Chavismo se resquebraja por reformas de Delcy Rodríguez

Chavismo se resquebraja por reformas de Delcy Rodríguez

La unidad del movimiento chavista, que durante 27 años se mantuvo cohesionada bajo el lema "¡Unidos venceremos!", comienza a mostrar fisuras significativas tras los cambios impulsados por Delcy Rodríguez. Este lema fue durante mucho tiempo la expresión máxima de la capacidad de la revolución nacionalista de Hugo Chávez para mantener el poder en Venezuela, siendo repetido por jóvenes, ancianos, líderes del partido gobernante y propagandistas en actos oficiales, manifestaciones callejeras y televisión estatal como símbolo de lealtad al gobierno socialista.

La captura de Nicolás Maduro en enero por parte de operaciones militares estadounidenses marcó un punto de quiebre en la tradicional unidad del régimen. Desde entonces, leales de larga data han comenzado a manifestar desacuerdos abiertos con el gobierno de Rodríguez, e incluso han circulado públicamente rumores sobre la participación de traiciones internas que habrían facilitado el derrocamiento de Maduro por parte de Estados Unidos, algo impensable en la historia del chavismo.

Delcy Rodríguez ha implementado cambios radicales que contradicen la ortodoxia chavista: ha eliminado algunas políticas emblemáticas de Chávez, ha cumplido con exigencias de Washington y ha reorganizado el régimen según su visión, destituyendo ministros, impulsando reformas legislativas en la Asamblea Nacional para transformar la industria petrolera nacional y liberando a presos políticos. Estos giros políticos han generado rechazo entre sectores importantes del chavismo que históricamente consideraron a Estados Unidos como su principal adversario geopolítico.

Las tensiones internas se hicieron evidentes con hechos concretos: la deportación en mayo de un exministro para enfrentar investigaciones penales en Estados Unidos y la autorización otorgada por Rodríguez para que el ejército estadounidense realizara un ejercicio de entrenamiento en Caracas pusieron al descubierto las divisiones profundas. Estos movimientos revelan un giro de 180 grados en la política exterior del régimen y han generado una ola de críticas entre los sectores más ideologizados del movimiento gobernante.

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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