COLOMBIA: La historia detrás de los chistes de 'Mister Parkinson' - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Tiempo de Colombia / “Si todos somos instrumentos de Dios, yo soy una maraca”, suelta Élmer Sepúlveda.

Luego hace una pausa, tan larga como un suspiro. Espera la aprobación del público, una carcajada, y se une con esa manera tan suya de reírse, con ese ja, ja, ja que casi siempre es una extensión de cada oración. Élmer se burla de sí mismo, incluso antes de ser Mister Parkinson; aunque esa gracia quiera esconder las tragedias que ha superado. 

Élmer, o Mister Parkinson , el personaje que inventó para robarse carcajadas en el legendario programa de televisión Sábados felices, es una máquina de sonrisas.

“Básicamente nunca hablo en serio”, repite mientras se rebusca rápido otro apunte para no dejar caer la conversación. Pero a veces no puede. A veces solo es un hombre de 37 años que se levantó de más de una década de postración para descubrir su verdadera razón de ser: regalar felicidad. Entre 1994 y el 2007 fue perdiendo su movilidad hasta quedar casi paralizado.

Porque si bien antes de cada rutina aclara que su historia es real, que sí está diagnosticado con párkinson y que sus presentaciones, antes que ironizar, buscan ayudarle a superar esta enfermedad neurodegenerativa -que afecta a otros 220.000 colombianos, según la Asociación Colombiana de Neurología-, el tiempo en pantalla no alcanza para contar su lucha.

De esa parte de su vida solo saben su familia, sus amigos y sus vecinos, que confiesan sentir asombro cada vez que lo ven partir en la madrugada, desde su casa en el extremo sur de Bogotá hasta la sede de Caracol Televisión, en el norte de la ciudad, donde debe grabar. Donde actúa su pasado.

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En una casa esquinera en la última calle del barrio Villa Anita de Usme, en el basto sur de Bogotá, vive Élmer Sepúlveda hace 22 años. Esa morada tiene dos plantas gracias a él, porque jura que la mayoría de lo que ha recibido de la televisión -algo como dos millones libres por programa ganado- ha sido para levantar una suerte de ‘penthouse’. Su refugio. Su mansión.

La vista es privilegiada. Así haya calles sin pavimentar, mandan el verde de los cerros de Usme y el paisaje rural propio de un sitio muy cercano al páramo de Sumapaz y al río Tunjuelito. Insiste que allí es feliz porque tiene cerquita a su mamá, Mariela, su papá, Miguel, su hermana Laura Mayorli y su primo y confidente Freddy. Y Malú, una consentida perrita criolla.

Y aunque no lo reconoce, se siente a gusto porque gracias a Mister Parkinson es la estrella de Villa Anita . En ese barrio de abundantes mejillas coloradas, seña de su innegable ascendencia campesina, lo reconocen cada vez más como figura de televisión y no como el muchacho chistoso que no podía caminar. “Ahora la gente me para, me pide chistes y no falta el envidioso que me dice que estoy triunfando de chiripa”, bromea de nuevo.

La fama, detalla, le llegó aquel 22 de diciembre del 2012, cuando salió su primer show en televisión, resultado de un impulso, tras perder su trabajo en una empresa de taladros: “Fui a probar suerte en el programa porque muchos amigos me decían que debía hacerlo”.

Élmer guarda pocas fotos de aquella época en la que no podía caminar. Fueron, en realidad, 13 años en los que su vida “se frenó”, según cuenta.

Foto: Archivo particular

El monólogo se lo sabe de memoria. Comienza así:

“Buenas noches. Vengo a hablarles de algo muy importante. Vengo a hablarles de mí -pausa corta y carcajada propia-. Yo soy Cristiano, mi hermano es Ronaldinho -pausa corta y carcajada propia-. Para los que no saben, el párkinson es una enfermedad que le puede dar a cualquiera. Sí, a cualquiera que no se ría o aplauda -pausa corta y carcajada colectiva-. Ah, se asustaron. Hay médicos que dicen que esta enfermedad afecta la memoria, pero eso es mentira porque… porque… ¡ah, maldito párkinson! -pausa corta y carcajada colectiva-“.

Con esa rutina, con un vestido prestado grande que lo hacía ver “como un traqueto levantado”, ganó en su debut. Pero fue en su segundo programa cuando nació Mister Parkinson gracias al consejo de Gerly Hassam Gómez, a quien reconoce como su maestro en la seria tarea de hacer reír.

El reconocido Hassam estaba a cargo del casting del programa y le sugirió crear un personaje que no solo lo diferenciara de otros participantes, sino que le diera una identidad con lo que hasta ese momento era su lado débil: su enfermedad. “No fue una decisión fácil lanzarme a hablar de mi párkinson, pero me decidí y escogí un personaje similar a James Bond, por eso el corbatín, las gafas y el esmoquin. El traje hoy es blanco por los payasos de hospital y por aquello de que la risa puede curar”, dice Élmer.

“Cuando lo vi por primera vez pensé que estaba drogado, por su actuar, y cuando le pregunté me dijo riendo que efectivamente lo estaba, pero con medicinas para controlar los síntomas de su enfermedad. Ahí entendí que él podía llevar un mensaje más profundo en sus actuaciones. Élmer hoy hace algo más que loable, porque lucha contra su enfermedad burlándose de ella y eso lo engrandece”, exalta a su turno Hassam.

Élmer asegura que el humor le ha servido para mostrar el día a día de las personas con párkinson. También para sacarles jugo a las pequeñas tragedias que los oficios diarios, como un cepillado de dientes, cocinar o una relación sexual, son para quienes viven con temblores o rigidez: dos de los principales síntomas del mal.

En su caso, el párkinson fue más que un chiste. Una forma temprana de la enfermedad, poco común y de tipo hereditario , según explica el neurólogo William Fernández, le ocasionó una larga parálisis que comenzó a manifestarse a los 13 años y le dejó movimiento condicionado en algunas partes y problemas de vocalización.

COLOMBIA: La historia detrás de los chistes de ‘Mister Parkinson’

Con Información de El Tiempo de Colombia

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