Fuente de la imagen, Getty Images Todo comenzó con el espectáculo habitual de los partidos de EE.UU. en este Mundial de fútbol: una afición bulliciosa y patriótica, fuegos artificiales, bengalas e incluso aviones militares pasando por encima de los estadios. Pero el sueño americano de ganar el torneo por primera vez en la historia se derrumbó de manera estrambótica este lunes con una derrota aplastante propinada por Bélgica en los octavos de final. EE.UU. perdió 4-1, su peor derrota en 36 años, mientras la atmósfera de fiesta que reinó en los partidos previos se esfumó y se transformó en un templo de silencio, incluso mucho antes del final del encuentro en el Seattle Stadium. Esta salida llega al final de un par de días convulsos, en los que los titulares fueron dominados por la polémica decisión del órgano rector del fútbol, FIFA, de suspender la tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun que había recibido el partido anterior frente a Bosnia Herzegovina. Incluso el presidente de EE.UU., Donald Trump, reconoció haberle solicitado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que le permitiera a Balogun disputar el partido frente a los belgas. La trayectoria de EE.UU. hasta esta fase parecía haber captado la atención del país, pero todo ese optimismo pareció verse afectado por el caso Balogun, algo que no pasó desapercibido para los belgas antes del partido. "Es fantástico tener al mundo de nuestro lado en contra de EE.UU.", dijo el jugador belga Timothy Castagne antes del partido. Fuente de la imagen, Getty Images Por su parte, Balogun dijo que no estaba sorprendido por la controversia que generaba la decisión. Final de Más leídas "No hay mucho más que pueda decir al respecto", dijo. Pero la pregunta que ronda es si esta saga de polémicas, que involucra al propio Trump, tuvo un impacto en el desempeño del equipo. ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast Más allá del marcador, hubo algo diferente en el desempeño de EE.UU. El argentino Mauricio Pochettino había instalado en los jugadores una mentalidad de ser un equipo que podía luchar por el título a pesar de no ser favorito, y su manera de jugar, especialmente ofensiva, hizo creer a los hinchas que podían vencer las probabilidades y quedarse con la copa. "Vamos a ganar la Copa del Mundo", un hincha dijo antes del partido de este lunes y no era el único que lo pensaba entre los miles de aficionados que asistieron al Seattle Stadium. También muchos de ellos estaban felices con la decisión de la FIFA de levantar la sanción a Balogun, después de recibir una roja directa en el partido previo frente a Bosnia-Herzegovina. La FIFA tomó la sorprendente decisión de suspender durante 12 meses la sanción automática de un partido, lo que provocó críticas generalizadas, incluidas las de la UEFA, Bélgica y el seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel. Balogun, que había marcado tres goles en la Copa del Mundo, fue titular contra Bélgica, pero tuvo dificultades para influir en el juego. Cuando se le preguntó después del partido si se había visto afectado por haber sido el centro de gran parte de la atención durante la previa, el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, respondió: "No afectó a nuestro rendimiento. No es una excusa. Simplemente no era nuestro día. Pero, a nivel personal, ¿qué sentido tiene insultar o recibir una gran cantidad de mensajes ofensivos?", dijo el entrenador argentino. Y defendió el hecho de que la federación estadounidense buscara revertir la sanción sobre un jugador. Fuente de la imagen, Getty Images "Mi función era entrenar al equipo. Si Balogun está disponible porque la FIFA permite que el jugador participe, no hay ningún problema", explicó. "Me siento decepcionado con demasiadas personas. Ponen por delante la política y la manipulación, hablan de ética e integridad. Si hablamos de la historia de este deporte, me siento personalmente decepcionado", añadió. . El sel
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