Carlos Delgado, exaltado más allá de la Fama - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Vocero / No quiero disminuir el valor que tiene para un pelotero pertenecer al Salón de la Fama de las Grandes Ligas. Hace un par de años, estuve cerca de Roberto Alomar cuando estaba en medio del proceso de votación que culminó en su inclusión al prestigioso recinto. No estaba familiarizado con el procedimiento, pero en varias reuniones y llamadas con Alomar conocí cómo se llevaba a cabo el curso para ser elegible, la posterior votación y la vigencia de la elegibilidad por un período de tiempo en caso de no obtener los votos necesarios en determinado año. Sobre todo, fui testigo del peso que esa aspiración tiene, de la ansiedad que causa y la alegría y orgullo que genera la votación consagratoria. Con Alomar viví esas emociones y al final todo el pueblo puertorriqueño celebró.

Hace apenas unas semanas, los fanáticos del béisbol seguían de cerca  la votación más reciente para determinar qué atletas serían exaltados al Salón de Cooperstown. Uno de los nuestros estaba en carrera: Carlos Delgado. Causó sorpresa que el aguadillano no entrara a hacerle compañía a Alomar, Roberto Clemente y Orlando ‘Peruchín’ Cepeda. Provocó decepción que las votaciones ni siquiera llegaran al cinco por ciento requerido para permanecer en la lista de elegibles para el próximo año.

Los que buscaron la respuesta a tan pobre votación, en las estadísticas de Delgado, se quedaron con mayores preguntas. Los promedios por temporada, así como la cantidad de cuadrangulares y carreras impulsadas que acumuló a través de trece temporadas, comparaban adecuadamente con el desempeño de otros miembros del exclusivo salón. Parecería entonces que la razón para excluir al nuestro no estaba en el análisis de sus números.

Además de excelente atleta, Carlos Delgado es un hombre de principios y de conciencia. Esos principios lo han llevado a destacarse, no solo con obras a favor de los menos privilegiados a través de una fundación benéfica llamada ‘Extra Bases’, sino con posturas muy firmes, pero respetuosas en el área de la política y la Justicia.

 

Delgado, hijo de un país que fue víctima de una invasión militar norteamericana hace más de un siglo, ha sido opositor a las intervenciones militares de ese país en Irak y Afganistán. Era notoria su ausencia en la ceremonia, celebrada en los parques a mitad de cada partido, en donde se rendía homenaje a los soldados. Un país que tiene como Primera Enmienda de su Constitución, garantizar la libertad de expresión (tan defendida en estos días post Charlie Hebdo), no podía perdonar a un hijo de su colonia del Caribe por que, con su protesta silenciosa y respetuosa, manifestara su posición contra la guerra. El concepto de Justicia del humilde pelotero desmerecía la ceremonia dentro del parque y levantaba preguntas de conciencia fuera de él. Estoy seguro que Delgado sabía los riesgos de su conducta, pero no claudicó.

 

Para los puertorriqueños, Carlos Delgado es inmortal no solo por sus brillantes ejecutorias dentro del diamante, sino por ser consecuente con sus valores. Está en el Salón del Respeto, los Principios y la Decencia.

Esta nota aparece en la edición impresa de El Vocero.

Con Información de El Vocero

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