Conversatorio Bolívar en Mérida, 18 días para la historia (I)

conversatorio_bolivar_en_merida_2C_18_dias_para_la_historia_28i_29.jpg
Entornointeligente.com /

A Bolívar en 1813, el pueblo de Mérida lo aclamó Libertador.

«…parece hombre extraordinario, y hace pensar mucho con respecto al porvenir. Su elocuencia corre como un río…»

Antonio Ignacio Rodríguez Picón

Apuntamiento del 25 de mayo de 1813

En vista de las numerosas incoherencias que han circulado sobre la Campaña Admirable, que dejan muchos cuestionamientos en torno a las versiones narradas de sus principales acontecimientos, especialmente en lo referente a la sucesión de los eventos y a los personajes que participaron en los mismos. Ha llegado el momento de rediscutirlos debido a que hay sucesos históricos que imprimen relevancia al lugar donde acontecieron, que el tiempo los consagra y la historia los inmortaliza. De allí la importancia de estudiarlos bien.

En el caso de Mérida, hay una serie de relatos que se tienen por ciertos y otros que se han convertido en legendarios, los cuales motivan numerosas dudas sobre su veracidad. He querido aprovechar este conversatorio para explicar las diferentes versiones históricas sobre los hechos acaecidos en la jurisdicción de Mérida. ¿Fue en Bailadores y en Mérida dónde por primera vez se le aclamó a Bolívar como Libertador el 19 y el 23 de mayo?, ¿La aclamación, discurso y contestación en Mérida tuvo lugar el 23 de mayo o sucedió en tres fechas diferentes 23, 31 de mayo y 4 de junio? y ¿Existe algún documento que sustente el otorgamiento del título de Libertador en Mérida? Por ello, al presentar un análisis detallado sobre las visiones históricas de la campaña libertadora de Venezuela en 1813, especialmente de la llegada de Bolívar a Mérida y los 18 días de permanencia en la ciudad, que actualmente constituyen parte importante del imaginario merideño, develando los mitos sobre la presencia y los acontecimientos que sucedieron con la llegada y otros relevantes personajes. Abrigamos el propósito que incentivar una discusión proactiva por y para nuestra historia. Mérida se lo merece.

El temible sismo de 1812, había dejado a Mérida en un estado ruinoso, lamentable y deplorable. Entre otros testimonios acerca de ello, está el de Richard Bache quien recorrió la misma diez años después, describiéndola en estos términos: «La ciudad tiene de ocho a diez mil habitantes. Fue en otro tiempo uno de los centros poblados más ricos y hermosos del país, pero quedó totalmente destruido por el terremoto de 1812. Un gran sector permanece todavía en ruinas, y muchos de los antiguos moradores yacen sepultados bajo los escombros de sus viviendas»(1)

En la urbe de las cinco águilas blancas el número de muertos reportados en diferentes documentos varía desde 400 hasta 5.000, cayendo algunos en la exageración. Al igual que a la destrucción total de las edificaciones y de la necesidad de reubicar la ciudad en un lugar más seguro. Mientras, don Tulio Febres Cordero afirma que casi todas las víctimas perecieron en el colapso del único inmueble que realmente se desplomó el templo de San Francisco, en el que se realizaba la misa del jueves santo, al momento de ocurrir el temblor(2)

Lo cierto es que, a consecuencia del sismo de 1812, Mérida era una ciudad patriota que perdió a su obispo, el Dr. Santiago Hernández Milanés, después de cuyo deceso asumieron como autoridades eclesiásticas el deán Francisco Xavier de Irastorza, quien se adjudicó entre otros cargos el de comandante civil y militar de la provincia de Mérida, al servicio de su majestad Felipe VII, rey de España. Además, era apoyado por el canónigo Mateo José Mas y Rubí, ambos leales a la corona española y lo peor odiaban a Mérida por su espíritu revolucionario y estaban empeñados en mudar la sede de la Diócesis a Maracaibo.

Como consecuencia de aquel terrible terremoto, se les presentó a las autoridades realistas la oportunidad que tanto esperaron. A tal efecto, describieron a Mérida con patéticas pinceladas, cuyos habitantes estaban huyendo de ella y de sus edificaciones solo quedaban escombros. Al respecto, señala el Dr. Luis Ramírez Méndez que después del terremoto: «…esos personajes consideraban que Mérida era muy inestable para sus personas e ideas, por ello expresaron sus intenciones de abandonar y trasladar la sede episcopal a Maracaibo, ciudad que se había mantenido fiel a la causa realista, junto a la catedral, el seminario y el convento de monjas Clarisas. Con esa acción separaban las instituciones eclesiásticas más relevantes de la patriota Mérida para asentarlas en la muy noble, leal y realista Maracaibo»(3)

Es esa, población llena de contradicciones, situación que fue referida en 1814, por el jefe realista José María Barreiro al expresar: «…en esta Mérida hasta los gatos son insurgentes…»(4), lo cual permite apreciar que durante aquellos meses se impuso la agitación social de los emeritenses para que la pretendida traslación se suspendiera transitoriamente.

Fue esa misma la urbe que recibió a Bolívar, cuyo evento fue recogido y contado para la posteridad gracias a la acuciosidad de Tulio Febres Cordero, quien relató la estadía del libertador durante 18 días en la ciudad de las nieves eternas, de las hazañas de sus heroínas y de las rectificaciones históricas, en su mayoría valederas, pero en cuyo relato existen detalles puntuales por clarificar. En ese sentido, la llegada de Bolívar a la ciudad serrana es una de las páginas más épicas escritas por el historiador y se repiten como si fuesen letanías: «En una hermosa mañana de mayo, el mes de las flores por excelencia, la ciudad melancólica se alegra, sus desiertas calles se llenan de gente, las campanas se echan al vuelo, y en los balcones y ventanas de sus casas semiarábigas, brillan ardientes y seductores entre dulces sonrisas, los negros ojos de recatadas doncellas, que esperan anhelantes el desfile de la vistosa comitiva, donde viene el guerrero afortunado, el caballero de la Torre de Plata y de la Celeste Espada»(5)

Algunas veces hasta contradiciendo la versión de Don Tulio, como sucedió en la edición del diario Los Andes del Jueves, 23 de mayo de 2013, un cronista bolivariano tratando de superar al Patriarca de las Letras Merideñas escribió lo siguiente: «Las referencias que escribió don Tulio Febres Cordero nos rememoran el hecho de que la hermosa mañana del 23 de mayo de 1813, Mérida amaneció de fiesta, el mes de las flores por excelencia, la ciudad melancólica se alegra y sus desiertas calles se llenan de campesinos, comerciantes, magistrados, sacerdotes, profesores universitarios, se mezclan con los indígenas engalanados con sus mejores atavíos. Grupos musicales dejaban oír aquí y allá las notas de sus instrumentos tradicionales, las campanas se echan al vuelo y los balcones y ventanas de las casas semiarábigas estaban repletos de gente»(6)

En ese sentido, es preciso puntualizar lo referido por don Tulio: «…es Bolívar que llega. En la casa Consistorial lo reciben en asamblea pública, los patricios, los togados y los sacerdotes, revestidos de imponente gravedad y con los corazones henchidos de gratitud y simpatía…»(7) Según el autor referido, seguidamente Bolívar pronuncia un «…breve y elocuente discurso…» y es entonces cuando el más anciano le contesta con palabras proféticas «…y enseguida aquella asamblea de próceres y todo el pueblo, agolpado frente a la casa Consistorial, gritaron a una: «¡Viva Bolívar! ¡Viva El Libertador!» quedando así ungido con este calificativo el futuro fundador de cinco naciones soberanas…»(8)

De acuerdo a la relación expuesta es preciso preguntar, ¿fue don Tulio el primero que escribió sobre el recibimiento y título de Libertador?, La respuesta a tal interrogante es negativa, este mérito le corresponde a Felipe Larrazábal, en su obra Bolívar, publicada en Nueva York en 1865 y escrita entre 1850 y 1862. Larrazábal afirma que: «…entró Bolívar en aquella capital el 30 de mayo, como a las nueve de la mañana. El pueblo merideño le recibió con demostraciones de amor y de alegría, titulándole su Libertador. Estaba a su frente el doctor Cristóbal Mendoza»(9) Larrazábal debió obtener esa información del general Tomás Cipriano de Mosquera, quien en su obra Memorias sobre la vida del Libertador Simón Bolívar, publicada en Nueva York en 1853, señala: «…el Libertador entró en Mérida el 30 de mayo en medio de los aplausos del pueblo…»(10)

Posteriormente, la señorita Antonia Esteller en el Catecismo de Historia de Venezuela, que es una especie de cuestionario; «Ante la pregunta ¿Qué día entró Bolívar a Mérida? Responde: «fue el 30 de mayo»(11) Ese curioso e interesante libro raro se conserva en la Sala Febres y fue consultado por don Tulio, al igual que las obras de Mosquera y Larrazábal, como él mismo lo confiesa en su trabajo: «Transito de Bolívar por los Andes (1813)», donde también señala que Montenegro, en sus Apuntes históricos, y el Marqués de Rojas, en su Biografía de Bolívar, dicen que «Bolívar entró a Mérida el 1º de junio»(12)

Según esto, ¿se equivocaron Mosquera, Larrazábal y Esteller?, o es una verdad a medias, porque en lo referido al día de la entrada a Mérida por supuesto que fue el 23 de mayo, el mismo Bolívar lo certificó en el oficio dirigido al presidente de las provincias unidas de la Nueva Granada, fechado en Mérida el 24 de mayo de 1813, donde le informa: «…ayer he tenido la satisfacción de entrar a esta ciudad, Capital de la Provincia de Mérida, donde se hallaban ya la vanguardia, centro y retaguardia del ejército…»(13) En esa misma nota Bolívar les participa sobre la campaña, pero en ningún momento menciona algo del recibimiento que le hicieron en Mérida, ni de los discursos señalados, sería entonces ¿qué a Bolívar se le olvidó? o es ¿qué don Felipe Larrazábal tiene razón cuando dice que el 30 de mayo el pueblo merideño lo tituló su Libertador?

Es preciso acotar que Bolívar como los políticos y en efecto era de los mejores, aprovecharía esa nominación para comunicársela al presidente de las provincias unidas de la Nueva Granada, así como del afecto y la acogida del pueblo. Entonces ¿qué sucedió? Pues sencillamente que la asamblea pública en la casa consistorial no fue el 23 como se ha insistido, sino el 31 de mayo. Aunque por el apuntamiento de don Antonio Ignacio Rodríguez Picón correspondiente el 25 de mayo de 1813, reafirma que para esa fecha ya el general Bolívar fue: «…aclamado Libertador por este pueblo»(14) Además que le había presentado y entregado a sus «…hijos Francisco, Jaime y Gabriel»(15) y que lo impresionó tanto, al terminó que opinó: «…parece hombre extraordinario, y hace pensar mucho con respecto al porvenir. Su elocuencia corre como un río…»(16)

En 1813, los sucesos ocurrieron de manera diferente de cómo se conmemoran en la actualidad. Ahora al terminar la escenificación de la llegada de Bolívar, se procede a enclaustrarse en el cabildo para celebrar una sesión solemne, aunque ahora la hacen en la calle con cualquiera de orador sin orden. En aquella época, las circunstancias y la situación de la ciudad imponían otra cosa. En virtud de tales consideraciones se puede conjeturar lo siguiente: ¿quién asegura con certeza que Bolívar llegaría el 23 de mayo, pudo haberlo hecho el 22 o el 24?, tanta seguridad tenía que: «…la vanguardia, centro y retaguardia del ejército…» llegaron primero, seguramente el sábado 22. Además, sería cierto ¿qué los «patricios, los togados, y los sacerdotes» vestidos con sus mejores galas lo esperaban para elogiarlo? o ¿por el contrario estaban asustados y dispuestos a marcharse de Mérida como ocurrió en 1781 durante la Rebelión de los Comuneros?

Lo cierto es que Bolívar, ni en esa carta del 24 de mayo informando al presidente de las provincias unidas de su llegada a Mérida, ni en las sucesivas del 25 al capitán Hermógenes Maza con el itinerario que debe seguir hacía Trujillo y al coronel José Félix Ribas para que se ponga en marcha desde Cúcuta; del 26 al presidente de la unión sobre los movimientos de las tropas y prometiéndole que: «Dentro de dos meses podremos ver enteramente libertada la República de Venezuela…», del 27 al subteniente Félix Acevedo nombrándole sustituto, las dos del 30 al presidente encargado del supremo poder ejecutivo de la unión: la una sobre el fracaso del Diablo Briceño y la otra respondiendo instrucciones, de una orden al capitán José María Ricaurte para el mando de la vanguardia y siguen otras misivas más hasta el 7 de junio; que es cuando en oficio dirigido al presidente de la unión nuevamente le informa sobre la marcha de la campaña y le puntualiza sobre la reunión del Cabildo: «…Esta Ilustre Municipalidad, después de haber oído con la mayor aceptación mi discurso y la instrucción, me contestó lo que en la acta celebrada por ella aparece, la misma que original tengo el honor de incluir V.E.»(17) O´Leary incluye el discurso completo en sus Memorias pero omite la fecha en que Bolívar lo pronuncio(18), Blanco y Azpúrua además de transcribir el texto, señalan que fue tomado de la Gaceta Ministerial de Cundinamarca, aunque a pesar de dar los datos precisos de la misma, afirman no haberla visto; por eso, nunca colocaron la fecha de los textos compilados(19)

Héctor García Chuecos por su parte, afirma que fue el «…31 de mayo.»(20), cuando en la mañana el ayuntamiento de Mérida celebró su sesión extraordinaria, que debió ser la misma en la que según don Tulio «…habló el viejo Rivas, padre de Rivas Dávila…» y aclamaron a Bolívar como Libertador.

Lo más acertado es que haya sido el 31 de mayo, lo cual coincide con lo afirmado por don Felipe Larrazábal. Lo importante es aclarar que no fue el 23 de mayo cuando el pueblo de Mérida aclamó a Bolívar como Libertador, ello se demuestra mediante la secuencia documental en los escritos de Bolívar desde el 24 de mayo al 7 de junio. Otra referencia interesante es que fue el 30 de mayo cuando Bolívar acusó mediante oficio ante presidente encargado del supremo poder ejecutivo de la unión, el haber recibido varias comunicaciones, entre ellas: «…la aprobación que V.E. se ha dignado dar a la medida que tomé con la Provincia de Mérida, nombrando al ciudadano Doctor Cristóbal Mendoza para que se encargase del Gobierno Provisional, que está desempeñando con el acierto y luces que eran de esperar de su patriotismo y talento»(21) Es muy dudoso que el Dr. Cristóbal Mendoza hubiese pretendido organizar antes del 30 de mayo, un acto tan importante sin estar reconocido por el Congreso como la máxima autoridad de la provincia.

A principios del 2013, entre lecturas y cavilaciones, con motivo del bicentenario intenté conseguir una copia de la Gaceta, la pesquisa no fue fácil, en los archivos nacionales no se encontraba y al fin la logré ubicar en la Biblioteca Nacional de Colombia(22). De acuerdo a la Gaceta Ministerial de Cundinamarca N°125 del jueves 29 de julio de 1813, se puede verificar que el discurso del Libertador ante la municipalidad está fechado en el cuartel general de Mérida, el 4 de junio de 1813. Esto aclaro toda la situación antes planteada.

Ahora ustedes amables lectores se preguntan: ¿En que cambia esto la visión historiográfica tradicional?, en mucho. Según don Tulio, la aclamación de Bolívar como Libertador, su discurso y contestación fueron el mismo día, 23 de mayo de 1813. Por lo afirmado por el Dr. Héctor García Chuecos fue en dos días diferentes 23 y 31 de mayo, pero de acuerdo con la Gaceta, fue en tres días diferentes 23, 31 de mayo y 04 de junio. Por otra parte, Hay un dato entre líneas extraído de las Memorias sobre la vida del Libertador del General Tomás Cipriano de Mosquera, que puede dar una orientación, en el cual expresa: «…el 5 de junio Bolívar manifestó al pueblo de Mérida la comisión que traía del Congreso granadino para restablecer el gobierno republicano…»(23) Esto coincide plenamente con lo dicho por Bolívar en el segundo párrafo de su discurso: «…el augusto Congreso de la Nueva Granada, tocado de compasión, al contemplar el doloroso espectáculo que presenta el buen pueblo de Caracas, aun gimiendo en cadenas, y conmovido de indignación por el grito de la justicia, que está clamando vindicta contra los usurpadores de los derechos de la América; ha enviado su Exército libertador á restablecer en su antigua Soberanía á las Provincias que componen la República de Venezuela. La gloria del Congreso y del exército que os ha redimido consiste en la magnanimidad de sus designios que no son otros que los de destruir á vuestros verdugos, y poneros en aptitud de gobernaros por vuestras constituciones y por vuestros magistrados»(24)

Aunque el día señalado por Mosquera difiere, pues el discurso fue el 4, en la secuencia documental conocida no existe otro escrito de Bolívar de fecha 5. Lo cierto es que don Tulio dio un nuevo contexto a lo sucedido, tomando el primer párrafo del discurso de Bolívar y el último de la contestación de don Antonio Ignacio Rodríguez Picón. Otros le han agregado o restado de acuerdo a la conveniencia. Inclusive Bolívar al expresar su saludo habla de meridianos y no de merideños.

Concluyo señalando que estos son solo apuntes para la discusión constructiva, en el ánimo de hacer las rectificaciones históricas pertinentes o se prefiere seguir repitiendo consientes del error de la tradición y hacer omisión de las evidencias que proporciona la documentación señalada, ¿Qué si Bolívar recibió el título de Libertador en Mérida? No existen documentos que lo prueben, lo curioso es que ni el Dr. Cristóbal Mendoza, ni el general Rafael Urdaneta, en sus Memorias, ni el mismo Bolívar en los escritos de esos días dejan testimonio de la proclamación o aclamación. Se piensa que Bolívar difícilmente hubiera dejado de agradecer ese gesto, como lo hizo en Caracas el 14 de octubre, pero sin mencionar para nada lo acontecido en Mérida, según la tradición oral. Puede que en posteriores investigaciones aparezcan nuevos documentos, en especial el Acta del Cabildo que corroboré que efectivamente fue el 31 de mayo o el 4 de junio cuando está fechado el Discurso de Bolívar que se realizó la sesión. Esto permitiría una apreciación más certera, en lo personal sigo buscando; mientras tanto, en Mérida no hubo tal título de Libertador, pero si un gran apoyo y aporte, y esto es indiscutible.

En cuanto a Bailadores, a pesar que existe una tradición oral válida, reafirmada por variadas fuentes, no fue respaldada por escritos que lo certifiquen; sin embargo, el hecho histórico de su recibimiento y la pernoctación del 19 de mayo, constituyen la génesis de lo que sucederá en Mérida y posteriormente en Caracas. En Bailadores se inicia la aclamación popular de los pueblos por donde marcho y se hizo admirable la campaña de 1813. Además, estoy más que convencido que Bolívar se autodefinió como Libertador en La Grita el 18 de mayo de 1813.

De acuerdo a la documentación revisada y trabajada que se pudo confrontar se deduce que el «título de Libertador» no le fue conferido ni en Bailadores ni en Mérida a Bolívar, en ambos extremos lo que se dio fue una aclamación popular, pero carece de un documento explicito emitido por autoridad alguna que ratifique aquella circunstancia en la ciudad de las nieves eternas. Aunque nadie le podrá disputar ni arrebatar a Bailadores y a Mérida su bien merecido título de «Oriflamas heroicos de la libertad»

Néstor Abad Sánchez

La Abadía, mayo 23, 2022

[email protected]

Notas:

Richard Bache: La República de Colombia en los años 1822-23. Notas de viaje. Caracas. Instituto Nacional de Hipódromos, 1982 p. 161.

Tulio Febres Cordero: Archivo de Historia y Variedades. Caracas. Editores Parra León Hnos., 1931, T. II. p. 20.

Luis Alberto, Ramírez Méndez: «La ruptura de la proximidad en una sociedad polarizada: el caso del Convento de Santa Clara en Mérida-Venezuela. 1810-1827». en Antíteses, V. 4, Nº. 8, p. 873-906, jul./dez. 2011. Disponible en http://www.uel.br/revistas/uel/index.php/antiteses . Consulta: 21/05/2013

Cf. José Rafael, Febres Cordero: «El aporte de Mérida a la independencia nacional», en Revista Libertador. 1813-1963. Conmemorativa del Sesquicentenario de la Campaña Admirable. Mérida (Venezuela): Talleres Gráficos Universitarios, 1963, p. 27.

Tulio Febres Cordero: Archivo de Historia y Variedades. Caracas. Editores Parra León Hnos. 1930. T. I. p. 286.

Alfonso Castro Escalante. A 200 años de la entrada de Bolívar a Mérida. En Diario Los Andes. Jueves, 23 de mayo de 2013. Disponible en http://diariodelosandes.com/content/view/223209/105986/ Consulta: 10/06/2013.

Tulio Febres Cordero: Ob. Cit. pp. 286-287.

Ídem. p. 287.

Felipe, Larrazábal: Bolívar. Caracas. 1975. T. I. p. 176.

Tomás C., Mosquera: Memorias sobre la vida del Libertador Simón Bolívar. Edición facsimilar. Mérida. 1988. p. 41.

Antonia, Esteller: Catecismo de Historia de Venezuela. 1886. p. 67.

Tulio, Febres Cordero: Bolívar en Los Andes. Caracas. Biblioteca de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Clásicos Bolivarianos Nº 5. 1991. p. 58.

EL. Escritos del Libertador. Caracas. Sociedad Bolivariana de Venezuela.Editorial Arte. 1968. T. IV. Doc. 193, p. 274.

Gabriel, Picón Febres: El apellido Picón en Venezuela. Caracas, 1922. p. 59

Ídem.

Ídem.

Ibídem. Doc. 210, p. 296.

Daniel Florencio O`Leary: Memorias del General O`Leary. Barcelona – España, 1981, T. XIII, pp. 239-240. Redición realizada por encargo del Ministerio de la Defensa.

José Félix Blanco y Ramón Azpúrua, comps: Documentos para la Historia de la vida pública del Libertador, Caracas, 1978, vol. IV, pp. 618-619. Reedición conmemorativa Presidencia de la República – Bicentenario del Libertador.

Héctor García Checos: «Historia, tradición y posición de Mérida en la Campaña Admirable», Boletín de la Academia de la Historia. N° 183, julio – septiembre de 1963, T. XLVI. p. 400.

Ibídem. Doc. 199, p. 284.

Después de indagar vía internet en el Archivo Nacional y en la Biblioteca Luis Arango, pero las colecciones estaban incompletas, ya a punto de desistir, remití un correo a la Biblioteca Nacional donde gentilmente me indicaron las normas para obtener una copia de lo existente. Insistí y gracias a la bibliotecóloga Clemencia Reyes Guzmán, un buen día en cuatro folios, estaba en mi correo de manera gratuita la anhelada y codiciada Gaceta.

Tomás C., Mosquera: Ob. Cit. p. 41.

Gaceta Ministerial de Cundinamarca: N°125 del jueves 29 de Julio de 1813. T. 2º, p. 576.

LINK ORIGINAL: Aporrea

Entornointeligente.com