Capitalismo versus socialismo - EntornoInteligente
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Muchas veces hemos tenido que oír las frases siguientes: pagar la deuda social, redistribuir la riqueza, capitalismo salvaje, entre otras; pero lo más sorprendente es que, tiempo después también se han oído las siguientes: el socialismo no se aplicó completamente, no se entendió el socialismo, falló la aplicación del socialismo, los que lo aplicaron no lo supieron hacer o no lo entendieron.

Cronológicamente, en principio cuando un jerarca quiere imponer el socialismo sobre algún territorio, se argumenta sobre su última intención de aplicarlo; porque no se hizo completamente, no se entendió el socialismo o lo que es peor, se inicia esa nueva jornada, admitiendo no saber lo que es el socialismo pero se ira haciendo. Siempre, en gran o menor medida, los procesos políticos que se identifican de socialistas, comienzan tomando como referencia a lo que se llamó la Unión Soviética, conocida por sus siglas en español como URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y sus siglas en ruso CCCP; sin embargo, normalmente y para ahorrar tiempo se identificaba como Rusia y de manera general se hacía referencia a ellos como: los soviéticos; cuya capital era, como hasta ahora Moscú. Realmente no se tiene la necesidad de hacer alguna crítica a este país o a su historia, su cultura, forma de vida; simplemente es particular de esa zona geográfica y la forma de organización y actuación de sus pobladores.

También para hablar y explicar los procesos socialistas se hace referencia a Cuba, Cuba comunista y “revolucionaria”; un país esta vez sí, muy cercano geográficamente a Venezuela.

Lamentablemente, si nos remontamos a su historia a principios de la segunda mitad del siglo XX, se puede observar, que desde ese país se hizo un esfuerzo, por exportar guerrillas, grupos armados o servicios de inteligencia, por ejemplo a Sur América (Bolivia, Argentina, Chile), a México, también para América Central (El Salvador y Nicaragua), y muy particularmente hasta África (El Congo). No es precisamente lo que se puede entender como “justicia social”, lo que llevaron o practicaron estos grupos armados en esos lugares.

La doctrina del “socialismo” o la del “comunismo” produjo un cambio sensible sobre la valoración de la violencia política y su práctica. Muchos de esos combatientes fueron obligados a realizar esas acciones y muy a menudo por necesidad económica. Un elemento no tan obvio de estas “luchas” son sus fuentes de financiamiento. La actividad medular de la lucha armada en algunos movimientos latinoamericanos generó una dinámica retroalimentada por la violencia.

Otros “combatientes”, requerían el producto de la acción armada antes de la del trabajo. La violencia era una actividad que se ejercía en esos lugares, que según sus “comandantes”, necesitaban ser liberados, logrando así la justicia y la igualdad; para muchos el espacio de tiempo entre las campañas y sus derrotas políticas, eran de descanso, tiempos de cesantía, sin ninguna misión de vida para entonces retornar atraídos nuevamente por esos escenarios. Normalmente la línea fronteriza muy tenue, entre violencia revolucionaria y la delincuencia; se cruzaba muy fácilmente.

Aparentemente estas revoluciones fueron la justificación para los peores crímenes, sin ningún rastro de responsabilidad. A sus protagonistas les inculcaban la idea de que iban a hacer el bien, pero poco a poco se dieron cuenta que no eran experiencias ni liberadoras ni tolerables.

El problema ha sido, que tanto desde dentro de estas repúblicas, como desde afuera, por parte de aquellos que han tomado esas formas de hacer política, como perfectas y necesarias, esos líderes y jerarcas han implementado como forma de vida la violencia, incluso, desde el propio estado y no la fuerza moral, la democracia y la prevalencia de las libertades individuales.

Practican la muy agresiva forma de enfrentar el capitalismo como meta en la estructura de la sociedad y de los estados, a través de lo que llaman socialismo. Para mantenerse vigente, el socialismo ha optado por declarar como su deber máximo: “salvar al mundo”; lo que obviamente representa una entelequia, no existe, no se puede medir ni en hechos ni en tiempo de realización.

Esta meta ha sido en algunos, como una empresa digna de mantener, para ello, los jerarcas han utilizado dos artificios: el primero parecerse o camuflarse con la declaración de que Jesús de Nazaret, Cristo, era socialista, lo que es totalmente ridículo, no hay forma de comparar ni con sus formas de actuar, ni sus ideas ni sus protagonistas.

El otro artificio para salvar al mundo, es el de cuidar y salvar a la naturaleza; también muy difícil de entender, cuando la alternativa para sostener el crecimiento poblacional con todo el criterio que requiere, es precisamente a través del estudio, la tecnología y el desarrollo humano; salvo que, la idea socialista sea que tengamos que vivir nuevamente en palafitos, rucas, tepees, churuatas, shabonos y grutas.

El capitalismo por definición, como resumen de un hecho concreto y forma de vida, es entre otras cosas, un sistema económico y forma de organización de la sociedad basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado; pero también de la forma en como el individuo a través de sus capacidades, libertad de creación y responsabilidad, se desarrolla y adquiere medios de subsistencia propias del ser humano y no de las bestias o de otros seres vivos cuya capacidad craneal está muy reducida.

En contraste con la economía agraria, el capitalismo está fundado sobre la posibilidad de hacer fructificar el dinero, obteniendo intereses, multiplicarlo, optimizar los recursos. Guarda relación con la revolución industrial. Es curioso que a esta etapa económica de la cultura occidental se le colocará con ese nombre: revolución. Y es que efectivamente revolución no es socialismo ni comunismo.

En sus tres acepciones, capital es un sustantivo y significa una urbe o metrópoli “la capital del país”; también significa dinero, bienes, patrimonio, herencia: un caudal de fondos que se han obtenido de diferentes fuentes y mecanismo lícitos. Muy interesante también, que algo capital es algo esencial, fundamental, primordial. Define entonces, mecanismos claros, lo cotidiano, lo doméstico, lo pragmático.

Sin embargo, la palabra “social” como tal, presenta algunas confusiones: “Sociable”, la cual indica ser comunicativo, accesible, tratable y social. Uno de sus sinónimos es la palabra colectivo. Social es relativo a una sociedad, o la relación entre unas y otras clases o perteneciente o relativo a una sociedad (compañía, empresa). En este caso no existe una relación clara entre la palabra raíz, ese adjetivo y su derivada: socialismo. Social según la gramática, es relativa a la sociedad y un adjetivo, que sirve para modificar o darle características más específicas a un sustantivo.

El sufijo –ismo se utiliza para formar nuevos sustantivos a partir de sustantivos y adjetivos; lo que ocurre entonces, es que para fabricar el sustantivo socialismo se requiere del sufijo -ismo; estas palabras derivadas se denominan sustantivos abstractos y son usadas para designar doctrinas. La palabra capital ya es un sustantivo, llamado sustantivo concreto y puede aún actuar como adjetivo. El socialismo surge, pareciera, de hecho lo es, como una doctrina política y económica, cuyo origen es teórico, como una enseñanza u opinión sobre algo, el cual tiene un componente religioso alto, viene a ser una creencia, un dogma; en esencia es una especulación, es etéreo. Por esta razón y por su origen antinatural, cargado de violencia, hacen esa idea, esa forma de sociedad inviable.

El capitalismo es un sistema, el socialismo sólo una doctrina. Un Charles Dickens con su novela “Canción de Navidad” llevada al cine en varios formatos, una adaptación basada en la revolución industrial (1760-1840); donde en una escena, se observa cómo se emplaza al millonario y avaro inglés para darle dinero a los pobres, este en defensa propia pero con un sentido muy real, les respondió diciendo: que si él le daba dinero a los pobres ya no habría pobres, por lo tanto estaría dejando cesantes a los laboriosos colaboradores.

En esta obra y debido a la época en la cual fue realizada, se trata con algo de ligereza, tanto que el capitalismo gira sólo en torno a la acumulación de riquezas, como que los otros personajes traten de dar a los “pobres” dinero como una noble labor; en nuestros días todo se traduce en el aporte del capitalismo a las mejoras en la calidad y expectativas de vida del ser humano, así como también la hipocresía de los “socialistas” en perpetuar a los pobres, por ser su instrumento de propaganda.

El pasado está allí, la historia lo recoge y lo plasma en escritura, para ser discutido. Sin percatarse y lamentándose de donde venimos, estaríamos remachando nuestra decadencia como sociedad y como hombres libres. Mirar al futuro y planear el país que queremos si es necesario, para transformarnos entonces, a través de una retroalimentación positiva, en hombres geniales y una sociedad fuerte.

Debemos avanzar con los nuevos tiempos, que traen consigo oportunidades. Darle prioridad y valor al estudio, al trabajo, al esfuerzo, en la creación de nuevas tecnologías. Para ello se hace necesario que el ser humano posea un pensamiento libre, crítico y creativo, única forma de poder alcanzar objetivos, desarrollarse plenamente y transformar la realidad.

@aricard53712558

LINK ORIGINAL: Noticiero Digital

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