Ecuador-Argentina: Messi fue el que hizo todas las brujerías y llevó a la Selección al Mundial - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Clarín / Es el elegido. El Mesías. El que llevó a la Argentina al Mundial. El que hizo vibrar a todo el país ¿Qué más tiene que hacer?, preguntamos tras el empate con Perú en la Bombonera. Esto. Lo que hizo anoche. Jugar un partido para que nadie olvide. Para tapar todas las bocas que tenía que tapar. Uno de esos partidos que quedará enmarcado en el recuerdo de todos los argentinos. Se llama Lionel Messi. Le dicen Leo. La rompe en el Barcelona. Y también en la Selección. Le ganó a Ecuador él solo. Con algunas compañías (la reivindicación de Di María, la solidez de Otamendi, el trajín de Enzo Pérez y de Benedetto). Pero lo de Messi fue descomunal. De otro planeta. Coma para preguntarse otra vez: ¿de qué planeta viniste “barrilete cósmico dos”?

Leo levanta los brazos. Empujó a todos (Mario Quinteros).

Llora Messi. Grita Messi. Festeja Messi. Y con él, todos los argentinos. Aquí, en un estadio Atahualpa donde flameó la celeste y blanca como en tantas otras noches de gloria. Y donde ese grupito nutrido que silenció a todos los ecuatorianos lo reverenció como a lo que es. ¡Messi! Messi! ¡Messi! Se gritó bien fuerte y se hizo himno en la noche que nadie jamás se olvidará. Ni los de acá, ni los de allá… Saltan en el banco. Golpean el acrílico. Deliran los hinchas en las tribunas. Y la emoción invade a todos. Como en las grandes epopeyas de la Selección. Se abrazan, corren, gritan, festejan, se apiñan en un grupito bien apretado. Todos juntos revolean camisetas y dejan de ser jugadores para convertirse en hinchas. Los hinchas más grandes de esta Selección. Ahí, de cara a todos los que bancaron, les tributan el triunfo histórico, les regalan las camisetas, les dan las gracias por tanto apoyo. Los argentinos deliran. Argentina es un solo grito. Estará en Rusia 2018 porque Messi lo hizo.

Cargando video… Y hasta rompió el maleficio. Fue el “brujo” de esta Selección. El verdadero. El que metió el primero tras una jugada monumental con otro que tuvo una noche reivindicatoria: Angel Di María. El que gritó el segundo llevándose la pelota como un “petiso malevo” entre camisetas ecuatorianas. Y dejó sin voz a todos los argentinos con esa definición de maestro con la que llegó a los 61 goles gritados la Selección. Y a 21 en Eliminatorias (7 en esta edición) para erigirse en el máximo goleador argentino en clasificación premundialista. Jugó 48 partidos en el año. Y metió 49 goles. Metió un hat-trick en un momento definitorio, casi dramático, como no ocurría en el fútbol argentino desde hace 30 años. ¡Un monstruo! Y se llevó la pelota, los aplausos, la ovación, los elogios. Y todo lo que usted quiera tributarle…

La Pulga fue el líder futbolístico y anímico de la Selección (EFE).

¿Cristiano Ronaldo ya estaba adentro? ¿Neymar festejó unas cuantas fechas antes? ¿Cavani es el goleador sudamericano? ¿Marcos Asensio e Isco son las banderas de una España exquisita? Messi no podía faltar en la mesa de los grandes. Si él es el más grande de todos los futbolistas de este siglo… El presidente ruso Vladimir Putin debe haber respirado con alivio cuando se enteró. ¿O lo vio por televisión? Una cosa o la otra, Putin y el mundo saben desde anoche que no faltará el más grande en un Mundial que ya empieza a encandilar.

“Bienvenidos hermanos argentinos”, rezaba el cartel electrónico detrás de uno de los arcos. Justo al costado donde estaban los entusiastas tres mil hinchas argentinos con banderas, camisetas, cantitos desde antes del comienzo del partido y muchísima algarabía en el final apoteótico.

Estuvo el Brujo Manuel y creame que hay que creer en los brujos… Más después de esta noche.El hechicero fue Messi. El “trucho” de Estudiantes, amigo de Juan Sebastián Verón, traído por Julián Camino y Claudio Gugnali, no jugó ni la rompió como lo hizo Leo. Los dos ex futbolistas que acompañaron a Sabella en Brasil 2014 se ubicaron en un palco, detrás de los periodistas argentinos, junto con otros “brujos futboleros”, como El Cabezón Ruggeri y el Beto Tarantini. Esos también la rompieron en el 86 y en el 78. Y supieron transmitirle a estos muchachos, que no sabían que tren tenían que tomar, ese espíritu ganador que solo los que llevaron con orgullo la celeste y blanca hasta la gloria saben hacer.

Ahí está el embajador Luis Juez, quien consumó el “tercer milagro” en un año que nunca olvidará. El cordobés estuvo en la clasificación argentina al Mundial Sub 20, con el pibe Lautaro Martínez como figura, que luego se disputó en Corea del Sur. También en la cinematográfica noche en la que Atlético Tucumán consiguió un triunfo histórico (1-0 con gol de Fernando Zampedri) luego de llegar más que tarde a jugar con El Nacional “volando” por rutas y caminos ecuatorianos y jugando con camisetas prestadas por los chicos argentinos del Sub 20.

La emoción invadió a todos. Jugadores, hinchas, dirigentes, periodistas. No podía ser de otra manera. Messi devolvió la alegría y ahora la historia será otra. ¿Se repetirá la hazaña en Rusia? Con el espadas, ahora es tiempo de soñar… Ecuador-Argentina: Messi fue el que hizo todas las brujerías y llevó a la Selección al Mundial

Con Información de El Clarín

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