Campos de concentración en Venezuela durante la Segunda Guerra Mundial; por Vicente Quintero | WTC-Radio - EntornoInteligente
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Vicente Quintero

El siguiente texto es fragmento del libro que el autor de este artículo ha escrito sobre el Tercer Reich en Venezuela, próximo a publicar. Más que campos de concentración en el sentido nazista, la escasa documentación asequible sugiere que los campos de concentración venezolanos eran más bien espacios de confinamiento y aislamiento; se dice que no al auténtico estilo de tortura sistemática de los nazis, si bien se reportó que las condiciones de vida en estos lugares eran deplorables y hasta infra-humanas. Determinar con exactitud hasta qué punto los campos de concentración venezolanos eran o no similares a los campos de concentración de los nazis será una tarea complicada hasta que no se ubiquen los archivos internos y se estudien críticamente.

El propósito de estos campos de concentración era aislar y reformar a los alemanes, italianos, españoles y japoneses, considerados una amenaza para la seguridad nacional de Venezuela, en caso de estar involucrados en actividades  ‘quinta columna’  — la gran mayoría de los enviados a campos de concentración eran ciudadanos alemanes , aunque la posibilidad estaba abierta a otros extranjeros— . Medidas similares se aplicaron en países como Estados Unidos y Colombia, es decir, la creación de campos de concentración para recluir a los extranjeros asociados a actividades políticas de potencias enemigas fue una política aplicada en varios países.

La reforma a la ley sobre actividades de extranjeros en el territorio de Venezuela, promulgada el 29 de de junio de 1942, abría de manera clara, efectiva y formal la posibilidad de abrir campos campos de concentración a nivel nacional. En los siguientes artículos del capítulo III de dicha reforma, se establece lo siguiente:

Artículo 20.- El Ejecutivo Federal podrá crear Campos Nacionales de Concentración.

Artículo 21.- Los naturales de países con los cuales Venezuela haya roto las relaciones diplomáticas o se encuentre en guerra, y cualesquiera otros extranjeros, a quienes se considere peligrosos para la seguridad nacional,  podrán ser internados en campos nacionales de concentración o confinados a poblaciones del interior de la República , o lugares fronterizos siempre que así lo juzgue necesario el Ejecutivo Federal para precaver actividades que puedan perturbar el orden público, o las instituciones de la República. Estas medidas durarán mientras subsistan las causas que las originaron, a juicio del Ejecutivo Federal.

Artículo 22.- El Ministro de Relaciones Interiores podrá ordenar la clausura de las sedes y de todos los locales en que se ejerzan las actividades que quedan prohibidas por esta Ley, así como prohibir en cualquier momento las reuniones, conferencias, discursos y cualquier otro medio de propaganda o difusión, desde que los considere violatorios de las disposiciones de esta Ley. Por el mismo motivo, podrá suspender, temporal o definitivamente, cualesquiera periódicos, revistas y otras publicaciones, y cerrar las respectivas oficinas gráficas. Parágrafo Único.- En los Estados y en los Territorios Federales, la facultad concedida en este artículo podrá ser delegada a los respectivos Gobiernos.

Artículo 23.- Las previsiones de esta Ley se aplicarán sin perjuicio de los dispuesto en la Ley de Extranjeros y en la Ley para garantizar el orden público y el ejercicio de los derechos individuales.

Artículo 24.- Se deroga la Ley sobre Actividades de Extranjeros en Territorio de Venezuela, de siete de agosto de mil novecientos treinta y nueve. Dada, firmada y sellada en el Palacio Federal Legislativo, en Caracas, a los diez y siete días del mes de junio de mil novecientos cuarenta y dos. Año 133° de la Independencia y 84° de la Federación (Gaceta Oficial, N°20.835, 1942).

La reforma a la ley sobre las actividades de los extranjeros en el territorio de Venezuela no da detalles sobre la logística interna de estos sitios de confinamiento, lo cual es comprensible en el contexto político y bélico de entonces. Estos tópicos son, por lo general, secretos de Estado y se tratan con gran discrecionalidad. Los métodos usados por la policía para reprimir a los elementos incómodos y nocivos de la sociedad no son revelados abiertamente. En la misma Alemania Nazi, el trabajo con las fuentes primarias sobre el tema se hace complicado debido a los eufemismos utilizados para cubrir discursivamente la realidad. En muy raros casos, se consiguen documentos oficiales que evidencien claramente la naturaleza criminal e inhumana de las acciones cometidas por los organismos del Estado.

Esto también ocurrió en Venezuela, pero se añade otra dificultad: la poca importancia que se le ha dado a la conservación de los archivos históricos y la dificultad para acceder a los mismos, aún después de haber pasado casi un siglo. La gran mayoría de los archivos de la inteligencia venezolana no han sido desclasificados, a diferencia de lo que sí han hecho países como Estados Unidos, Alemania, Rusia y otros. En la visión de la dirección de estos servicios policiales tampoco ha existido una comprensión de la relevancia que tiene la conservación de, por lo menos una parte de su material, para la reconstrucción objetiva y precisa de la historia nacional. Por motivos políticos, muchos de estos archivos fueron destruidos durante el siglo XX. En Venezuela, muy desafortunadamente, se le ha dado menor peso a la historia que a política y la discrecionalidad de sus métodos.

Ya para 1941, era un rumor en la prensa venezolana que los alemanes planeaban enviar a aquellos sujetos percibidos como amenaza para la seguridad nacional del Tercer Reich a campos de concentración, que bajo el nazismo funcionaban como centros de tortura sistemática y exterminio. Es necesario, sin embargo, recordar que  la definición de ‘campo de concentración’ es amplia y no se restringe únicamente a la dimensión del nazismo , aún cuando hoy existe una suerte de analogía, casi inmediata, entre el nazismo y los campos de concentración.  Lo cierto es que los campos de concentración de los nazis tienen antecedentes  en Cuba (España), Sudáfrica (Inglaterra) y Filipinas (Estados Unidos). También se debe señalar que en la Alemania Nazi existieron campos de concentración y campos de exterminio, aunque ambos términos se han usado frecuentemente como sinónimos. Y es que, en la práctica,  la frontera entre uno y el otro también ha sido muy delgada , como incluso se evidenció en los campos de concentración cubanos en 1896–1898 durante la Guerra entre España y los Estados Unidos.

Campo de concentración: lugar de confinamiento con fronteras delimitadas, cuyo propósito principal es mantener, contra su voluntad y sin acceso a la debida justicia, a un grupo de seres humanos alejados de la sociedad, en un ambiente precario con condiciones deplorables de vida. Por lo general, el envío de ciudadanos a campos de concentración está motivado por razones políticas, étnicas y bélicas; encuentra su justificación en la seguridad nacional y la defensa de la ley. Los recluidos suelen ser parte de las minorías discriminadas, militantes de partidos políticos que incomodan a la administración central o ciudadanos de países enemigos. Aunque están asociados al nazismo, lo cierto es que los campos de concentración se conocen formalmente desde el siglo XIX.

A partir de 1942 se filtraron en Venezuela rumores e informaciones acerca de la puesta en marcha de la llamada ‘solución final’; las monstruosidades que ocurrían en los campos de concentración y los campos de exterminio (Ruth Kristal-Mitastein, 2016, p.8). No era, entonces, completamente desconocida la realidad del Tercer Reich en Venezuela. Ya se había filtrado información — por lo menos a nivel de rumores — que advertía lo que estaba sucediendo con los judíos, los homosexuales, los gitanos, los comunistas, los católicos y otros.

Después de la partida de los diplomáticos alemanes de Venezuela en 1942, y en particular del jefe del Partido Nazi a nivel nacional, el señor Arnold Margerie, 80 alemanes fueron deportados de Venezuela — doce de los cuales habían sido profesores del Colegio Alemán — , algunos de los cuales incluso habían sido recluidos anteriormente en campos de confinamiento, como se puede evidenciar en las memorias y cuenta del Ministerio de Interior y Justicia durante la década de los cuarenta, cuya veracidad y metodología le da una mayor relevancia que las fuentes periodísticas que abarcaron el tema. El señor Richard Aretz de la Colonia Tovar, el fabricante de armas Max Stammberger de Petare, el señor Beier de la Casa Blohm y el ex-director del Colegio Alemán fueron repatriados, fueron algunos de los tantos repatriados. Algunos de ellos estuvieron recluidos en cárceles venezolanas antes de su expulsión de Venezuela.

Debido a las vicisitudes de la guerra, el gobierno venezolano se vio obligado a emprender, a través de la prácticamente recién creada dirección de seguridad nacional, medidas que permitieran controlar las actividades de los extranjeros en Venezuela. Más allá del confinamiento en campos de concentración,  la deportación de los individuos indeseables  era una opción que tenía el Estado Venezolano para defender los intereses de la nación venezolana y cooperar con la política exterior de los Estados Unidos,  con base en los objetivos estratégicos fijados para salvaguardar la seguridad hemisférica de Occidente, y en particular, del Mar Mediterráneo Americano, cuya importancia geopolítica para los Estados Unidos ha sido históricamente alta . Un sector del gobierno venezolano mantuvo neutralidad ante los hechos: consciente de que era una posibilidad el triunfo del nazismo, era necesario tener una posición balanceada. Más aún, considerando las pretensiones geopolíticas de los nazis sobre Venezuela, quienes incluso antes de la publicación del polémico libro de Erich Reimers (1933) ya habían señalado que Alemania debía recuperar su soberanía sobre Venezuela, no solo por sus riquezas y ubicación estratégica, sino por cuestión de orgullo nacional germano.

Los servicios de inteligencia venezolanos tenían las alarmas encendidas ante cualquier indicio de actividad sospecha por parte de las potencias enemigas de los Estados Unidos, país que desde el siglo XIX ha dirigido y tutelado la alineación geopolítica del área adyacente al Mar Caribe. De modo que, fueron comunes y recurrentes las investigaciones sobre la Casa Bayer, la Casa Parda, la Casa Gathmann, la Quinta Avemarie, el Bar Viena, etcétera. La República de Venezuela, ubicada estratégicamente muy cerca del Canal de Panamá, base militar de primer rango para los intereses de Estados Unidos en la región, representaba para la Alemania Nazi una oportunidad para desestabilizar al Mar Caribe y el golfo de México.

Hasta el mismo sector entretenimiento se vio afectado. Norka Memberg, quiromántica de origen austríaco, residente en Venezuela, fue expulsada del país sudamericano en junio de 1943. Debido a los reportes de haber sido utilizada por los nazis para funciones de espionaje en el continente americano, Memberg tuvo que abandonar Venezuela, debido a que figuraba como agente de la Gestapo. Sus actividades le permitían obtener información confidencial de aquellos sujetos que contrataban sus servicios como adivina. Como dato anecdótico, esta mujer supuestamente adivinó la muerte de Juan Vicente Gómez, lo cual en su época le dio gran relevancia en las altas esferas del poder en Venezuela. Sin embargo, es preciso recordar que históricamente ha existido una línea muy delgada entre el espionaje, los clubes nocturnos y los servicios de adivinanza.  La información es valiosa y no siempre se consigue a través de las vías tradicionales .

El día 3 de julio de 1943, el señor Walter Hadamovsky  2   3 , nombrado protector de los interes de Alemania una vez que las relaciones entre las potencias del Eje y Venezuela llegaron a un punto crítico en medio de la contienda bélica; uno de los hombres más poderosos en la historia del nazismo en Venezuela, fue internado bajo estricta custodia en una colonia ubicada en la zona de la Mesa en Boconó (Estado Trujillo, Venezuela), debido a que era considerado uno de los individuos más peligrosos en el país. A partir del mes de enero de 1942, había asumido el liderazgo del Partido Nazi, después de haber ejercido las funciones de “Protector de los Intereses Alemanes” ante la Legación Española en Caracas y ser uno de los miembros destacados del Partido Nazi en las reuniones que tenían lugar en la Casa Parda, uno de los principales sitios de encuentro de los alemanes pro-Hitler en Caracas y en donde supuestamente se impartían lecciones sobre la ideología del Tercer Reich.

Otros alemanes en Venezuela, afiliados al Partido Nazi, corrieron con el mismo destino de Walter Hadamovsky. El nazi Luitpold Neigert, quien durante varios años había residido en la casa 48 ubicada entre las esquinas Mercaderes a Bolsa del centro de Caracas y era dueño de una conocida óptica, fue internado en un campo de concentración para alemanes nazi en Carora, Estado Lara. Neigert había sido el tesorero del Partido NSDAP durante algunos años.

La reforma a la ley de extranjeros que tuvo lugar en mayo de 1942, cuya primera promulgación había sido la ley de 1936–1937, también debe ser entendida y contextualizada en el marco de las acciones emprendidas en materia legislativa para darle respuesta a los riesgos que experimentaba el sector petrolero venezolano. El día 20 de enero de 1942, el Ejecutivo Venezolano dictó un decreto que impedía el tránsito de extranjeros en las zonas petroleras más importantes del país, con el fin de frenar los recurrentes intentos de sabotaje petrolero, en donde estaban involucrados los alemanes residentes en Venezuela. Para los alemanes, el sabotaje de la industria petrolera nacional perseguía dos objetivos principales: primero, frenar el abastecimiento de petróleo a Estados Unidos y Europea — para entonces Venezuela era todavía la primera fuente de crudo en países como Inglaterra — ; segundo, negociar el establecimiento de canales que permitieran que el petróleo venezolano sea suministrado a Alemania, directamente o a través de países terceros, aliados al Eje.

De manera que, los alemanes que a principios de 1945 fueron recluidos en el entonces llamado ‘Cuerpo de Investigación Nacional’, fueron luego enviados al campo de concentración de Rubio, Táchira. En este grupo figuraron los nombres: Ernst Karl Roggemann, Wolfang Kopecky, Friedrich Port, Constantin von Massenbach, Paul Friedrich Bruhns, Adolf Graef, Hans Heinrich Puchs, y otros. Bajo el criterio del juez Jesús Henrique González, estos debían ser sometidos a juicio por comprometer la seguridad y el orden público. De no ser sometidos a juicio, debían ser expulsados del territorio nacional.

Un día después de la creación del Tribunal Nacional de Reparaciones de Guerra, el día 7 de febrero de 1946, fue suspendida la medida que envió al campo de concentración de Rubio (Táchira) a aquellos alemanes involucrados en las actividades de sabotaje petroleo, según el telegrama #60 emitido por el Ejecutivo Nacional al entonces llamado Presidente del Estado Táchira. La mayoría de estos alemanes fueron deportados de Venezuela; unos volvieron al país y se establecieron, mientras que otros se quedaron en Alemania. El Tribunal Nacional de Reparaciones de Guerra nacionalizó los activos del Gran Ferrocarril de Venezuela, aunque esta empresa hizo todo lo posible por evitarlo; la Casa Bayer corrió con mejor suerte. La mayoría de los alemanes asociados al nazismo en Venezuela no fueron procesados por la justicia, y en el caso de Walter Hadamovsky, este logró que lo absolvieran de sus acciones mediante la consignación de una carta de expulsión del Partido NSDAP y una constancia de inscripción en la logia masónica Lealtad #19. No fueron pocos los que cuestionaron el juicio y las pruebas consignadas.

A partir de la muy escasa documentación que toca por encima el tema, lo único que puede asegurarse con cierta certeza es que estos eran lugares destinados al aislamiento físico de aquellas personas más peligrosas para la seguridad nacional venezolana. Sus métodos internos son desconocidos; no se lograron ubicar fuentes primarias que permitan hacer una reconstrucción histórica de su estructura, lineamientos, propósitos y mecanismos de funcionamiento. Las fuentes encontradas hablan, de forma sumamente superficial, de la existencia de estos centros de confinamiento y de los personajes que en ellos fueron recluidos, considerados sumamente peligrosos.

La mayoría de los alemanes recluidos en los campos de concentración en Venezuela no solo salieron de ellos y llevaron después una vida normal, sino que, en algunos casos, incluso se establecieron en Venezuela hasta la muerte. Ello nos permite inferir que la reclusión se limitó a aislarlos del entorno social y modificar positivamente sus conductas, sin llegar a los extremos de los campos de concentración en Alemania, más allá de los cotidianos métodos que se emplean para obtener la confesión y que debían ser bien conocidos por los agentes del Partido NSDAP antes de su reclusión.

En Colombia, el confinamiento y el alejamiento de los ciudadanos extranjeros que eran considerados nocivos y peligrosos fueron los dos usos principales de los campos de concentración. Estos lugares solían tener pésimas condiciones de vida, pero no al extremo de los campos de concentración de los nazis; el objetivo era imposibilitar cualquier acción que llevara en el suelo nacional que pudiera colocar en peligro los intereses norteamericanos y latinoamericanos. Debido a la cercanía geográfica, es probable que quizá las condiciones de los campos venezolanos hayan sido similares a las de los colombianos, especialmente si partimos de las observaciones que el abogado e historiador venezolano Julio Gamba (1999) hizo al respecto.

Más allá de la cotidianidad de los campos de concentración venezolanos — cuya existencia ha quedado demostrada — , es necesario determinar cuál fue el destino de los terrenos en los cuales estuvieron ubicados estos sitios de confinamiento para extranjeros peligrosos. Las escasas fuentes primarias y secundarias sobre el tema no precisan si estos campos de concentración fueron cerrados al terminar la guerra, lo cual a algunos les permitiría inferir que estos campos de concentración quizá se pudieron convertir en sitios de reclusión para la disidencia política. No debe ignorarse que la prisión de Guasina fue creada en el año 1939, luego clausurada. Durante la década de los cuarenta, Guasina era referida como ‘campo de concentración’ para indeseables, si bien su pleno apogeo de popularidad se registró en los cincuenta.

Manuel Vicente Magallanes (1973, pp. 379–381), en su obra ‘Los partidos políticos en la evolución histórica venezolana’, también define a Guasina como campo de concentración; definición que, a partir de los reportes y las crónicas de la época, puede encajar con la realidad que se vivía en el lugar. Según el ex-preso político, esta era una isla caracterizada por su insano clima y la proliferación de enfermedades, debido a la vulnerabilidad ante las inundaciones que hacían proliferar las larvas; un entorno ambiental lúgubre acompañado por precarias condiciones de alimentación y de tratos degradantes al ser humano.

Eventualmente, los servicios de inteligencia venezolanos se verán en la obligación de desclasificar al menos una parte de sus archivos, con el fin de conservar y difundir la memoria histórica venezolana. Los procesos y procedimientos de los organismos de inteligencia no deben permanecer ocultos para siempre. Los archivos sobre los campos de concentración venezolanos tienen que ser ubicados, revisados y estudiados en su totalidad, con el fin de tener una aproximación a la cotidianidad de los mismos. Venezuela no fue una órbita aislada durante la Segunda Guerra Mundial; lo contrario. Es necesario comprender, en su justa dimensión, el papel y relevancia que Venezuela tuvo en ese conflicto. No se trata de estigmatizar a nadie, sino de estudiar con mayor profundidad la historia de Venezuela: ya ha pasado casi un siglo desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Notas: 1 Una revisión exhaustiva del Registro Electoral Permanente y los servicios de identidad en Venezuela así lo sugiere. Algunos de estos alemanes se establecieron definitivamente en Venezuela después del fin de la Segunda Guerra Mundial y dejaron descendencia en el país. Es entonces, probable, que la cotidianidad en los campos de concentración criollos no haya sido tan dantesca como la noción que comúnmente se tiene de estos lugares.

2 Familiar del experto nazi en comunicaciones Eugen Hadamovsky, quien fue director de producción de radio en el Ministerio de Propaganda de Alemania. Eugen Hadamovsky fue autor de “Propaganda and National Power” (1933), el único libro que trata sobre los principios generales de propaganda aplicados durante el Tercer Reich Alemán. Murió en combate en el año 1944, de un disparo al corazón. Su muerte fue lamentada por su gran amigo Joseph Goebbels. Eugen ejerció el cargo de Rundfunksendeleiter en Alemania.

3 Desempeñó temporalmente la jefatura del Partido Nazi en Venezuela.

4 El asistente del señor Hadamovsky fue Alfredo Braun, quien adquirió notariedad eventualmente. Al final de la Segunda Guerra Mundial, tuvo gran importancia debido a que se le asignó la tarea de borrar los archivos más sensibles sobre las actividades del nazismo en el país.

5 Otros alemanes fueron traslados al campo de concentración en Nirgua, Venezuela. Uno de ellos fue Kurt Sander, nacido el día 10 de junio de 1901 en Charlottenburg, Alemania. Casado; ingeniero de profesión. Llegó a Venezuela el 7 de abril de 1930. Desde su llegada a Venezuela hasta julio de 1943, Sander fue jefe de operaciones en el Gran Ferrocarril de Venezuela, propiedad alemana. El día 30 de junio de 1943 fue detenido por los agentes del Cuerpo de Investigación Nacional, y el 4 de julio de 1943, fue enviado al campo de concentración de Nirgua, Venezuela, debido a sus relaciones con el nazismo. En 1945, fue trasladado a Caracas desde Nirgua, con el fin de obtener información sobre las operaciones de sabotaje petrolero, en el marco de los interrogatorios que se efectuaron en abril de 1945. Algunas fuentes señalaron que su reclusión en el campo de concentración en Nirgua no se debieron a su posición pro-nazi, sino a su actitud grosera e irrespetuosa hacia el director de la Dirección de Seguridad Nacional y Extranjería. Además, tuvo una fuerte pelea en una reunión donde habían asistido venezolanos de buena posición y prestigioso. Realizó comentarios despectivos y ofensivos en contra del presidente Isaías Medina Angarita.

6 En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes y los españoles eran considerados las dos principales amenazas potenciales en Venezuela. Los italianos, y sobre todo los japoneses — estos últimos no eran más de 100 ciudadanos a nivel nacional — , no representaban una gran amenaza, según los cables del Departamento de Estado y la OSS.

7 En Venezuela, el  ‘Tribunal Nacional de Reparaciones de Guerra’  procesó alrededor de 1000 casos de ciudadanos alemanes, españoles, italianos y japoneses que pudieron haber tenido participación en actividades políticas durante la WW2.

8 El nazismo alemán y el falangismo español estuvieron relacionados en más de una ocasión.

9 Desde 1928 hasta 1970, Venezuela fue el mayor exportador de petróleo del mundo — lo que no equivale a decir que era el primer productor —

10 Aunque se ha asumido que en los campos de concentración venezolanos no se aplicaron las mismas medidas de tortura sistemática como en los campos de los nazis, lo cierto es que las condiciones de vida en ellos eran, de todas formas, muy deplorables, al menos según las breves y escasas referencias a ellos. Una revisión exhaustiva de los archivos de las instituciones involucradas en el control de dichos centros de confinamiento podría permitir, en un futuro, aproximarse a la cotidianidad en los campos de concentración venezolanos, de los cuales muy poco se ha escrito. Es necesaria una revisión profunda de los archivos de las instituciones que dirigieron las actividades de estos sitios, con el fin de determinar cuáles fueron sus métodos internos.

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Vicente Quintero Príncipe

Vicente Quintero es analista cultural y político. Licenciado en Estudios Liberales de la Universidad Metropolitana de Caracas, con énfasis en la politología. Cursa actualmente un postgrado en Gobierno y Políticas Públicas. También estudió, durante 1 año, Lengua y Cultura Rusa en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Politécnica Estatal de San Petersburgo (Rusia). Quintero ha sido intérprete-traductor y asesor político de periodistas y empresarios extranjeros en Venezuela. Quintero es analista del Centro Internacional Anti-Crisis de San Petersburgo, el cual publica en inglés, ruso y francés. Quintero es columnista de El Nacional Web (Venezuela), Ideas en Libertad, Cultura Colectiva (México), The Global World (España), WTC Radio (Venezuela), ProEconomia, Alternos (Venezuela), American Herald Tribune (Estados Unidos) y La Trenza (México).

Sus artículos también han sido publicados por Entorno Inteligente (Venezuela), Maduradas (Venezuela), Enlace Judío y Иносми — Россия Сегодня (Rusia). En el año 2018, ha tenido la oportunidad de presentar sus obras de arte en el Museo Alejandro Otero (Fundación de los Museos Nacionales de Venezuela). A través del arte, Quintero expresa la realidad política y económica del mundo. Quintero habla cuatro idiomas: español, inglés, ruso y alemán. Quintero ha dado entrevistas para la BBC, Россия 24, Izvestia, WTC Venezuela y otros medios nacionales e internacionales. Quintero además ha aprobado la mitad de los créditos de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Metropolitana de Caracas, lo que le ha permitido desarrollar inteligencia emocional.

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