Brasil aplasta a España de la mano de Neymar - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / ENTORNOINTELIGENTE.COM / El estadio de fútbol de Maracaná es una referencia inevitable cuando se habla de resultados inesperados. Aquella noche del 16 de julio de 1950 le brindó al balompié una de las victorias más sorprendentes y épicas en la historia del deporte. La selección uruguaya, que había alcanzado la final a duras penas, acabó con el triunfalismo de un Brasil que venía de golear a suecos y españoles, venciéndolos 2 x 1, para alzar su segunda Copa Mundial. Irónicamente, el estadio más legendario de la nación con mayor cantidad de títulos mundiales se ha mantenido vigente en el recuerdo popular gracias, en gran parte, a un resultado adverso y doloroso. Parecía estar en deuda este Maracaná con la pentacampeona del mundo; le debía una noche mágica, una memoria imborrable, un triunfo significativo.
63 años después, en medio de un clima político bastante turbio, la Brasil de Felipao y Neymar, esa por la que pocos apuestan, esa con nombres poco rimbombantes, cumplía el libreto al pie de la letra. La Copa Confederaciones, el torneo previo a la Copa del Mundo, había sido diseñada para que la verdeamarela llegara al histórico Maracaná a cobrar su indemnización. El rival ideal era España, la campeona del mundo, la bicampeona de Europa, la de la posesión absoluta, la del tikitaka, la de los pequeños genios, la del sabio Del Bosque.
A pesar de una Italia ambiciosa y un Uruguay atrevido, amazónicos e ibéricos se encontraron el gran final. La Roja buscaba abrazar la única Copa que les ha sido esquiva en esta gloriosa era, mientras que la “canarinha” pretendía demostrar al planeta futbolístico que pueden arribar a Brasil 2014 con la acostumbrada etiqueta de favoritos y que la Confederaciones es uno de sus torneos preferidos. El partido se asomaba como uno de los más parejos en la historia reciente del fútbol, por lo que pronosticar un ganador era tarea complicada.
A pocos minutos de sonar el pitazo inicial, se podía percibir que el balón no tenía claro dueño. El juego se desarrollaba principalmente en el centro del campo, con una España que intentaba imponer su característico estilo, pero lucía sorprendida por un pressing brasileño que no les permitía pensar y conectarse como de costumbre. Para colmo de males, a los 2 minutos de haber comenzado, una jugada entreverada en el área chica próxima al arco defendido por Iker Casillas, un Fred tendido en el suelo se encontraría el balón para empujarla al arco contrario y marcar el primer gol de los anfitriones.
El tanto tempranero parecía ser un factor positivo dentro del desarrollo del encuentro, pues la herida selección española desplegaría su mejor fútbol ofensivo y los “locales” deberían mostrar de qué estaban hechos. Sin embargo, la verdeamarela estaba decidida a recuperar su estatus y no cambió su actitud dentro de la cancha. Aunque el genio Iniesta manejaba los hilos en el mediocampo, el ataque español nunca representó un verdadero peligro para el arquero Julio Cesar. Por el contrario, Brasil aprovechaba el talento de Neymar para generar sus mejores ocasiones por la banda izquierda, pero no lograba materializar la superioridad en el marcador. La presión de los amazónicos les achicó los espacios a los creativos ibéricos y limitó las proyecciones de los laterales Alba y Arbeloa. La última línea brasileña frustraba el vínculo entre los volantes de creación y el Niño Torres, mientras que Brasil conseguía generar jugadas por medio de pelotazos y balones entre líneas, siempre buscando a un incisivo Fred. A pocos minutos del final, una pared entre Oscar y Neymar, dejó al nuevo crack del Barcelona habilitado a la derecha de Casillas y el primero definiría con un obús de pierna izquierda hacia el primer palo que dejó al segundo sin reacción. Caía el 2 x 0, explotaba la “torcida brasileira” y la actual campeona se adentraba en territorio desconocido: una desventaja de 2 goles en 45 minutos. Tuvo sólo una la Roja, en los pies de Pedro, pero David Luiz apareció providencialmente y evitó el gol, de manera milagrosa, despejando un balón que ya había superado a Julio Cesar, por encima del travesaño.
Se irían a las duchas con ese resultado. Del Bosque seguramente movería sus piezas y ejecutaría algún plan de acción que ayudara a revertir el resultado. Felipao, por su parte, tenía que atacar el aspecto psicológico de una selección bastante joven para evitar un desenlace lamentable en la segunda mitad.
No cambió mucho el panorama después de que el reloj retomara su marcha. De hecho, Brasil aplicó la misma fórmula de la primera mitad. Apenas habían transcurrido 3 minutos cuando en una transición vertiginosa, Fred recibió un balón en diagonal por el extremo izquierdo y la cruzó al segundo palo, ante la impotencia de Casillas. El delantero brasileño terminaba de colocar la lápida y mientras en las afueras del estadio los manifestantes protestaban por la corrupción y los altos costos del pasaje, los presentes en las tribunas deliraban con la exhibición que brindaba su combinado nacional. A partir de ahí, los europeos se desmoralizaron por completo. Brasil tuvo oportunidad de ampliar la ventaja a niveles de escándalo, pero Iker, siempre Iker, se encargó de evitarlo.
La moral de los españoles estaba por el suelo, lo cual se vio reflejado en una malintencionada falta de Gerard Piqué sobre el irreverente Neymar, que le valió la tarjeta roja. Se quedaban con 10 los de Del Bosque, quienes ya ansiaban el final del partido.
Los nuevos compañeros de Neymar en Barcelona se encargaron de seguir dejándole sus autógrafos grabados en las piernas, mostrándose impotentes ante la superioridad de los anfitriones, hasta que finalmente el árbitro holandés sentenció el final.
El Maracaná concretó su anhelada reivindicación. 6 décadas después de aquella desgracia deportiva, servía de escenario para que la selección nacional dictara una cátedra de fútbol a la mejor selección de los últimos 5 años. Hubo un solo equipo en la cancha, guiado por un joven cuyo futuro luce plagado de éxitos. España termina de conocer, quizás de la peor forma posible, a la nueva estrella que hará vida en su prestigiosa liga. Se despejan las dudas en cuanto a la capacidad del astro brasileño de erigirse como líder de su selección y de triunfar fuera del Brasileirao. Comienza a vislumbrarse la consolidación de un verdadero crack mundial.
No se puede tapar con un dedo lo que ha logrado España en los años recientes, pero, con este contundente golpe a la mesa, la “canarinha” les recuerda a los ibéricos quienes son los reyes históricos del fútbol y dejan claro ante los ojos del mundo que el gran rival a vencer en el Mundial venidero serán los dueños de casa.

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