
Ray Barráez tenía un proceso de asilo en curso en Estados Unidos | Foto: archivo
Un inmigrante venezolano, conductor de Uber, murió el pasado sábado 18 de abril en el condado Seminole, Florida, tras sufrir un infarto durante una revisión policial de tránsito, de acuerdo con la versión de las autoridades.
La víctima quedó identificada como Ray Barráez, de 50 años de edad, quien se encontraba en plena jornada laboral cuando un agente lo retuvo en el sector de Casselberry.
Un reporte de Univisión señala que el oficial lo interceptó en un control rutinario y le solicitó documentación para verificar su situación. Barráez no hablaba inglés y tenía un proceso de asilo en curso en Estados Unidos.
Mientras se desarrollaba la revisión, el conductor comenzó a mostrar signos de afectación física.Los detalles del caso señalan que tuvo dificultades para respirar en medio del procedimiento.
Los pasajeros que se encontraban en el vehículo lo ayudaron a bajarse y pidieron asistencia médica. El agente también intervino y le prestó primeros auxilios mientras llegaban los servicios de emergencia.
Pese a los intentos por estabilizarlo, Ray Barráez falleció en el lugar.
Los nervios por las redadas migratorias
El incidente quedó registrado tanto en la cámara corporal del policía como en un sistema de grabación instalado dentro del vehículo del conductor.
“El policía le indicó que lo estaba parando porque tenía una luz de la placa apagada. Él le pidió disculpas y le explicó que no sabía. Y ahí comenzó a tener un ataque de pánico, comenzó a hiperventilar”, dijo la viuda a Univisión.
“Estoy segura de que él no pudo controlar los nervios. Que el nivel de nerviosismo que teníamos todo el tiempo fue lo que lo llevó a eso, porque todos los días, cada vez que salíamos, le pedíamos a Dios que volviéramos. Y le decíamos a nuestro hijo eso: ‘En nombre de Dios nosotros volvíamos’”, añadió.
La mujer relató que cuando comenzaron las redadas migratorias en Estados Unidos duraron más de 20 días sin salir de la casa por temor.