El "afilador de cuchillos" sigue vivo - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Abc / Ustedes recordarán aquellos "afiladores de cuchillos", que recorrían las calles de nuestra ciudad, algunos tocando una corneta instalada en uno de los manubrios de una bicicleta, a viva voz o simplemente con silbatos.

1 2 3 4   Pedaleando y pedaleando, en pronunciadas subidas y bajadas iban ofreciendo sus servicios a toda ama de casa que salía a la puerta de la casa, en la vereda, a esperarlos, con el objetivo de recuperar aquellos cuchillos o tijeras desafilados, que hacía rato tenían fecha de vencimiento.

Los “afiladores de cuchillos” formaban parte de una de las postales de aquella Asunción, donde el cansino tranvía con su lento andar y sus ruidosas ruedas interrumpía por momentos la “media mañana” de las obligadas y ricas empanadas de Palma y Chile.

Pensábamos que ya habían desaparecido de las calles y que ya formaban parte de aquellos imborrables recuerdos con los que crecimos, entre ellas las marchantes que ofrecías sus mercaderías sobre burros, o aquellas vendedoras de mazamorra, que con una olla sobre la cabeza, golpeaban casa por casa. Sin embargo nos equivocamos.

Días pasados, al bajar del colectivo, sobre Luis Alberto de Herrera casi Iturbe, nos encontramos con la sorpresa que los “afiladores de cuchillos” aún siguen vivos, tan campantes como hace años, en una era donde la tecnología de los avanzados celulares, el internet y la comunicación están vigentes.

Nos acercamos al hombre de unos 70 años con sombrero, y el ruido de la piedra que afilaba una tijera, nos trasladó mentalmente muchos años atrás.

HACE 39 AÑOS QUE HAGO ESTE TRABAJO Crescencio Martínez, el “afilador de cuchillos” en este caso de unas tijeras, nos comentó que:

“Este trabajo vengo lo haciendo desde hace 39 años, cuando tenía 30 años. Con este trabajo mantengo a mi familia y crié a mis hijos. Lo que pasa es que la juventud de ahora ya no quiere hacer este trabajo, sin embargo yo lo sigo haciendo con buenos resultados”, dijo Crescencio, antes de ingresar a uno de los negocios de venta de telas, donde la tijera debe estar muy afilada.

Luego de un rato volvió a salir del negocio con otras tijeras y pedaleando su bicicleta convertida por las circunstancias en un instrumento que hacía girar la piedra gris que iba afilando la tijera, desprendiéndose de la misma unas chispitas con un sonido familiar.

Cruzamos la calle y girando la cabeza, observando a Crescencio Martínez, un hombre de 69 años, que volvió a pintar con su estampa, acompañado de su bicicleta, una hermosa postal de Asunción que pensamos había quedado atrás. El “afilador de cuchillos” sigue vivo.

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