En el marco del Día Mundial Sin Tabaco conmemorado el 31 de mayo, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) advierte sobre el preocupante aumento del consumo de cigarrillos electrónicos entre adolescentes. Según datos de la organización, estos dispositivos producen adicción, afectan el desarrollo cerebral durante la adolescencia y exponen a los usuarios a sustancias potencialmente tóxicas para los sistemas respiratorio y cardiovascular. La edad de inicio del vapeo se ubica entre los 12 y 15 años, una etapa crítica del desarrollo cerebral donde la vulnerabilidad a la nicotina es significativamente mayor.
Una encuesta realizada por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC Argentina) en jóvenes de 13 a 18 años de Buenos Aires revelló datos alarmantes sobre el consumo de productos con nicotina. El 38,7% de los adolescentes consultados probó alguna vez productos de tabaco o nicotina, mientras que el 19,4% consume actualmente alguno de estos productos y el 8,9% específicamente utiliza cigarrillos electrónicos. Estos números reflejan una tendencia mundial que ha consolidado su crecimiento en un contexto de descenso del consumo de cigarrillos convencionales, como señaló el médico neumonólogo infantil Maximiliano Salim.
Los especialistas en salud respiratoria advirtieron que el fenómeno no se limita solo al vapeo, sino que también ha expandido el consumo de productos de tabaco calentado y bolsas de nicotina entre los adolescentes. Esta diversificación de productos se impulsa mediante estrategias agresivas de marketing y una percepción errónea entre los jóvenes de que estos dispositivos representan un "menor riesgo" comparados con el cigarrillo tradicional. El Maximiliano Salim enfatizó que el contacto con estos productos comienza temprano: entre los 12 y 14 años ya existe un público consumidor que ha tenido contacto con ellos, coincidiendo con estadísticas que muestran que más del 80% de las personas que inician el hábito de consumir tabaco lo hacen antes de los 18 años.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) orientó su campaña de este año a desenmascarar las estrategias de una industria que "se reinventa constantemente para captar nuevos consumidores" mediante productos presentados como modernos, tecnológicos y de menor riesgo. La proliferación de sabores atractivos, el diseño sofisticado de los dispositivos y la publicidad engañosa son herramientas que la industria utiliza para atraer especialmente a adolescentes. Sin embargo, no existe respaldo científico que sustente las afirmaciones sobre la seguridad de estos productos, siendo crucial que tanto padres, educadores y profesionales sanitarios conozcan los riesgos reales asociados con el vapeo en poblaciones vulnerables.
Fuente: Infobae America — Ver nota original