¡Con la devoción en la samgre! - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / En las entrañas del tradicional y céntrico barrio quiteño de San Diego encontramos a un hombre de 63 años que lleva la devoción religiosa en su ADN: Jorge Enrique Vega. Con apenas 13 años empezó con la tradición de asistir siempre a los Domingos de Ramos . Y así lo ha hecho desde entonces.

Hoy cumple medio siglo de estar, incansablemente, presente en cada fecha de esta celebración que recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y que es el inicio de Semana Santa.

Reconoce que, al comienzo, su madre lo obligaba a ir. Y que la eucaristía de la mañana era más bien un momento para encontrarse con los ‘guambras’ del barrio para jugar fútbol en la calle. Pero con el paso del tiempo, y con los valores religiosos que su madre le inculcó, terminó siendo un fiel peregrino. Está orgulloso de ello, no lo dice, lo demuestra: lleva en su cuello y en sus muñecas rosarios brillantes.

No nació en San Diego, pero creció en ese barrio que tiene un cementerio en el que descansan desde el expresidente Velasco Ibarra hasta la popular delincuente Mama Lucha.

En este barrio hay, además, un convento del que se desprende la mágica leyenda del Padre Almeida ; se venden flores y se esculpe mármol.

De fondo se escucha la canción Cinco centavitos , de Julio Jaramillo , y se ve a la policía patrullar con frecuencia. Las calles son de piedra. Don Jorge, como lo conocen, es el presidente del barrio.

Desde su casa, tradicional por fuera y por dentro, Jorge nos cuenta que a las 07:00 -de hace 30 años- empezaba la celebración del Domingo de Ramos en la iglesia de San Diego. Los ramos de palma de cera (que hoy está prohibida su venta) resaltaban entre la gente. Algunos, los más adinerados, llevaban los más grandes; otros, anillos y copas… Eso sí, todos bien vestidos y con las camisas bien planchadas. “Pues era el Domingo de Ramos”, recalca.

En ese entonces, los zapatos ‘siete vidas’ estaban de moda. Esos los llevaba puestos porque luego de la misa se iba a patear pelotas.

Ahora, 50 años más tarde, su tradición no ha cambiado en nada. Ni siquiera ha tambaleado por el paso del tiempo. Sigue fiel, con aquella devoción que lo ha impulsado cada domingo a internarse en las eucaristías y en las caminatas con los ramos. “Es como una necesidad”, confiesa, mientras su esposa Patricia lo observa desde la cocina de la casa. Admira su fe.

Pero, ¿cuál es el objetivo de caminar con el ramo?, le preguntamos. “Esto demuestra a la gente que Dios está vivo”, responde sin titubear. Después esas hierbas -antes, las palmas de cera- que bendice el padre de la iglesia se guardan en la casa. Las usa cuando hay tormentas, lluvias muy fuertes porque así vuelve la calma, afirma. Además siente paz luego de haber hecho el recorrido tradicional: “Porque cumplo con algo divino”, señala.

En San Diego, la Virgen de la Caridad es la patrona. La gente es muy religiosa. Y Jorge ha sido escogido este año para tener en su casa al Niño Jesús. Está en la sala, cubierto con rosarios y rodeado de figuras santas. También de un reloj en forma de motocicleta que da cuenta de su amor por la camiseta rojiazul del Club Deportivo Quito . En las paredes están colgados cuadros de la Virgen de Guadalupe y de un hombre que sostiene un gallo.

Frente a su casa, donde venden flores, está una señora que al verlo llegar lo saluda con alegría. Le entrega a Jorge algunas hierbas y enseguida él arma el ramo. No tarda más de un minuto. Tiene la habilidad en sus manos. Ese quizás sea el que llevará hoy a la celebración.

Cada Domingo de Ramos, Jorge se despierta a las seis de la mañana. Sabe que debe estar preparado. Se alista y, con su esposa, caminan hacia la iglesia que está a menos de 200 metros de la puerta de su casa. Escogen sus mejores prendas. No olvidan el ramo. Tras hacerlo bendecir, se van… pero a prepararse para toda la semana, en la que los días más ajetreados son los Jueves, Viernes y Sábados Santos. Hoy no será la excepción.

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