Crece dependencia de importaciones en carne de cerdo y de pollo

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Por su precio y versatilidad, la carne de pollo y de cerdo se han posicionado como las proteínas animales preferidas de los mexicanos. Sin embargo, su consumo crece más aprisa que la producción interna, por lo que el producto importado ha ganado mercado en la última década y la dependencia de México marca una trayectoria al alza.

El año pasado, las importaciones representaron 19% del consumo nacional aparente de carne de pollo, 0.2 puntos porcentuales más que en el 2020 y 6.6 puntos más que en el 2013, de acuerdo con cálculos a partir de cifras del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

De enero a diciembre del 2021, los mexicanos consumimos cuatro millones 512,000 toneladas de carne de pollo, cifra 2.5% superior a la del 2020. La producción nacional creció 2.3% a tres millones 660,000 millones de toneladas, mientras que las importaciones se expandieron 3.6% a 858,000 toneladas.

Estados Unidos es el principal proveedor con una participación de mercado de 86%, de acuerdo con cifras del Departamento de Agricultura de ese país (USDA, por sus siglas en inglés).

En el caso del cerdo, la cobertura de las importaciones es sensiblemente mayor. En el 2021 el producto traído del exterior alcanzó una participación récord de 43.9% del consumo nacional aparente, 4.8 puntos porcentuales más que el año previo y más de 11 puntos porcentuales por arriba del nivel del 2013.

Ese año, el consumo de los mexicanos creció 11.3% a dos millones 541,000 millones de toneladas. Mientras que la producción nacional subió apenas 2.1% a un millón 687,000 toneladas, las importaciones escalaron 25% a un millón 115,000 toneladas.

El USDA registra que, en este renglón, la participación de mercado estadounidense en las importaciones mexicanas llega a 89%, mientras que la de Canadá es de 10 por ciento.

En una mirada amplia, del 2013 al 2021, el consumo mexicano de carne de pollo se ha expandido 4.4% cada año en promedio, mientras que la producción nacional ha crecido 3.4% y las importaciones lo han hecho 10.1 por ciento.

En el caso del cerdo, el consumo se ha elevado a un ritmo promedio de 4.6%, mientras que la producción local lo ha hecho a una tasa de 3.5 y las importaciones a una de 8.6 por ciento.

En ese mismo lapso, para dimensionar, el consumo de carne bovina creció apenas 0.1% cada año, con un avance de producción local de 1.5% y una caída de las importaciones de 3.4 por ciento.

Precios al alza Esta semana entró en vigor un decreto que ordena la eliminación de aranceles a la importación de alimentos agrupados en 66 fracciones arancelarias, entre los cuales se encuentra la carne de pollo, cerdo y res, con el propósito de ampliar la oferta de estos productos y mitigar las presiones inflacionarias.

En el último año el sector cárnico en México (que contempla pollo, carne de res, cerdo y carnes frías) tuvo un incremento de precios de 35% en promedio, situación inflacionaria que seguirá padeciendo la industria por el resto del año y podría reducir el consumo, comentó ayer Ernesto Hermosillo, presidente del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne).

El ejecutivo afirmó que la eliminación temporal de aranceles implementada por el gobierno federal como medida para combatir la inflación sólo ayudará al sector a tener una fuente de abasto adicional de cárnicos con arancel cero y compensar, en el caso del pollo, el faltante proveniente de Estados Unidos que ya se hace sin arancel, pero actualmente se enfrenta al problema de influenza aviar, explicó.

Al presentar el Compendio Estadístico del sector cárnico en México 2021, Hermosillo destacó que México avanzó a la quinta posición como consumidor per cápita de cárnicos en el mundo, con 73.2 kilogramos. Los mexicanos consumimos un mayor porcentaje de pollo (48% del consumo total); seguido por cerdo, 28% y res en 21 por ciento.

En conferencia de prensa virtual, el presidente de Comecarne explicó que el pollo ha sido uno de los productos con más impacto en costo y abasto, derivado de la menor disponibilidad por la enfermedad de influenza que enfrentan los pollos en Estados Unidos, y del encarecimiento del grano alimenticio tras la guerra de Rusia en Ucrania.

«Este año los precios van a seguir subiendo, no creo que hayamos visto el final. Todavía vamos a estar sufriendo este año un poquito y preocupa que el consumo per cápita disminuya», expresó el dirigente.

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LINK ORIGINAL: El Economista

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