COLOMBIA: Navidad es música callada - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Colombiano / Navidad no es ruido, no es bulla, no es pólvora. No es jolgorio. Es fiesta silenciosa, que exige una actitud contemplativa, orante. La dimensión contemplativa y orante que se ha perdido en nuestras celebraciones navideñas. Hemos rellenado el vacío interior con equipos de sonido y triquitraques, porque en el fondo le tenemos miedo a la confrontación honda que es encontrarse en el tú a tú del silencio con el misterio de Dios.

Navidad es silencio. Fundamentalmente eso: silencio. SILENCIO, con mayúsculas. Ahí está su esencia. Para poder vivir a cabalidad el misterio que se conmemora a la media noche del 24 de diciembre, hay que tener valor para replegarse sobre sí mismo y abrir un espacio de soledad, de silenciamiento interior.

Y porque la Navidad es silencio, es también “noche sosegada”, de que habla san Juan de la Cruz, en la que “el alma posee y gusta todo el sosiego, y descanso y quietud de la pacífica noche”. Y porque Navidad es silencio nocturnal, también es, siguiendo a nuestro poeta, “música callada”, que “es inteligencia sosegada y quieta, sin ruido de voces, y así se goza en ella la suavidad de la música y la quietud del silencio”. Por eso, Navidad es también “soledad sonora”, que “es casi lo mismo que la música callada, porque aunque aquella música es callada cuanto a los sentidos y potencias naturales, es soledad muy sonora para las potencias espirituales”.

La Navidad así, hecha noche sosegada, música callada y soledad sonora, se percibe “en par de los levantes de la aurora” ya que, según lo explica el místico carmelita, “esta noche sosegada no es de manera que sea como noche oscura, sino como la noche junto ya a los levantes de la aurora. Porque este sosiego y quietud en Dios no le es al alma del todo oscuro, como oscura noche, sino sosiego y quietud de luz divina, en conocimiento de Dios nuevo, en que el espíritu está suavísimamente quieto, levantado a luz divina”.

Abrir la frontera mística, oracional, contemplativa a la Navidad no es, por supuesto, desdecir de las manifestaciones de religiosidad popular que en torno a ella se han construido y mantenido por siglos. Ni es, mucho menos, condenar lo festivo de estas fechas. Solo que hay que evitar que el bullicio externo ciegue la fuente silenciosa de alegría que corre por dentro cuando se cree que Dios se hizo hombre. De ahí brota la esperanza. Esperanza honda. Humilde esperanza. Oscura esperanza para ser paladeada como música callada.

Fe de erratas. El obispo de Cartago, monseñor José Alejandro Castaño Arbeláez, nació en La Ceja, no en Medellín, como equivocadamente se dijo en esta columna el sábado pasado

COLOMBIA: Navidad es música callada

Con Información de El Colombiano

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