Lapatilla junio 27 2026, 12:00 pmPosteado en: Actualidad, NacionalesCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Fotografía de este viernes, que muestra algunos edificios afectados por un terremoto en La Guaira (Venezuela). El ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, anunció la restricción del acceso al estado La Guaira (norte, cercano a Caracas), el más afectado por los terremotos, a partir de las 20.00 horas locales (00.00 GMT) de este viernes. EFE/ Ronald Peña R “Uno de los eventos sísmicos más importantes que ha vivido Venezuela desde la llegada de los españoles”. Con esas palabras, Francisco Garcés, expresidente de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), resume la magnitud de los dos terremotos que sacudieron el país el miércoles 24 de junio de 2026, en una comparación que abarca más de cinco siglos. Por Maricel Drazer / dw.com Venezuela atraviesa un plan de TRES FASES, déjanos tu correo y te actualizaremos al momento Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por apenas 40 segundos, sacudieron Venezuela. Las labores de rescate continúan en las zonas más afectadas, mientras las autoridades siguen evaluando el alcance de los daños. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que hasta 6,76 millones de personas podrían haberse visto afectadas por la catástrofe. Según Garcés, “no es normal sufrir dos sismos seguidos de estas magnitudes. Esto es algo extraordinario en cualquier parte del mundo”. A su juicio, el terremoto se convertirá en “uno de los eventos más importantes ocurridos en América Latina en esta década”. No fue una sorpresa para los especialistas Desde Mérida, Raúl Estévez, geofísico, fundador de la Red Sismológica de los Andes Venezolanos y uno de los impulsores de la gestión del riesgo sísmico en Venezuela, sostiene, en entrevista con Deutsche Welle, que la magnitud del desastre no significa que haya sido una sorpresa. “La ocurrencia de estos sismos no es totalmente inesperada”, señala. Según el geofísico, Venezuela está atravesada por un sistema de fallas tectónicas producto de la interacción entre las placas del Caribe y Sudamérica. “En esos puntos de contacto, el movimiento no es continuo, sino que se acumulan esfuerzos tectónicos, hasta que la roca ya no aguanta y se produce un salto”. Esas rupturas son las que generan los grandes terremotos. Estévez asegura que, desde hace tiempo, los especialistas observaban una “brecha sísmica” en el occidente del país, un segmento de falla donde no se había producido un gran terremoto durante mucho tiempo. “Se esperaba que el próximo sismo grande ocurriera en el occidente de Venezuela y que fuera de magnitud 7 o más”, afirma. “Eso lo sabíamos”. Sin embargo, sostiene que el país llegó a este terremoto con una capacidad científica muy deteriorada. El desmantelamiento del monitoreo sísmico A su juicio, la actividad en este campo dejó de ser una prioridad para el país. “La política pasó por encima y desatendió todas las instituciones que hacíamos sismología”, asegura. Recuerda que la red sismológica venezolana llegó a contar con unas 300 estaciones distribuidas por todo el país. “Ahorita funcionan menos de diez”. En el occidente de Venezuela, añade, existía una red de 25 estaciones. “Hoy no tenemos ninguna”. Ese escenario afecta la capacidad del país para monitorear la actividad sísmica. “Tenemos que recurrir a instituciones del exterior, como el Servicio Geológico de Estados Unidos”, indica. Como buena parte del monitoreo se realiza desde estaciones ubicadas fuera de Venezuela, la información sobre la actividad sísmica solo puede inferirse, explica Estév
Fuente: La Patilla — Ver nota original