Foto Prensa Presidencial (Telegram) Tras culminar sus sesiones en la capital, las delegaciones de negociación del Gobierno y de la Asamblea Nacional de 2015 acudieron al Palacio de Miraflores para ser recibidas por la presidenta de la República, Delcy Rodríguez. Los jefes de los equipos, Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, se presentaron ante el despacho presidencial con el expediente del tercer ciclo de conversaciones bajo el brazo, que sumó seis jornadas entre reuniones plenarias y mesas técnicas. El protocolo oficial sirvió para formalizar la entrega de las conclusiones alcanzadas en la mesa, un ritual de validación que busca vestir de trascendencia política los compromisos firmados entre las partes. La agenda revisada en la sede del Ejecutivo abarca los puntos expuestos en el documento conjunto: desde las gestiones para conformar una delegación paritaria que viajará a Londres a tramitar el retorno de los fondos retenidos en el Banco de Inglaterra, hasta la promesa de meterle lupa a las leyes sobre inhabilitaciones políticas y partidos. «Con esta reunión se busca dar continuidad a los acuerdos sobre la estabilidad institucional del país», sostiene la versión del canal estatal. Sin embargo, en los pasillos de la política nacional el encuentro deja un sabor a maniobra calculada. Mientras los voceros sonríen ante los flashes en Miraflores, en la práctica el oficialismo no cede terreno en el control de las instituciones clave del Estado, como quedó demostrado con la juramentación del nuevo Comité de Postulaciones Judiciales en la propia Asamblea Nacional. Pactos en papel frente al tablero real El apretón de manos entre las delegaciones proyecta una imagen de entendimiento civilizado, aunque la ciudadanía observa el espectáculo con marcado escepticismo. La efectividad de estas mesas sigue en entredicho mientras los acuerdos para destrabar activos en el extranjero avanzan a paso lento frente a las apremiantes carencias del país. Por ahora, Miraflores se anota la foto de
Fuente: El Informador — Ver nota original