Dos aeronaves militares de EE.UU. sobrevuelan Caracas

Dos aeronaves militares de EE.UU. sobrevuelan Caracas

Dos helicópteros militares estadounidenses tipo Bell-Boeing V-22 Osprey realizaron un controvertido sobrevuelo sobre la capital venezolana el pasado sábado, aterrizando en la sede de la Embajada de Estados Unidos. Aunque las autoridades chavistas habían anunciado previamente que se trataba de un simple simulacro de evacuación del personal diplomático, la operación generó perplejidad entre los caraqueños, quienes cuestionaban el verdadero propósito de esta inédita maniobra aérea. El canciller venezolano Yvan Gil llegó incluso a eliminar el comunicado oficial que autorizaba el ejercicio, presumiblemente por las críticas levantadas por sectores del gobierno chavista ante la operación.

La operación contó con un despliegue logístico extraordinario que incluyó dos buques de guerra estadounidenses: el crucero misilístico USS Lake Erie y el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, que se posicionó a solo seis millas náuticas de Catia La Mar en la costa caraqueña. Este último fue el responsable de transportar los helicópteros hasta la embajada y es la misma nave que utilizó Estados Unidos para extraer a Nicolás Maduro y Cilia Flores del territorio venezolano el 3 de enero pasado. La presencia de estos buques de guerra evidencia que la operación fue más allá de un simple ejercicio de evacuación diplomática.

Los helicópteros ingresaron al espacio aéreo venezolano alrededor de las diez de la mañana a través del corredor de Tacagua, uno de los corredores aéreos habituales de aproximación a Caracas. Los residentes de la zona sureste de la ciudad, donde se ubica la sede diplomática, habían permanecido en estado de alerta desde la noche anterior, muchos de ellos sin dormir ante la expectativa de lo que podría suceder. Este comportamiento de vigilancia refleja el trauma causado por eventos similares, particularmente el sobrevuelo masivo de helicópteros y bombardeos en sitios militares estratégicos ocurridos en la madrugada del 3 de enero durante la operación que culminó con la extracción de Maduro.

La condición climática nublada que predominaba sobre Caracas ese sábado frustró los planes de muchos ciudadanos de documentar visualmente el paso de las aeronaves militares. La combinación de la falta de transparencia oficial, la eliminación de comunicados previos, y el despliegue militar sin precedentes generó un clima de incertidumbre sobre las verdaderas intenciones detrás de la operación. Los caraqueños quedaron divididos entre aceptar la versión oficial del simulacro o cuestionar si se trataba realmente de una operación comando de desembarco con objetivos más complejos.

Fuente: ABC Espana — Ver nota original

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