El régimen chavista, que durante años levantó consignas de antiimperialismo y enfrentamiento contra el «imperio», presenció este sábado un operativo militar estadounidense sin precedentes en Caracas. Dos aeronaves militares MV-22B Osprey atravesaron el cielo de la capital acompañando al general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, quien aterrizó en la Embajada de Estados Unidos con más de 20 efectivos norteamericanos. La escena representó un giro radical respecto al discurso que Nicolás Maduro y sus seguidores esgrimieron durante dos décadas de «revolución bolivariana».
El operativo confirmó que el nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez no controla realmente el territorio nacional y actúa bajo tutela directa de Washington. Mientras las aeronaves estadounidenses sobrevueaban Caracas y se ejecutaban ejercicios tácticos del Pentágono en pleno corazón de la capital, Miraflores guardó silencio absoluto. Desaparecieron los discursos incendiarios, las amenazas soberanistas y las cadenas que denunciaban invasiones imaginarias. Solo hubo autorización, coordinación y complacencia con el plan militar norteamericano.
El Comando Sur confirmó que Donovan sostuvo reuniones con las autoridades del régimen venezolano para coordinar los operativos y reiterar el respaldo de Washington al plan de tres fases impulsado por Donald Trump para Venezuela. Este anuncio oficial destruyó completamente el relato antiimperialista que sustentó la propaganda chavista durante años. Los mismos que prometían enfrentar al imperialismo terminaron facilitando ejercicios militares tácticos del Pentágono dentro de sus propias estructuras de poder.
El operativo de este sábado no solo expone el ridículo político del chavismo, sino que demuestra públicamente quién ejerce realmente el control sobre Venezuela en la actualidad. La transición de un discurso de «gringo go home» a la bienvenida de tropas estadounidenses en Caracas marca el colapso definitivo de la narrativa revolucionaria que justificó dos décadas de autoritarismo. El silencio de Miraflores ante esta operación militar extranjera es el reconocimiento tácito de que el nuevo poder actúa bajo instrucciones de Washington.
Fuente: La Patilla — Ver nota original