A pocos días de las elecciones presidenciales colombianas programadas para el 31 de mayo, el candidato Abelardo de la Espriella ha planteado una propuesta controversial respecto a las relaciones diplomáticas internacionales. En una entrevista realizada durante el cierre de su campaña, De la Espriella manifestó que, de resultar elegido presidente, delegaría las negociaciones y relaciones diplomáticas con Venezuela a través del Departamento de Estado de Estados Unidos, marcando un giro significativo en la política exterior colombiana hacia la nación vecina.
El candidato expresó confianza en obtener la victoria en la primera vuelta electoral, apoyándose en lo que describe como indicadores internos favorables. De la Espriella aseguró que sus métricas internas, el entusiasmo en las plazas, las interacciones en redes sociales y el apoyo del electorado sugieren la posibilidad de ganar sin necesidad de una segunda vuelta. Dirigiéndose directamente a sus simpatizantes, los instó a "marcarle la raya al Tigre" en los comicios, utilizando su apodo de campaña para galvanizar el voto.
Respecto a posibles alianzas políticas en caso de una segunda vuelta, De la Espriella mostró disposición a trabajar con otros sectores de la derecha colombiana. Afirmó que mantendría permanente consulta con el expresidente Álvaro Uribe, a quien consideró "una figura fundamental para Colombia", y expresó su apertura hacia Paloma Valencia, describiéndola como "una mujer valiosa para el país". Consideró que los seguidores de Valencia se sumarían naturalmente a su proyecto político en caso de ser necesaria una segunda ronda electoral.
Durante la entrevista, De la Espriella reflexionó sobre su experiencia en la campaña presidencial, describiendo meses intensos de recorridos por toda la geografía colombiana. Aseguró que, a diferencia de sus competidores, esta campaña ha sacado "lo mejor" de él, alimentado por los abrazos, aplausos e ilusiones del pueblo colombiano que ha encontrado en cada territorio visitado. Presentó su candidatura como una propuesta de "extrema coherencia" que busca transformar la comprensión de los desafíos nacionales.
Fuente: La Patilla — Ver nota original