Aeronaves estadounidenses regresaron a los cielos de Caracas más de cuatro meses después de la operación militar que culminó con la captura y extracción de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. En esta ocasión, dos aviones Osprey participaron en un simulacro militar destinado a ensayar la evacuación de diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos en la capital venezolana. El imponente sobrevuelo capturó la atención de los caraqueños, quienes compartieron videos del vuelo y aterrizaje en redes sociales. Mientras tanto, en la costa aguardaba el destructor Iwo Jima, la misma nave que se encargó de trasladar al líder chavista después de su detención en Fuerte Tiuna.
La Embajada estadounidense anunció oficialmente el ejercicio a través de sus redes sociales, enfatizando que garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército es un componente clave de la preparación de la misión tanto en Venezuela como en todo el mundo. El comunicado señaló que continuaban avanzando en el plan de tres fases de Donald Trump para Venezuela, demostrando así un control territorial y militar sin precedentes en la región. Este tipo de operaciones refleja la profunda injerencia estadounidense en los asuntos venezolanos tras los cambios políticos recientes.
El plan estratégico de Washington se encuentra actualmente en su segunda fase, que comenzó con la estabilización tras la caída de Maduro y el ascenso de Delcy Rodríguez, quien ocupa la presidencia encargada del gobierno de facto. Esta etapa de recuperación y reconciliación se desarrolla con luces y sombras, mientras la cúpula de la oposición democrática se reúne en Panamá bajo el liderazgo de María Corina Machado para definir la hoja de ruta de los próximos meses. La tercera fase del plan contempla la transición hacia la democracia mediante elecciones libres, aunque su viabilidad y cronograma permanecen inciertos.
El gobierno chavista buscó minimizar la preocupación ciudadana anunciando que se trataba de un simulacro de evacuación ante eventuales situaciones médicas o contingencias catastróficas, enmarcándolo dentro de protocolos regulares de seguridad y protección diplomática. Sin embargo, sectores del chavismo manifestaron su disconformidad ante este despliegue militar estadounidense, viéndolo como una pérdida de soberanía nacional. La operación evidencia la nueva realidad geopolítica en Venezuela, donde la presencia militar norteamericana se ha normalizado en los últimos meses como parte de la reestructuración política del país.
Fuente: El Mundo — Ver nota original