BRUQUE (EFE)

La función de Busquets la usurpó  Arturo Vidal  a su manera. Fiel a su estilo, recorriendo campo, atacando las pelotas con fuerza, tratando de  multiplicarse  pese a que perdiera la posición y provocara algo de desorden. Al equipo le faltaba  fuego  y se lo dio el futbolista chileno.

La falta de fútbol no la compensó nadie con tanta  personalidad.  Las pérdidas fueron continuas en el primer tiempo y la mayor posesión azulgrana no significa que el once de Valverde fuera fluido en su juego. Al contrario. El exceso de novedades (nueve respecto a la Copa) en el equipo eliminó todas las conexiones habituales. Y sin juego ni intensidad ni titulares, el equipo sucumbió merecidamente.

 

Temas: Ousmane Dembélé Ernesto Valverde Fútbol Copa del Rey de fútbol

LINK ORIGINAL: El Periodico

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