ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL 11/10/2026 02:03 am Ernesto LinzalataCaracas.- Desde horas antes del amanecer, cuando la penumbra aún dominaba el valle de Caracas, las calles del sureste comenzaron a vestirse de un solo color. Una marea naranja, vibrante y multitudinaria, emergió desde la madrugada del domingo 4 de octubre para tomar el asfalto y emocionar a una ciudad, a un país. Era una energía que se sentía en las calles y avenidas de Las Mercedes, Chuao, El Rosal, Chacaíto, Santa Rosa de Lima y Santa Fe. Todo tenía como marco la Gatorade Caracas Rock, la carrera más multitudinaria que desde hace 25 años se celebra en la capital. Poco a poco esa energía se concentró en un solo lugar. A medida que el reloj se aproximaba a las 7:00 de la mañana, el ambiente en la autopista de Este era el de una fiesta donde la disciplina del atletismo convivía en perfecta armonía con el humor y la camaradería caraqueña. 17.000 corredores estaban desplegados en la importante arteria vial en siete corrales muy bien identificados para correr 10 kilómetros. Los primeros a la altura de los campos de golf de Valle Arriba y los últimos casi llegando al CCCT. Desde el último corral (morado), en el que salí como pacer de 1h05 minutos, se hacía muy difícil percibir lo que ocurría en la línea de salida, donde estaban atletas élite como Joselyn Brea y su hermana Edymar, María Garrido, Bélgica Duque, Whinton Palma, Yonny Pozas, Pedro Puentes, José Daniel González y Gregori Ibarra. No obstante, lo que sí se podía respirar era la emoción de ser parte de la icónica edición. Antes de la salida oficial, el periodista Carlos Domingues recordó que el tiempo transcurrido entre los dos sismos del 24 de junio fue de 39 segundos. Y ese sería el tiempo que en aplausos ofrecerían los 17.000 inscritos para rendir homenaje a los corredores que fallecieron en el estado La Guaira. La ocasión también fue propicia para homenajear a Luis Enrique Berrizbeitia, exvicepresidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), quien falleció el pasado viernes 2, dejando un profundo legado en la capital venezolana tras haber sido el principal impulsor y creador del Maratón CAF.Los Pacers fueron guías La edición 25 de Caracas Rock se dio de acuerdo con lo previsto. Primero las personas con movilidad reducida, atletas élite y luego fueron saliendo los hombres y mujeres que después de meses de preparación estaban listos para mejorar sus registros personales o simplemente disfrutar y pasar un día diferente. Como pacer junto a otros 17 experimentados corredores me tocó salir del último grupo, el más numeroso. Mientras guiaba y animaba a otros participantes se veía la creatividad de los venezolanos. Grupos de amigos disfrazados, personajes de cómics corriendo y atletas con tatuajes temporales —muchos de ellos aplicados durante la entrega de materiales en la expo del Centro Comercial Líder— le imprimieron un toque festivo a la jornada. Ni hablar de las pancartas que invitaban a correr, a no desistir y a disfrutar de la vida. A lo largo del recorrido por Las Mercedes, Chuao, la autopista Prados del Este y Terrazas del Club Hípico, un aproximado de 1.000 funcionarios fueron desplegados para resguardar el desarrollo de la actividad y garantizar el orden vial.También fueron cientos de personas las que en los puntos de hidratación se esforzaban por entregar agua o Gatorade a los competidores, en un día que como suele ser usual en Caracas, registró niveles de humedad superiores al 80 por ciento.Música en vivoEl esfuerzo físico se entrelazó el domingo con el ritmo del rock y la música en vivo. Aditus, Ultrazonido, Davincilive, Desorden Público y El sonido de mi tierra del productor Aníbal Hamilton y su ensamble AH Sinfónico en el punto de animación de Bancamiga fueron algunos de los talentos que hicieron retumbar el asfalto.Joselyn Brea, otra vezEn el plano competitivo, la rapidez y la contundencia marcaron la pauta. El corredor José Daniel González cruzó la meta en el primer
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