“Cuando me giré ya no quedaba nada”: el edificio lleno de familias que colapsó en segundos por los terremotos en Venezuela – BBC News Mundo

Close menu mundo navigation Animaciones activadas Animaciones desactivadas Animaciones activadas Animaciones desactivadas “Cuando me giré ya no quedaba nada”: el edificio lleno de familias que colapsó en segundos por los terremotos en Venezuela Por Alice Cuddy, Mohamed Madi y el equipo de Periodismo Visual de la BBC 4 de julio 2026 News Nelson Torrealba se despidió rápidamente de su esposa y sus dos hijos, a quienes avisó de que volvería pronto, antes de subirse a su coche el pasado miércoles para ir a comprar provisiones. Eran alrededor de las seis de la tarde cuando salió del Ritasol Palace, el complejo de apartamentos de lujo frente al mar en la región de La Guaira, en el norte de Venezuela. De repente, sintió una fuerte ráfaga de viento que entró por las ventanillas abiertas del vehículo, justo antes de que la tierra se sacudiera violentamente bajo él. El guardia de seguridad del edificio le gritó que saliera del vehículo. Ya en el suelo, escuchó un enorme estruendo a sus espaldas. "Había una nube de polvo amarilla muy densa; tan espesa que no se veía nada", recuerda. Cuando el polvo comenzó a asentarse, miró hacia donde apenas unos instantes antes se alzaba su edificio. No quedaba nada más que una montaña irregular de escombros. "En el tiempo que tardé en darme la vuelta, ya no quedaba nada", dice. Nelson vivía en un apartamento de la séptima planta del Ritasol Palace con su esposa Dallenyi y sus dos hijos: Samuel, de 14 años, y Matías, de 10. Era el único hogar que los niños habían conocido. "Era el paraíso: comodidad, seguridad… Un sábado aquí significaba partidos de fútbol en la cancha con los niños, bicicletas, piscina y playa", comenta. Pero quizá lo que Nelson más valoraba era el tiempo que la familia pasaba dentro de su apartamento. Si tenía un mal día, llegaba a casa y pedía un abrazo a Matías para ayudarle a "recargar energías". El hijo adolescente, Samuel, era "serio y amable", según Nelson. Dallenyi era "la mejor mamá" para Samuel y Matías, de 10 años, dice Nelson. "Él decía: 'Vamos, papá', me abrazaba y preguntaba: '¿Qué porcentaje de batería has recargado?'. Yo respondía: 'Todavía necesito más'. Él decía: 'Tienes un 90%' y luego añadía: 'Papá, ya está. Ahora tienes el 100%'". "Era un consuelo increíble", afirma. "Podía llegar de la calle con muchos problemas, pero al ver las caras de mis hijos, me reiniciaba", agrega, antes de romper a llorar en silencio. Vea el video: Nelson describe a sus hijos desaparecidos. "Estábamos criando a los hombres del futuro. No pudimos terminar…" Venezuela es una zona propensa a los terremotos, pero los residentes que sobrevivieron aseguran que nunca se habían sentido inseguros en el Ritasol Palace. Algunos lo describen como un refugio. El edificio de 11 plantas albergaba apartamentos y alojamientos vacacionales, con vistas al mar por un lado y la montaña por el otro. Contaba con una gran piscina rodeada de palmeras y con vistas al mar, además de una cancha de baloncesto. Había cafeterías y bares en las cercanías, así como filas de tumbonas en la playa, situada justo al otro lado de la carretera. Esta comunidad de clase media se encuentra a 45 minutos en coche de Caracas, la capital de Venezuela, adonde algunos residentes se desplazaban para trabajar. El miércoles pasado el edificio quedó reducido a escombros casi al instante -al igual que muchos otros en La Guaira- tras producirse dos fuertes terremotos. "No se derrumbó poco a poco; no dio tiempo a nadie para correr o esconderse", comenta Nelson mientras contempla las ruinas. El agua de la piscina está ahora ennegrecida y llena de muebles y escombros. Entre los restos yacen vestigios de las vidas que alguna vez transcurrieron en aquellos apartamentos: rostros sonrientes en un marco de madera, sábanas con estampados florales y un par de botas de goma infantiles. Los residentes que sobrevivieron afirman que las labores oficiales de búsqueda concluyeron el sábado cuando, tras rescatar con vida a un niño de 11 años, se declaró qu

Fuente: BBC Mundo — Ver nota original

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