ECUADOR: Chile cuenta sus pérdidas - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El expreso / Los desastres naturales son cicatrices en la piel de un país. En el caso de Chile, la marca es un símbolo de aprendizaje. El terremoto de 8,2 grados en la escala de Ritcher que, el lunes por la noche, sacudió las costas del país y dejó a su paso seis muertos y una alarma de tsunami, tuvo impactos mínimos. Esto, si se tiene en cuenta que es uno de los diez sismos más fuertes de los últimos 60 años. Su antecesor, el terremoto de 2010, alcanzó al país de Michelle Bachelet dos semanas antes de que esta dejara la presidencia. Ahora, tres semanas después de que la socialista chilena regresara al presidencial palacio de La Moneda, la tierra vuelve a temblar. La diferencia es que el país estuvo más preparado. Una mirada rápida a la cifra lo confirma. En 2010, las víctimas mortales ascendían a 524. Esta vez fueron seis, la mitad de ellos murió por un paro cardíaco. Todos eran de Iquique, el lugar de los epicentros. Una pequeña ciudad costera, en el centro del país, cuya geografía la condena como eterna víctima de los movimientos telúricos. Allí vivían las seis víctimas mortales de este lunes, se registran los mayores daños materiales y se ha activado la alerta de tsunami tres veces en lo que va del año. Por si fuera poco, en esta localidad se registró la fuga de más de 293 mujeres de una cárcel de alta seguridad, donde las prisioneras aprovecharon las fallas estructurales para escapar. EXPRESO se comunicó con Benjamín Blanco, periodista del tradicional diario La Tercera, quien se desplazó hasta la zona, semanas atrás, cuando los temblores iniciaron. Blanco apunta a que la gestión gubernamental ha aprendido sus errores. “Las alarmas tardaron una hora en sonar, pero las capacitaciones continuas que exige el Gobierno lograron movilizar a la población antes de la alerta”, comenta, en referencia a las amplias críticas que recibió Bachelet, hace cuatro años por la falta de previsión y, sobre todo, por no haber emitido ningún tipo de alerta a la ciudadanía. Por el contrario, cinco horas después del temblor del lunes, Chile vivía un estado de emergencia, las Fuerzas Armadas asumían su rol de control y socorro, y la presidenta Bachelet se movilizaba junto a las principales cabezas del gabinete. Una muestra simple de que la nación sureña es más madura, porque su cultura sísmica se ha fortalecido. Ahora viene el camino que ya conocen: la reconstrucción, la solidaridad y la preparación porque en Chile los terremotos de hoy son menos intensos que los de mañana.

Con Información de El expreso

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