Lapatilla junio 26 2026, 2:40 pmPosteado en: Actualidad, Florida, Internacionales, USACompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn EFE Beatriz Valdéz, una venezolana que vive en Doral desde hace dos años, hablaba el miércoles por teléfono con su hija, que vive en otro Estado de Estados Unidos, cuando una videollamada comenzó a entrar insistentemente en la pantalla. Era su única hermana, Alejandra, desde El Hatillo, al sureste de Caracas, justo cuando la tierra comenzaba a temblar. Por El País Venezuela atraviesa un plan de TRES FASES, déjanos tu correo y te actualizaremos al momento “Al principio yo no sabía qué estaba pasando. Mi hermana decía ‘esto es horrible’, gritando, llorando, desesperada. Pensé que alguien se había muerto. Nunca pensé que era un terremoto”, cuenta Valdéz, de 45 años. “Después me dijo que había temblado muy fuerte, que creía que iba a morirse sin haber hablado conmigo”. Valdez recuerda el rostro desencajado de su hermana, mientras intentaba calmarla desde más de 2.000 kilómetros de distancia. “Ella es mi única hermana. Tenía un ataque de nervios muy fuerte”, recuerda Valdéz. Durante la llamada vio cómo los vidrios del edificio de su hermana se habían hecho añicos. Alejandra, de 35 años, había bajado con su perro para ponerse a salvo. Cuando logró calmarse, hicieron una videollamada con el resto de la familia para confirmar que todos estaban bien. En Venezuela viven su padre, su hermana, su abuela materna, su bisabuela paterna, dos tías y varios tíos. Luego empezó a llamar a los amigos y familiares en Estados Unidos. Alejandra pudo mantener el contacto porque el edificio contaba con u
Fuente: La Patilla — Ver nota original