El gobierno de Delcy Rodríguez enfrenta una crisis sin precedentes de unidad interna tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos en enero de 2026. Durante 27 años, el lema chavista "¡Unidos, venceremos!" ha mantenido cohesionada una coalición diversa de militares, ideólogos y oportunistas que controlaban Venezuela. Sin embargo, la operación militar estadounidense que depuso a Maduro ha generado grietas profundas en ese consenso histórico, con antiguos leales cuestionando públicamente las decisiones del gobierno actual e incluso ventilando rumores de traición interna que facilitó la intervención norteamericana.
La presidenta encargada ha implementado cambios drásticos que chocan con la doctrina chavista tradicional. Rodríguez ha eliminado políticas clave del legado de Hugo Chávez, cumplido exigencias de Estados Unidos, destitituido ministros y promovido reformas en la industria petrolera. Adicionalmente, ha liberado presos políticos y autorizado ejercicios militares del ejército estadounidense en Caracas, decisiones que representan un giro radical respecto a la histórica postura antiimperialista del régimen. Estos cambios han desencadenado críticas directas entre los sectores más ideológicos del chavismo que ven en esta apertura una traición a los principios revolucionarios.
Las divisiones internas se hicieron evidentes tras eventos específicos que generaron rechazo en la base chavista. La deportación en mayo de un exministro para enfrentar investigaciones en Estados Unidos y la deportación de Alex Saab, cercano aliado de Maduro, provocaron respuestas públicas de figuras importantes como Mario Silva, exdirector de propaganda televisiva. Silva cuestionó la legalidad de estas decisiones bajo la constitución venezolana e insinuó que el gobierno de Rodríguez no actúa con libertad real, afirmando que importantes decisiones "se están tomando en la embajada norteamericana".
Los críticos advierten sobre peligros mayores que trascienden las diferencias políticas internas. Silva expresó que "el imperialismo no negocia, el imperialismo conquista" y alertó que en el contexto actual "nadie está a salvo", caracterizando la situación como "terriblemente peligrosa". Estas declaraciones reflejan la profunda desconfianza y fractura que atraviesa el gobierno, donde antiguos propagandistas del régimen ahora cuestionan abiertamente su legitimidad y las presiones externas que condicionan sus políticas, marcando posiblemente el inicio del colapso de la coalición que mantuvo unido al chavismo por casi tres décadas.
Fuente: Infobae VE — Ver nota original