EL AGUA DE ARRIBA Y EL AGUA DE ABAJO - EntornoInteligente
Entornointeligente.com /

Un viejo minero con los brazos mutilados por una carga de dinamita que pasados los años de la bonanza del oro vive solo, aguardando la muerte, en un caserío junto al río Tenche. Una alfarera de Ráquira que se gana la vida fabricando vírgenes grotescas. Una bailadora de cumbia, de más de cien años, que recuerda sus mejores días en Guamal.

Un domador de potros salvajes que con un puñado de hombres maneja las 17 mil reses y los 6 mil caballos de una hacienda. Un obrero sin trabajo que dedica su vida a amaestrar pájaros en un barrio de Barranquilla. Un cosechero de café, ya viejo, que se hace famoso jugando al trompo y el balero en las plazas de los pueblos del Quindío y el Valle.

Un arriero de Sonsón. Un “tejedor de oro” de Mompox. Un contador de cuentos del río Micay. Un músico que hace coplas y bandolas en un pueblo perdido en los llanos del Casanare. Una mujer wayú que ejerce el oficio sagrado de palabrera en las salinas de Manaure.

Estos son algunos de los personajes de “Aguas abajo”, el libro de crónicas de Juan Leonel Giraldo que acaba de publicar el grupo Random House en su colección de literatura, una sabia decisión editorial que prueba una vez más que el buen periodismo narrativo siempre es literatura.

Digo personajes, y en realidad hablo de héroes de carne y hueso nacidos en regiones tan distintas y distantes de Colombia como la costa Pacífica, el río Magdalena, las montañas de Antioquia o los llanos Orientales; hombres y mujeres con oficios sencillos o heroicos que, como el agua que mueve las ruedas hidráulicas, son “agua de abajo”, es decir, la que empuja la rueda con su fuerza: los campesinos que siembran la tierra, los obreros, los artesanos, los pescadores, los vaqueros, los mineros, los bogas de nuestros ríos, los músicos que alegran nuestras fiestas…

El libro es un canto a la diversidad de Colombia. Son 25 crónicas escritas y reescritas entre 1975 y 2018 y algunas de ellas publicadas originalmente en las revistas Diners, Credencial y Teorema. Leyéndolas, uno siente correr por sus páginas las voces y las vidas atadas al agua que empuja la rueda del molino. También respira el aire de verdad que siempre sopla en toda gran obra narrativa.

Las historias de “El agua de abajo” fueron escritas por un periodista formado desde temprano en el oficio de narrar, primero cuando era niño, escuchando las novelas que su madre le leía en voz alta cuando él todavía no sabía leer y, después, cuando ya era periodista de El Tiempo, leyendo maestros como John Reed, Jack London, Joseph Mitchell, James Agee, Isaak Bábel, Truman Capote y Bruce Chatwin.

De ellos, Giraldo aprendió el valor de la escucha y del respeto por el Otro. La importancia de la paciencia y la inutilidad de la velocidad. También aprendió a sumergirse en los ambientes y en las vidas de los personajes: abandonarse al placer de no quedarse con ellos unas horas, sino varios días, y hablar sin afanes. Ir a la realidad con la mente y el corazón abiertos para poder observarlo todo como si uno lo viera por primera vez, para captar todos los detalles… En otras palabras: abandonarse a la sabiduría del corazón. Comprender que no hay un método que enseñe a ver y a sentir. Que cada historia y cada personaje son un misterio.

Ya no es fácil encontrar en nuestros periódicos historias tan bien contadas y tan bellamente escritas como las de “El agua de abajo”. Por eso este es un libro que nos reconcilia con la mejor tradición y el legado más precioso de los mejores escritores del periodismo narrativo colombiano.

LINK ORIGINAL: El Colombiano

Entornointeligente.com

Advertisement

Nota de Prensa VIP

Smart Reputation

160579