Derrames petroleros amenazan 15 especies aves costa venezolana

Al menos 15 especies de aves pertenecientes a ocho familias enfrentan un riesgo crítico de desaparición de las costas venezolanas debido a la contaminación persistente generada por derrames petroleros. Especialistas y biólogos alertaron sobre esta situación durante un foro académico realizado en mayo en la Universidad Central de Venezuela, advirtiendo que el deterioro ambiental en zonas costeras es alarmante. Las organizaciones ambientalistas y científicos denuncian desde hace años la ausencia de controles públicos, monitoreo oficial y planes de contingencia que permitan hacer frente a los vertidos de hidrocarburos y sus derivados, lo que ha permitido que la contaminación continúe avanzando sin regulación.

La costa occidental del estado Falcón presenta una situación particularmente crítica para los ecosistemas locales. Entre las especies más afectadas se encuentran aves marinas y pelágicas como salteadores, gaviotas, petreles, albatros, pelícanos y bobas, que ocupan posiciones depredadoras en la cima de la cadena alimenticia y se alimentan de peces y moluscos. Según estudios realizados entre 2019 y 2026, los datos revelan que 44% de las aves acuáticas y 54% de las aves marinas presentes en Venezuela presentan poblaciones en descenso, una cifra que refleja la magnitud del problema ambiental.

Venezuela posee una notable diversidad de aves acuáticas residentes y migratorias que dependen de más de 4,261 kilómetros de costa continental e insular, además de una extensión marítima de 700,000 kilómetros cuadrados. Esta superficie alberga diversos ecosistemas costeros incluyendo playas rocosas, lagunas costeras, salinas, manglares y herbazales inundables, que funcionan como hábitat ideal para la reproducción de especies que anidan en playas y como refugio invernal para aves migratorias debido a su alta concentración de alimento.

El petróleo causa dos tipos fundamentales de daños en las aves. El primero es mecánico, resultado del contacto directo con el plumaje en un fenómeno conocido como petroleado, que elimina la movilidad de las especies, impide su alimentación y altera la termorregulación, provocando la muerte o el fracaso migratorio. Paralelamente, científicos advierten que la falta de monitores públicos oculta el verdadero alcance del declive de poblaciones marinas, mientras que comunidades de pescadores reportan síntomas médicos y alteraciones genéticas vinculadas a la persistente contaminación por crudo en el Golfo de Venezuela y localidades como Punta Caimán.

Fuente: Cronica Uno — Ver nota original

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