BOLIVIA: "Una bandera sin fin" - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Los Tiempos / Cuando hace algo más de un año Carlos Mesa le dio una paliza mediática a un importante periodista chileno, es obvio que me alegré por Bolivia, fue una pequeña gran victoria, pero esa alegría no alcanzó para que cambiara mi postura, que creo sólida y fundamentada.

Desde un principio pensé que el tema del Mar iría a ser utilizado políticamente, como ha sucedido siempre, y pensé que Evo iba a tratar de tomar ventaja de la situación, aunque eventualmente no se llegara a buen puerto ya sea con el veredicto, o con las potenciales negociaciones posteriores.  Tal vez lo que más me ha molestado del tema marítimo es que más allá del despojo, de la relativa injusticia de la guerra, es la irracionalidad que envuelve el tema.

Esta semana, el Presidente Evo y los suyos han logrado no solo materializar esa sensación, sino que han hecho un ridículo que busca su igual en los gestos patrióticos, llamados patrioteros por los patriotas.

Más allá  de mi punto de vista, puedo entender que otros tengan un enorme sentimiento hacia la demanda marítima de Bolivia. No soy ciego ni sordo, pero la iniciativa de confeccionar una bandera inmensamente larga es simplemente algo que no puede conmover, y más bien puede invitar a la sorna y hasta a la risa.

Recuerdo en el 79 del siglo pasado, los cinco minutos de silencio recordando la invasión de Antofagasta, y todavía hoy me estremezco. Ese era un gesto digno, sentido y contundente. El  “banderazo” tiene aristas tremendamente penosas y criticables. Empecemos por el gasto insulso de producir una bandera de las dimensiones de las que se habla, por más que se trate de la más ordinaria y barata de las telas sintéticas, pasemos por todo el esfuerzo en el traslado y no izado de la enorme enseña, movilizar miles de soldados y policías para ese fin, y no olvidemos el destino de esa inmensa bandera, de esa enorme cantidad de tela sintética que quedará una vez  pasado el espectáculo.

Para colmo, es posible que esta acción pueda convertirnos en un hazmereir, no solo en los sectores sarcásticos mapochinos sino en otras geografías. Peor aún, es posible que este gesto sea verdaderamente perjudicial. ¿Se puede creer que un juez de alto rango, y de buen nivel, del tipo de los que están tratando la demanda de Bolivia, pueda ser influenciado positivamente por un gesto de esta naturaleza? A decir verdad, en el peor de los casos, la bandera de marras puede llevar a debilitar la posición de Bolivia frente al Tribunal.

No es difícil entender cómo pudo surgir esta idea, cómo pudo ser tomada como buena y por qué no fue desechada oportunamente. Basta con juntar ingenuidad y autoritarismo, surge una mala idea en el jefe y nadie se atreve a contradecir.

Lo sensato en esta parte de la demanda sería mostrar la mayor discreción posible. El Presidente, que está en entredicho por sus afanes prorroguistas inconstitucionales en realidad no debería aparecer para nada. Es posible que en estos momentos, Evo, a quien se puede agradecer la iniciativa del juicio, reste más que lo que sume con su presencia.

Obviamente la asistencia de los otros ex Presidentes tampoco es relevante. En realidad solo hay espacio para el equipo de la demanda, incluido naturalmente el vocero nombrado por el Presidente hace varios años. Barras bravas no deberían armarse ni en La Haya ni en Caracollo.

BOLIVIA: “Una bandera sin fin”

Con Información de Los Tiempos

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