COLOMBIA: El Conejo que asesinó a la Concejala (I) - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Espectador / Ayer fue 9 de abril. Un día para recordar, o en el caso de este país para enterarse de la sevicia con la que los verdugos que viven del conflicto, asesinaron tantas seres, víctimas de nuestra más reciente versión de la violencia. Reproduzco hoy en este espacio, un fragmento de  mi crónica que aparece en el libro “Nosotros no iniciamos el fuego” editado por Mincultura y la ONG Eco emprender el año pasado. La antología de las crónicas estuvo a cargo del escritor JJ Junieles. Recordar, hacer memoria, conocer la historia para no caer en la impunidad de elegir nuevamente a los verdugos:

Veintisiete años tenía la concejala por el corregimiento de San Roque, Ligia Stella Villamizar Chaves, veintisiete años y un hijo que hoy es un médico radicado en Caracas, Venezuela. El día que fue asesinada de cuatro balazos frente a una marcha estudiantil a las siete de la mañana del día 15 de septiembre de 1999 había sido antecedido por una noche de torturas para los sanroqueños.  La asesinó alias El Conejo, un paramilitar integrante del Bloque Mojana.

Ligia Estella había nacido el 16 de septiembre de 1972 en San Roque, un pujante corregimiento situado a media hora de camino de Majagual. Alrededor de dos mil quinientos habitantes construyen su vida en este pueblo arrocero y pescador que hace treinta años era epicentro del comercio para la región mojanera.

A Juan Villamizar, padre de Ligia, lo apodaba Juan Chequera por su constante ostentación de riqueza. Daba gusto verlo sacar una chequera de su mochila, como argumento airado y contundente de la veracidad de su fortuna. Tuvo catorce hijos con Ligia Chaves, la concejala de nuestra historia, era la octava de la prole.

Desde los dieciocho años Ligia Stella viajó a Bogotá a estudiar Belleza y Estilo  y después de su periplo por la capital de Colombia y por Venezuela, regresó a su natal San Roque, donde junto con su hermana Carmenza instaló una sala de belleza. Apoyada por su primer esposo, decide ser Concejala por San Roque justo en la época en que la fatídica presencia paramilitar instala un centro de operaciones frente a la cancha de fútbol de San Roque, cerca de la vivienda de la familia de Ligia. La escogencia de aquel sitio central por parte de los paramilitares, hacía parte de la estrategia de vigilancia y dominio. Con el paso de los días y para amainar el tedio y el sopor los miembros del comando se salieron de madre y mezclaron el consumo de alcohol y alucinógenos hasta exacerbar sus instintos asesinos manifiestos en violaciones indiscriminadas y asesinatos sorpresivos y con justificaciones descabelladas. El terror era el aire en San Roque.

El Conejo era un muchacho que trascendía los veinticinco años. Delgado, pero acuerpado. De rostro moreno, actitud nerviosa y mirada como si su interlocutor siempre le debiera algo. Cuenta el profesor Ricardo Madera que cierto día que necesitó trasladarse hacia el hospital, alias El Conejo -a quien él no conocía- se le acercó y le preguntó sin siquiera saludarlo o presentarse qué a dónde quedaba la casa de las putas. Ricardo empezó un sermón que casi se convirtió en regaño instándolo a ajuiciarse y a dejar tantos desmanes con su cuerpo. El Conejo, sólo lo miraba y le ofreció una media sonrisa. Le dio la espalda fastidiado y Ricardo escuchó congelado, cómo dos de los presentes con el credo en la boca, le informaron sobre la identidad del hombre a quien él acababa de regañar.

COLOMBIA: El Conejo que asesinó a la Concejala (I)

Con Información de El Espectador

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