Crónica de una guerra civil anunciada en metrópolis - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Nacional / 30 de mayo de 2017 12:35 AM | Actualizado el 30 de mayo de 2017 06:29 AM

Cierre de las salidas electorales.  Las autoridades suspenden los procesos electorales regionales y municipales sin explicación alguna. Se abren nuevos procesos electorales no previstos en los cronogramas electorales destinados a crear condiciones para que los gobernantes se perpetúen en el poder y desde allí extingan a los opositores. Asesinato de manifestantes.  Hay asesinatos selectivos de manifestantes con el objeto de generar miedo entre quienes protestan. Todas las marchas terminan con violencia, bien sea propia o inducida pero siempre con muertos y heridos. Las cifras van creciendo sistemáticamente con el tiempo. La muerte se convierte en cotidiana. Crisis económica severa.  Existencia de una alta tasa de desempleo o de subempleo. Inflación devastadora que hace imposible cubrir los gastos de alimentación, transporte, vivienda, servicios, recreación y salud. Presencia de fenómenos altos de escasez en productos básicos como leche, pan, proteínas, frutas y verduras. Imposibilidad de cubrir gastos de zapatos y vestidos. Cierre de empresas. Disminución en la producción de alimentos. Deterioro de los servicios públicos. Pérdida del equilibrio de los poderes públicos.  El Poder Ejecutivo con el apoyo de las fuerzas armadas y fuerzas policiales impone su presencia y fuerza decisoria en contra de los otros poderes. Pérdida de representación del pueblo por  el desconocimiento del Poder Legislativo o del Poder Judicial. El Poder Judicial o el Poder Legislativo renuncian a su función constitucional y actúan abiertamente como organismos subalternos de Poder Ejecutivo. Crisis de seguridad severa.  Aumenta la criminalidad en forma alarmante. Asesinatos, robos y secuestros generalizados. Las fuerzas policiales se dedican a reprimir a la población y se ideologizan severamente. Contingentes cada vez mayores de funcionarios de seguridad ciudadana son usados como escoltas. Tardanza en las investigaciones y sentencias de los crímenes. Crisis carcelaria caracterizada por la pérdida de control público en las penitenciarias. Corrupción generalizada.  Sensación nacional e internacional que existe una corrupción masiva en el gobierno. Los organismos de control nacional son usados fundamentalmente para inhabitar y amenazar a los funcionarios opositores, a alcaldes, concejales, diputados y gobernadores. Escándalos mundiales que involucran a metrópolis y otros países en donde se llevan a cabo investigaciones muy serias y no así en metrópolis. División ideológica.  El país se divide por razones políticas entre modelos sociales. Se adoptan posiciones que son irreconciliables. Se fomenta el odio racial, político, social, religioso o cultural. Se cancelan todos los procesos de diálogo y negociación. Aferramiento al poder.  Quienes detentan el poder se aferran al mismo sin importar forma ni fondo. Sostenimiento de un sistema de privilegios absolutamente asimétricos. Uso de la fuerza militar o policial y aparición de grupos paramilitares. Abolición del principio democrático de la alternabilidad. Temor a la venganza.  Quienes desde el poder han cometido delitos contra las personas, los bienes, los derechos humanos, contra el Estado y su Constitución tienen una visión de su propia vida, sus bienes y familiares como objetivos futuros de una cacería implacable por parte de quienes fueron sus víctimas. Fractura del sistema jurídico.  Los tribunales de justicia no operan con equilibrio y con ecuanimidad. Sus sentencias tienden a favorecer a una sola parte del conflicto social. Los altos jueces o funcionarios como el fiscal, el contralor o el defensor son víctimas de ataques sin misericordia alguna por parte del Poder Ejecutivo en caso de abandonar el apoyo incondicional a los pareceres y designios de quienes detentan el poder político. Presos políticos.  Los opositores son detenidos con juicios amañados. De dictan largas condenas. Las figuras principales son los primeros en ser arrestados y condenados pero luego el proceso se hace masivo. Linchamientos.  El desmantelamiento del sistema de justicia. La ausencia de persecución judicial a los criminales asociados al gobierno. La falta de equilibrio de la ley. La frustración y la venganza hacen que los ciudadanos se decidan inconvenientemente por juicios populares y sumarios donde siempre la condena fatal es la decisión. Se toman la ley en sus propias manos y se producen linchamientos que primero son contra criminales y luego contra políticos. Empiezan a operar francotiradores como respuesta oficial. Pérdida de valores.  Los valores morales y éticos van desapareciendo. La corrupción se hace generalizada. El gobierno hace de criminales sus figuras principales. Las acusaciones de delitos contra figuras del Estado son desconocidas o rechazadas aun en condiciones de plena prueba. La honestidad, el valor del trabajo, la humildad son sustituidos por aberraciones sociales. Represión general.  Los procesos de represión pasan de esporádicos y selectivos a masivos. Se reprime cualquier manifestación sin importar si sus causas son justas o si son por motivos sociales, laborales, ciudadanos. Simplemente se reprime aumentando los niveles de fuerza gradualmente hasta llegar al uso libre de armas de fuego. Desconocimiento de la Constitución.  Primero se comienza por interpretaciones sesgadas de la Constitución. Interpretaciones ventajosas para uno de los sectores en pugna, y gradualmente se van aumentando tales desafueros hasta el desconocimiento total. Promesas mutuas de aniquilamiento.  La fuerza política que quiere alcanzar el poder amenaza a la otra de desalojarla para siempre y aniquilarla por completo, mientras que la otra que detenta el poder se aferra al mismo con toda la fuerza policial y militar con que cuenta, sin olvidar la posibilidad del uso de aparatos civiles paramilitares. Radicalismo social.  Se pierde toda racionalidad social. Se dividen los grupos amistosos o familiares al tomar cada quien uno de los dos bandos en pugna. Esto afecta todos los órdenes sociales: culturales, deportivos, sociales, académicos etc. Uso de términos abstractos para identificar al opositor.  Se pierde la identificación de los principales radicales, de los culpables individualizados del conflicto y se sustituyen por palabras genéricas que los identifican de forma ideológica o genérica: Escuálidos, fascistas, terroristas, apátridas, asesinos.   La jerarquía religiosa toma parte en el conflicto.  Las iglesias, las principales del país en donde se da el conflicto toman parte y se identifican con uno de los sectores en pugna con la presencia de disidentes menores aliados al otro sector. La jerarquía militar defiende el poder.  Toda la estructura militar existente en el país en conflicto se identifica con el poder constituido y defiende sus prerrogativas en forma de creciente violencia. El sector militar analiza si el enfrentamiento social se incrementa y oscila siempre entre la toma del gobierno por ellos mismos o la fractura interna que lleva a un enfrentamiento armado generalizado. Estimado lector ¿Cuántas de esas terribles señales observa usted en Venezuela? Y una última pregunta ¿Estamos a tiempo de buscar salidas pacíficas o todo ya está perdido para la paz y la democracia?

Crónica de una guerra civil anunciada en metrópolis

Con Información de El Nacional

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