COLOMBIA: Argentina: ¿Un golpe de Estado Financiero? - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Espectador / Hace más de dos décadas, se crearon mecanismos de confianza que afianzaron la relación bilateral Brasil-Argentina lo que permitió una visión común de integración que se refleja en el ámbito de Mercosur y UNASUR. Sin esa visión compartida no hubiera sido posible avanzar en la integración regional ni tampoco soñar con la construcción política y económica de América del Sur.

No obstante, el famoso juez Griesa, norteamericano de 84 años, a partir de una legislación local que se extraterritorializa, ha impedido al Estado argentino pagar su deuda soberana a 92.4% de sus acreedores, a pesar que parte de ellos se rigen por leyes japonesas y europeas. Este hecho inusitado demuestra el trato igualitario concedido a deuda soberana e a la deuda ilegítima y la ausencia de legislación internacional apropiada.

Una decisión de un juez, cooptado por representantes perversos del sistema financiero internacional, puede conducir a Argentina a la quiebra y a la ingobernabilidad política, lo que afectaría la alianza estratégica Brasil-Argentina y su proyecto de integración regional. Una verdadera Operación Jaque sin armas convencionales, ni gastos sobredimensionados. ¿Solamente un juez y una ley local bastarán?

Este amargo capítulo de la historia argentina abre un debate mundial sobre los fondos buitres, que como el propio nombre indica son fondos depredadores que están siempre a la caza de un contexto de quiebra o de profundización de crisis económica sobre todo en países pobres o subdesarrollados.

¿A qué horas los buitres sobrevolaron a Argentina?

La crisis argentina de 2001 jamás será olvidada. A principios del siglo XXI, se evidencia el agotamiento de su modelo económico neoliberal: el olvido del campo, la desindustrialización del país, recortes en el área social, el incremento del desempleo y la pobreza, la aparición de las cuasi monedas en sus provincias y la difícil limitación de retiro diario en las cuentas bancarias, el famoso corralito financiero.

Sus principales periódicos en aquella ocasión afirmaban que “en Argentina surgían 2.000 pobres diariamente”. El país estaba cerca de una quiebra económica. El 6 de diciembre de 2001, el Fondo Monetario Internacional deja su antiguo deudor a la deriva cuando le niega la posibilidad de nuevos préstamos. El 13 de diciembre de 2001, el sonido de las cacerolas invaden a Buenos Aires, estallan las huelgas de todos los gremios y los argentinos se toman las calles.

El 23 de febrero de 2001 se suspende el pago de la deuda con el objetivo de contener la crisis. La debacle económica y el difuso contexto doméstico abrieron el camino hacia la acefalia política: en dos semanas 5 presidentes.

En abril de 2003, se realizan elecciones. Los candidatos vencedores en la primera vuelta son: el ex presidente Saúl Menen y Néstor Kirchner. En mayo de 2003, el ex presidente anuncia su decisión de no participar de la segunda vuelta, Kirchner asume la presidencia y el 30 de enero de 2006, paga la deuda al Fondo Monetario Internacional.

Entre los años de 2003 y 2012 Argentina creció a un promedio de 7%, mientras el mundo crecía aproximadamente 3.8%, en gran medida debido a los altos precios de los commodities y a la implementación de una política económica autónoma que se había distanciado de las recetas del FMI.

Fuentes oficiales divulgaron que el pasado 29 de mayo de 2014 Argentina llegó a un acuerdo con los países miembros del Club de Paris, mediante un esquema de financiación de la deuda, cuyos pagos se dejaron de hacer en 2001. El acuerdo con el organismo consta de la cancelación de la deuda por un monto total de USD 9.690M.

La decisión del juez Griesa ordenó a los bancos depositarios el bloqueo de los pagos a los deudores de buena fé hasta que Argentina no atienda a las exigencias de los fondos especulativos. Eso significó el no pago a los bonistas, la no devolución de la plata a la Argentina y el bloqueo indefinido de la cifra consignada a los bancos en Nueva York, afectando la seguridad jurídica del instrumento de reestructuración de deudas.

Mientras tanto esta misma ley quiere forzar a Argentina declarar default para ganar dos veces: a partir de un pago 16 veces más alto que la deuda originaria y de un millonario seguro en caso de que el Estado argentino declare su incapacidad de pago.

Esta acción que es equivalente a un lavado de activos ilegítimos, presiona a Argentina a bajar los gastos sociales, a hipotecar sus recursos naturales y sobre todo a retornar al pragmático realismo periférico de Carlos Escudé que plantea que hay que estar más lejos del Sur y más cerca del Norte.

 

Con Información de El Espectador

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