Conflicto familiar como metáfora - EntornoInteligente
Entornointeligente.com /

Martín Ortiz sostiene que las tragedias se repiten, que toman su forma de modelos antiguos y reviven en nuevas épocas con pequeñas variantes. El director, docente universitario de teatro y dramaturgo es el autor de Cisneros, una tragedia argentina , que acaba de subir a escena en El Excéntrico de la 18 (Lerma 420, domingos a las 20). Interpretada por Leonardo Odierna, Mario Petrosini, Lorena Szekely, Natalia Salmoral, Maggie Helou y Pablo Shinji, la obra hace foco sobre un conflicto familiar para hablar acerca de una sociedad amenazada en sus bases, defendida y atacada por referentes de varias generaciones. 

Ortiz, quien define su obra como “una ficción sobre nuestro pasado que habla sobre nuestro presente”,  cuenta que ubicó la acción en lo que él considera un momento fundacional de la historia del país y que desde allí buscó el modo poético de anticipar hechos oscuros que sucederían mucho tiempo después.

Si en su anterior A propósito de la Tempestad Ortiz abrevó en Shakespeare para hablar sobre las dificultades del teatro independiente, en esta nueva obra vuelve al autor isabelino aunque de un modo indirecto: en el taller de dramaturgia que estaba frecuentando, Andrés Binetti le encomendó escribir una ficción a partir de Rey Lear , un poema del peruano Antonio Cisneros.

De allí que decidió basarse en algunas cuestiones presentes en la obra de Shakespeare y utilizar el apellido del poeta para crea al protagonista. Pero no tomó la figura del Virrey sino la de uno de sus hijos, Esteban, hombre de armas afincado en Buenos Aires, “un militar español en decadencia”, como el autor lo define. La acción, que transcurre en 1830, durante el primer gobierno de Rosas, elabora una ficción con alusiones a hechos que ocurrieron durante el Proceso, enmascarados en imágenes metafóricas.

Ortiz mantuvo de la obra de Shakespeare el motivo principal: un padre desea repartir su herencia entre sus tres hijas y en ese trance comete errores de consideración. Por su parte, Cisneros es un hombre anclado en el pasado, aferrado a la tumba de su esposa muerta hace años. Y, al igual que Lear, es un hombre decadente, un enfermo a punto de morir que lamenta la ausencia de Ana, la menor de las hijas, la preferida.

-¿Cómo es esta hija?

-Ana es la primera de los Cisneros que nació aquí y se asume como argentina. Y como hija de esta patriam tiene un proyecto de construcción de un país que no esté como su padre anclado al pasado. Representa la voluntad de transformación: tiene un proyecto nacional y popular al que llama “la gran patria de América del Sur”. En cambio, sus hermanas representan las familias aristocráticas, la naciente oligarquía.

-¿Y Absalón, el criado del protagonista?

-Absalon es un sujeto que se acomoda a los vaivenes de la realidad, a quien no le importa sufrir humillaciones por no comprometerse ni abandonar su segundo plano.

-¿Por qué elegiste la época de Rosas?

-El año 1830 me interesó como suerte de bisagra. Fue un momento en que las guerras de independencia ya habían terminado pero se abría esa otra etapa de conformación del país, de puja entre dos modelos, un etapa también muy violenta. Fue esa instancia en que la nación empezó a tomar forma, incluso en la dialéctica entre unitarios y federales, que dinamizó la primera mitad del siglo XIX.

-¿Qué otros temas aparecen?

-Otro elemento que descubro que se manifiesta en la obra, es esa línea histórica del revisionismo entre San Martín-Rosas-Perón. Y se encarna en uno de los personajes, Porfirio, que es un zambo, un “negrito”, que luchó con San Martín, que trabaja para Rosas y, en su proyecto, -sin ánimo de anticipar mucho- se puede vislumbrar algo del Lantinoamericanismo o de la Tercera Posición que postulaba Perón.

LINK ORIGINAL: Pagina 12

Entornointeligente.com

Advertisement

Nota de Prensa VIP

Smart Reputation

101833