Cuidar o intercambiar casas, una forma de viajar y ahorrar en hospedaje - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Clarín / Es cierto. Para ser perfecto al sistema le faltaría garantizarnos el encuentro con un guapazo como Jude Law (o una Cameron Díaz, que hay para todos los gustos), pero no siempre se puede todo. El caso es que eso que hace diez años -cuando se estrenó la película The Holiday – nos parecía otra bonita construcción de Hollywood se vuelve cada vez más cercano. De a poco los argentinos se empiezan a animar a incluir alternativas como el intercambio o el cuidado de casas al momento de planificar sus viajes. Más allá de la enorme diferencia económica que implica evitar el gasto de hospedaje , los usuarios de este tipo de sistemas destacan la experiencia de mirar el mundo desde la perspectiva de otra persona, y de jugar de local en tierras lejanas.

House sitting con amor. En la película “The Holiday”, el personaje de Cameron Diaz canjea su casa y se enamora de Jude Law.

Mirá también The Holiday, la película que mostró (a lo Hollywood) el intercambio de casas En líneas generales se pueden agrupar en lo que se conoce como home swapping , con intercambios recíprocos (no necesariamente simultáneos) a través de las plataformas que utilizan sistemas de puntos. Y también existe la posibilidad de hacer house sitting , viajar cuidando casas vacías y, especialmente, mascotas. Es que más allá de la diferencia en cuanto al apego (y a los miedos que produce, sí) abrir la propia casa, en otros países no está expandida la modalidad de pagar para que perros y gatos pasen las vacaciones familiares en una guardería.

Home swapping: Horacio Muñiz (57) le dejaba su casa de Mar del Plata a los amigos cuando se iba de vacaciones. Ahora la intercambia con turistas extranjeros y cuando viaja no paga hospedaje.

“El intercambio de casas propone un enfoque relativamente nuevo para viajar en la Argentina. Tenemos miembros de más de 90 países, la mayoría europeos”, reconocen en Home Base Holidays. Desde Guest To Guest consignan que en este momento nuestro país se ubica en el puesto 14 de su ranking de los que más intercambios realizan. ” Los argentinos utilizan el intercambio de casas para viajar especialmente dentro del país pero también para visitar España, Italia, Francia y Brasil (en ese orden), además de Chile, Uruguay, Alemania y Estados Unidos”, detallan. ¿Las ciudades que más miembros tienen? Buenos Aires, Córdoba y Santa Cruz. “El 70% de los intercambios corresponden a usuarios de Buenos Aires”, apuntan.

Las opciones son muchísimas y se trata de buscar hasta dar con la que más se ajuste a la realidad de cada uno. En la mayoría de los sitios web que ofrecen estos servicios se puede completar un perfil (en general de manera gratuita) y luego se paga una membresía que habilita las distintas operaciones (otra vez, el abanico tarifario es amplio, pero arrancan en 60/70 dólares anuales).

Horacio Muñiz (57) lleva hechos 13 intercambios junto a su esposa Graciela. “Soy viajero de toda la vida. En la adolescencia recorrí a dedo gran parte del país, trabajé en una multinacional y después en familia, por el país o a los países limítrofes, siempre con ese espíritu de vivir la cultura, conocer gente, vivir el lugar donde uno va”, cuenta. En 2013, de cara a su primer viaje a Europa, empezó a buscar alternativas para “sacarle el mayor jugo al viaje”, y descubrió el concepto de intercambio. “De alguna manera es algo que practiqué siempre porque como vivo en Mar del Plata, cada vez que me iba de vacaciones dejaba mi casa a amigos o parientes”, avanza. En ese viaje hicieron París, Barcelona, Madrid y Londres.

Qué libros leen, con qué especias cocinan, qué electrodomésticos usan, cuáles son sus recomendaciones fuera de la agenda turística… “Cuando viajo al extranjero busco que sean residencias primarias, porque es donde uno ve realmente el estilo de vida, la decoración, las costumbres”, detalla Horacio. Y sigue: “En general el perfil de viajeros es de clase media profesional o universitarios, unos 40 años en promedio o gente que ya está retirada, entonces terminás conociendo un amigo. Y la comodidad de saber que vas a estar en un lugar con todo lo que necesitás y no hay que estar llevando de todo ‘por las dudas’”.

Laura Cicero es jujeña y llegó a los intercambios a partir del dato de un amigo que viajaba mucho. “La inquietud era poder viajar más barato con Víctor, mi marido. Nosotros tenemos un lugar en Tilcara, Cabañas del Ronque, que alquilamos en temporada alta e intercambiando por puntos el resto del año. Empezamos con esa para probar el sistema y funciona bien, se construye un sistema de confianza. Antes de ir se deposita una fianza que recién se devuelve a los viajeros cuando el dueño confirma que está todo bien. Hemos recibido gente de España que estaba recorriendo Sudamérica, mucha gente del Sur de nuestro país… Nosotros todavía no usamos los puntos”, explica.

A Mónica Varela le apareció un aviso en Facebook y aunque le dio miedo, se animó al clic que la llevó a descubrir este universo. “En general con mi esposo éramos más de viajar en auto y contratar alojamiento al llegar al lugar. No nos gusta demasiado la vida de hotel con los horarios y todas esas cosas, y tampoco las zonas muy céntricas, tratamos de buscar algo que se parezca más a una casa. Me inscribí con el departamento que tenemos en Mar del Plata y estamos acondicionando una habitación en nuestra casa en Buenos Aires para ofrecerla en el futuro. A diferencia de lo que sucede cuando lo alquilamos, es un trato más personal. Fuimos a Tilcara, a Lobos y a Cosquín. Cuando me voy de una casa de intercambio trato de dejarla en perfecto estado de limpieza, cosa que no sucede cuando alquilas. Y trato de dejarles algo, un vino, un champagne, siempre llevo alguna de las piezas de vitrofusión que hago y las dejo de regalo”, dice.

Intercambio de casas o “home swapping: esta propiedad pertenece a dos jubilados alemanes y la ofrecen para intercambio a través del sitio Guest to Guest.

Desde Mendoza, Sonia García (54, productora agropecuaria) cuenta que sus viajes son con su marido Amadeo (abogado). “Planeamos dos viajes largos por año, combinamos dos ciudades en Europa y dedicamos, como mínimo, dos semanas a Londres. Preferimos lugares en el centro de las ciudades, con buen transporte, cafés y restaurantes y, especialmente, que tengan ‘sabor local’. Viví 12 años en Londres y allí algunos amigos habían hecho este tipo de intercambios de casas, en esa época también había un programa de televisión que mostraban estos intercambios. El primero fue con una mujer que vivía en Palma de Mallorca y fue una experiencia interesante, aprendí mucho tanto sobre los aspectos positivos como los negativos de esta modalidad de viaje. Creo que el estilo de vida y comodidades del lugar que va a visitar tiene que tener cierta similitud con los propios”, reflexiona.

El sistema de home swapping funciona por puntos que se obtienen a medida que se canjea la casa con un visitante. Así, si se tiene un departamento chico, habrá que cederlo muchas veces para calificar para una mansión de Europa.

Sonia coincide con la mayoría de los entrevistados: aunque ahorrar dinero es ventajoso, no es la razón principal para llevar adelante un intercambio. “Es muy agradable instalarse en un hogar, con su personalidad y particularidades, para explorar una cultura diferente. Se cumplen códigos de cortesía y existe un cierto compromiso, con una pequeña dosis de funciones que no permiten desconectarse del todo de las obligaciones de la cotidianeidad”, apunta.

Algo parecido cuentan los chicos de Ranchos al Amar, un grupo de casas frente a la costa de Valizas, Uruguay. “Nos gusta la idea del intercambio, de compartir nuestro lugar con amigos y con desconocidos. Esa fue la idea original que nos llevó a compartir este proyecto. Las casitas sobre la playa te llenan de felicidad, llegás y se te dibuja una sonrisa desde la panza, ¿cómo no compartirlo? Cada uno que pasa deja una huella y muchas veces es un gesto hermoso, único, que nos sorprende. Hay intercambio de casas, intercambio por dinero e intercambio librado al deseo. Tuvimos diferentes experiencias, desde alguien que arregla cosas de la casa sin que lo pidamos o gente que nos invita a participar en algo que está haciendo, gente que deja poemas y canciones, amigos que nos preparan ñoquis caseros y nos hospedan cuando estamos en Montevideo… Hay otro cuidado y otra conciencia cuando se trata de un intercambio, suelen cuidar la casa como si fuera de ellos pero con la mirada del que entra por primera vez. Se vive una experiencia de gratitud mutua”, concluyen.

Magalí Vidoz, autora de La guía del house sitting, para viajar cuidando casas y sin pagar hospedaje.

La guía del House Sitting para viajar cuidando casas, escrita por una argentina

Magalí Vidoz descubrió el mundo del housesitting en julio de 2012. “No me gustan los hostels y me gusta tener mi tiempo cuando viajo, fue como un ticket al paraíso”, cuenta. Estaba en Italia tramitando su ciudadanía local y se tenía que quedar ahí durante un tiempo. “Empecé a buscar a ciegas porque ni siquiera sabía cómo se llamaba esto. Llegué a la primera página, esa misma tarde pagué mi suscripción y perfil y empecé a mandar. Tardaron un mes en responderme”, recuerda. Cuidó casas en Italia, en España, Bulgaria y en Australia. “La tercera casa que cuidé era como la de El Padrino , la cocina en isla, todas las ollas colgadas, jacuzzi, nos dejaron hasta el auto y podíamos pasear. Ellos estaban por tener un bebé, se habían ido a vivir al Sur por el clima y habían dejado las mascotas, tres perros y un gato. En general buscan la forma de que la casa siga habitada y que no haya que mover a las mascotas. En el exterior el tema de la inseguridad no está en la agenda. Es práctico, les gusta compartir y que alguien aproveche las instalaciones”, sigue. Con el material que recopiló en sus distintas experiencias Magalí escribió La guía del Housesitting, que se vende en internet. “Hay que tener cuidado, porque así como esta comunidad está creciendo puede caer en el abismo si la gente no cuida su experiencia. En el libro es casi un tratado ético. No podés mentir, no podés decir que te gustan las mascotas si después no las vas a cuidar. Lo negativo le juega en contra a la comunidad entera”, enfatiza. Cuidar o intercambiar casas, una forma de viajar y ahorrar en hospedaje

Con Información de El Clarín

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