COSTA RICA: Segunda vuelta, entre la tiranía y la democracia - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Pais / A pesar de lo relativo de los discursos en los debates, entre los candidatos de la segunda ronda de elección presidencial costarricense, hemos escuchado inédita e inusitadamente, la posición del pastor neopentencostal que ha expresado transparentemente su ignorancia, inconsistencias y contradicciones. ¿Acaso no es necesario que los candidatos sean racionales y coherentes para cautivar a los electores?, o es que ¿no le interesa los votos de ciudadanos libres, porque imagina tener los votos cautivos suficientes para ganar las elecciones? Esto último es verosímil, pues así lo ha manifestado en sus arengas dogmáticas a sus temerosos creyentes o siervos como a su usanza llaman, en los templos, con la real complacencia del Tribunal Supremo de Elecciones.

El desprecio al libre pensamiento es una característica de ese candidato-pastor y del improvisado collage del supuesto segundo programa de gobierno. Es una vergüenza para la inteligencia y la democracia costarricense tener un candidato, cuya ambición autocrática e inmoral, le permite mentir y falsificar los acontecimientos, sin reconocer sus limitaciones e incapacidad.

Según el nuevo plan, la pobreza no es resultado de la inequidad y desigualdad sistémica, sino por un determinismo cultural de los pobres, así se atreven a decir que “No es posible un combate exitoso contra la pobreza si no se hacen llegar servicios culturales a las poblaciones más desfavorecidas.” Entonces, la pobreza se resuelve con una restauración cultural, como también anuncia la restauración de la población diversa. Adolfo Hitler, uno de los más sanguinarios dictadores que ha conocido la humanidad, guarda semejanza con el candidato salmista, pues también discrimina a los diferentes a su visión social y cosmovisión teleológica, donde la restauración, no será otra cosa que la represión implacable contra las poblaciones pobres y distintas a la prefiguración ideológica del poder estatal que pretende ejercer.

La imposición política privada y no pública, en la heterogeneidad social de la sociedad costarricense, es la reiterada manifestación del candidato que se cree profeta o dios que atenta contra la democracia y la sociedad. Así, predice la tiranía en nombre de la libertad y pregona autocracia en nombre de la colectividad, cuando afirma que la: “… libertad no es libertinaje, constituye la decisión de ejercer el libre albedrío y para nosotros, ello implica la decisión de llevar la vida pública y privada en apego a la ética cristiana.” En un estado democrático la convivencia la rigen las leyes, no las creencias o las teologías, el fundamentalismo teocrático es un retorno al oscurantismo medioeval.

El anuncio al fin de la libertad y la democracia, será una ruptura radical con nuestra historia y las conquistas alcanzadas, una auténtica regresión social y política intransigente e intolerable. Lo que ocurre en este proceso electoral, en otros contextos ha debido ser rigurosamente fiscalizado y censurado cuando se transgrede los valores, la libertad y la democracia, como ocurre con el resguardo europeo frente a los partidos fascistas y contra los candidatos y partidos que violentan la legislación electoral. La fiscalización del Tribunal Supremo Electoral, ha sido solo formal, sin garantizar realmente la idoneidad del proceso electoral, o la libertad ciudadana para emitir su voto, sin chantaje, clientelaje ni miedo.

(*) Juan Huaylupo Alcázar es catedrático. Facultad de Ciencias Económicas. Universidad de Costa Rica.

COSTA RICA: Segunda vuelta, entre la tiranía y la democracia

Con Información de El Pais

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