COLOMBIA: Chomsky - EntornoInteligente

El Universal / Por aquellas calendas, apenas si se oía hablar de Noam Chomsky, el lingüista generativo y transformacional del que, tiempo después vine a caer en cuenta, ni siquiera el profesor que regentaba la cátedra que nos ilustraría sobre la novedad que era la Gramática Generativa, sabía más allá de su nombre.

Del otro, del filósofo, sociólogo, escritor político, militante disidente del sistema y humanista norteamericano, simplemente no sabíamos y nadie dentro de la academia se interesaba en revelárnoslo, a la vez que provocarnos con su descubrimiento o, asustarnos, otra manera de provocar, no obstante que para entonces Chomsky era ya un reconocido y activo provocador de la inteligencia, la ciencia y el humanismo.

Era ese pasar por alto los sacudimientos del intelecto y las ideas, signo de los tiempos en la universidad, academia y pensamiento crítico local, aunque en los que corren no es mucho cuanto hemos logrado avanzar en unas y otro, y sí correr hacia una quietud que espanta.

Y se materializa en más fe que ciencia y filosofía; en menos universidad, academia, ciencias sociales y económicas y más sectas religiosas y políticas transmutadas en partidos; en menos pensamiento crítico, creador y transformador y más subordinación mental y dependencia ideológica.

Y otra vez el mismo, infecundo signo de nuestro tiempo justificando una modernidad a cuentagotas que nos limita y expone a todo tipo de precariedad y vulnerabilidad en los derechos sociales, económicos, políticos y culturales.

Que frena el desarrollo y progreso de la sociedad y la ancla en la exclusión, la discriminación, la inequidad y las desigualdades en el uso, propiedad y utilidad de la riqueza, la tierra, el trabajo, el conocimiento, la ciencia y la tecnología, los derechos sociales y la solidaridad humana.

Saber de Chomsky, de su pensamiento y militancia activa en defender un orden en el que la democracia pueda funcionar y no se limite solo a servir de vehículo del poder concentrador y excluyente en las formas vigentes en Occidente, es confrontar la decadencia de un modelo político a contrapelo de lo que la sociedad quiere y demanda y lo que el Estado, las instituciones, ofrecen y dan efectivamente.

Un modelo en el que la gente se percibe sin representación, marginal y en estado de indefensión y precariedad; menos representada, con trabajos cada vez más precarios, llevada por la fuerza de esas agresivas circunstancias al “miedo y escapismo”, a la “pérdida de poder”, hoy predominantes en nuestras sociedades locales, en las que el único, real poder, es el de unas elites cerradas a cualquier opción que posibilite la inclusión, el ascenso y acceso de nuevas fuerzas sociales al torrente de la democracia y la economía, de la educación, la ciencia y el conocimiento.

COLOMBIA: Chomsky

Con Información de El Universal

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