Fuente de la imagen, JOAQUIN SARMIENTO / AFP via Getty Images Título del autor, Corresponsal de BBC News Mundo en ColombiaFecha de publicación 7 minutosTiempo de lectura: 7 minAbelardo de la Espriella, el ganador de las elecciones de Colombia celebradas este domingo, admite ser un sibarita. Un dandi con acento caribeño al que le gusta la buena mesa, que pasa temporadas en Florencia y Miami, vende vinos de la Toscana y corbatas de seda italianas, usa relojes de lujo y conduce autos de potencia extravagante. "Lo conozco y no vive de manera modesta; tiene un tren de vida que requiere recursos fuertes", describe el periodista Ángel Becassino, quien investigó la biografía del ganador de las elecciones colombianas, según el preconteo y a falta del escrutinio oficial. La fortuna de De la Espriella, un empresario conservador de mano dura alineado con las derechas de Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei en América, fue tema central de su campaña. Este abogado se vende como un empresario exitoso que financió su carrera presidencial con sus ganancias y créditos. En eso se basó para defender su condición de 'outsider', lo que según él le permitirá gobernar con independencia de los poderes tradicionales del país. Pero sus ingresos son también cuestionados. Críticos y rivales políticos debaten los vínculos de De la Espriella con clientes ligados al paramilitarismo y casos de corrupción. Final de Más leídas Congresistas demócratas estadounidenses e investigaciones de medios como La Silla Vacía también arrojan dudas sobre la transparencia de sus actividades empresariales. El origen de su fortuna acapara miradas después de imponerse en segunda vuelta a Iván Cepeda, que buscaba continuar la vía progresista del actual presidente, Gustavo Petro. ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast Quien se perfila como presidente los próximos cuatro años tiene tres nacionalidades: colombiana, estadounidense e italiana. Nació en Bogotá, pero se crio en Montería, la capital del departamento de Córdoba en la región caribeña de Colombia. "Viene de una familia de cierto nivel, de clase media un poquito alta, de un mundo con recursos con alguna finca", dice Becassino. Desde pequeño, De la Espriella mostró pulso para el negocio. Le alquilaba su consola de videojuegos a otros niños y vendía víveres en el barrio, contó. Más tarde, cuando se mudó para estudiar derecho en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, amplió sus mercados. Gerardo Reyes, un periodista colombiano que también ha investigado parte de la vida de De la Espriella, cuenta que "ahí hizo negocios; vendiendo ropa, whiskey y esmeraldas en EE.UU.". Aquellos fueron los albores de una carrera en que acabó fundando decenas de compañías, entre ellas una firma de abogados cuestionada, mediática y prolífica que catapultó sus ingresos y su marca personal. Tras incursionar como representante musical, "de algún cantante de vallenato", como cuenta Becassino, De la Espriella se encontró con la gallina de los huevos de oro a comienzos de 2000. El gobierno de Álvaro Uribe Vélez ultimaba el llamado Acuerdo de Santa Fe de Ralito, un proceso de desmovilización y paz para las Autodefensas Unidas de Colombia. Las AUC fueron un grupo paramilitar de extrema derecha creado a fines de los 90 para combatir guerrillas de izquierda y proteger intereses de empresarios y campesinos locales. Uno de los epicentros del grupo fue el departamento de Córdoba. Fuente de la imagen, STR/AFP via Getty Images A las AUC se le atribuyen crímenes de lesa humanidad, masacres y vínculos con el narcotráfico. De la Espriella "llega al mundo paramilitar de un antropólogo de Montería que enseñaba geopolítica, buenos modales e historia a Carlos Castaño, el líder de las AUC", relata Reyes. Aquí se encuentra con lo que muchos tiburones del negocio consideran clientes óptimos: sujetos con capacidad adquisitiva y necesidades urgentes. En este caso, la de individuos encarcelados
Fuente: BBC Mundo — Ver nota original