COLOMBIA: La planta de hidrógeno que Reficar ofreció como chatarra - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Heraldo / A cuentagotas y a través de actas consultadas en Ecopetrol, la Contraloría General de la República, CGR, comenzó a identificar hechos administrativos que llevaron al descomunal sobrecosto de 4.023 millones de dólares en la modernización de la Refinería de Cartagena, Reficar, que el país ha comenzado a conocer.

En lo que el ente de control fiscal llamó, en un comunicado, “verdadera feria” de variaciones a adiciones de contratos y compras, que llevaron a que la inversión inicial de 3.993 millones de dólares pasara a 8.015 millones, valor que es 1,5 veces lo que costó la ampliación del Canal de Panamá, hay un caso que ha llamado la atención: la adquisición de una planta de hidrógeno.

¿La razón?

Primero, porque en medio de las limitaciones en las que Reficar suministró la información solicitada por la CGR, no está claro cuánto costó dicha planta; segundo, porque -más delicado aún- no se sabe en cuánto la vendieron, al parecer, como chatarra.

Fuentes de la CGR consultadas por EL HERALDO indicaron que en 2015 a Reficar le pidieron en abril información sobre el proceso de modernización y apenas en septiembre la comenzaron a entregar, por lo que el equipo encargado de iniciar el proceso auditor tuvo que recurrir a las actas que tiene Ecopetrol, como único responsable actual de la modernización de Reficar luego de que la compañía suiza Glencore -cuestionada como socio estratégico sin experiencia en este tipo de obra- abandonara el proyecto.

¿Qué pasó?

Para la Contraloría es claro que las “deficiencias en la planificación (…) y en el control” de la modernización se reflejaron en casos como el de “la adquisición de una planta de hidrógeno en Puerto Rico que nunca se utilizó”.

En el acta 28 del 28 de octubre de 2008 la CGR halló la primera referencia de esa compra. El gerente de Planeación Logística -no identificado en el estudio auditor- informó a la Junta de Reficar sobre la posibilidad de dicha adquisición.

La Contraloría no tiene claro cuánto pagaron porque no ha recibido los soportes y la compra no aparece reflejada en las actas porque no superó los 5 millones de dólares, por lo tanto no requería aprobación de la Junta y la adquisición era discrecional del presidente de la Refinería.

Después, en el acta 38 del 26 de mayo de 2009, quedó consignado que se suscribió un contrato con Lousiana Chemical para que “venda la planta de hidrógeno que se adquirió el año anterior”.

En octubre de 2009, Reficar adquirió una unidad de hidrógeno diferente a la planta de Puerto Rico.

Dos años después, en el acta 66 del primero de marzo de 2011, la Junta autoriza vender la planta, sujeta al pago de una comisión del 10% del valor de compra o en caso de venderse por encima de este valor la comisión sería del 30% de la diferencia.

Como el intento de venta falló, en septiembre de 2011 -acta 73- en Reficar deciden no traer la planta por los altos costos de transporte y vender una parte por chatarra. Un mes después, la junta es informada de que se llegó a un acuerdo con Lousiana Chemical para la venta de los bullets (recipientes o tanques) de la planta, por 75 mil dólares, y acordaron que esta empresa se encargaría de la venta de la unidad y obtendría el 50% de esta. El tiempo de comercialización iría hasta 2016 y en caso de superar esa fecha las partes se reunirían para establecer si continuaban con el proceso o se chatarrizaba la unidad.

La CGR se pregunta por qué compraron la planta para no usarla y trata de saber si terminó chatarrizada. Al respecto, el sindicato de la USO, que en 2010 ante la Comisión Quinta del Senado y la contralora Sandra Morelli denunció las anomalías que hoy la Contraloría en cabeza de Edgardo Maya Villazón está informándole al país, asegura que la planta fue vendida por chatarra en EEUU.

Uso industrial

En las refinerías utilizan el hidrógeno para eliminar impurezas y producir combustibles, subproductos como azufre petroquímico residual y materias primas para la obtención de productos de mayor valor agregado, como el amoníaco, dijo Osvaldo del Castillo, presidente de Asociación de Ingenieros Químicos.

Explicó que una de las desventajas que presentan los hidrocarburos pesados es la alta concentración de compuestos de azufre, razón por la cual se utiliza el hidrógeno para reducir su contenido o neutralizar sus derivados mediante los procesos de hidrodesulfuración o hidrotratamiento que al reaccionar con ellos forma ácido sulfhídrico para convertir a este, en un procesamiento posterior, en azufre petroquímico elemental, que es un sólido que tiene una muy importante aplicación industrial. Destacó que de esta manera se busca cumplir con las normas ambientales nacionales e internacionales que exigen reducir la presencia de azufre en los combustibles en procura de minimizar la emisión de SOx y evitar la consecuente producción de lluvia ácida, que se forman mediante reacciones secundarias en la atmósfera. En Colombia, los límites actuales son de máximo 50 ppmw (partes por millón en peso) de azufre en el diesel y 300 para las gasolinas.

¿Qué implicó cambio de contrato EPC?

En el proceso que se lleva por los sobrecostos de la Refinería de Cartagena, Reficar, y que implicó que su construcción costara más de US$8.000 millones, el doble de lo que se presupuestó en un principio (US$ 3.993 millones), hay un aspecto a quien nadie le da importancia: el cambio de contrato EPC por uno de costos reembolsables.

Esto habría significado que  el proyecto creciera más de lo estipulado al inicio, junto con el presupuesto y los contratos.

En un principio (6 de noviembre de 2007), Reficar suscribió un contrato EPC (ingeniería, abastecimiento y construcción) con CB&I Américas Limited, filial de CB&I, bajo la modalidad de precio suma “llave en mano”, muestra el informe de la Contraloría General.

Sin embargo, dos años y medio después, 15 de junio de 2010, y tras fuertes negociaciones, Reficar optó por cambiar la forma de contratación y pago del contrato EPC por uno de costos reembolsables con CB&I UK Limited en modalidad offshore y con CB&I Colombia S.A. en modalidad onshore, en los cuales se pactó una remuneración fija y otra variable basadas en bonificaciones, de acuerdo a las condiciones estipuladas contractualmente, conforme con el informe del ministerio público revisado por el delegado de Minas y Energía, Ricardo Rodríguez Yee.

Para el abogado especialista en Derecho Procesal y Probatorio de la Universidad Libre de Colombia, Eduardo Vásquez, el contrato EPC era el más apto, por adecuarse mejor a los requerimientos de la magnitud de la obra y a las innumerables contingencias que eventualmente se presentarían. “En este tipo de contrato los montos a invertir y el nivel de desarrollo de la obra eran conocidos desde el principio, lo que minimizaba los riesgos de incremento presupuestal o temporal”, detalló Vásquez.

Explicó que el reajuste en la forma de contratación fue una decisión anti técnica que implicó liberar el presupuesto buscando poder reajustar el contrato permanentemente. En la modalidad de costos reembolsables, las filiales de CB&I, en este caso, podían pedir más presupuesto según las contingencias del proyecto, claro está, con el consentimiento del Comité.

Una fuente cercana al proceso expresó que el Comité, es decir las Juntas Directivas de Ecopetrol y Reficar, era el que aprobaba más obras y presupuesto. Por eso es válido preguntar ¿por qué se les creció el proyecto más de lo esperado?

COLOMBIA: La planta de hidrógeno que Reficar ofreció como chatarra

Con Información de El Heraldo

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