BOLIVIA: UN CALUROSO ABRAZO - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / La Prensa / Tanto Australia como Corea del Sur se caracterizan por haber logrado un Índice de Desarrollo Humano (IDH) “muy alto”. Cuando se obtiene esta calificación –según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)–, la población de un país “(básicamente) disfruta de una saludable y larga vida y tiene acceso a educación y nivel de vida dignos”. Contrariamente al reflejo de estas dimensiones, la población anciana de estos países es la más amenazada por la pobreza. Mientras que en Australia, uno de tres trabajadores activos vive con el riesgo de envejecer en dichas condiciones, en Corea del Sur, el panorama es todavía más desolador. Cada segundo empleado gana tan poco que es muy probable que viva en la miseria durante su jubilación o termine suicidándose (la tasa de suicidios de mayores de 65 años supera el 70 por ciento, datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos 2013 (OECD)).

Quien percibe un salario inferior a la mitad de un ingreso medio tiene un futuro muy incierto. Lastimosamente, éste es el principal problema de la población femenina, la más afectada, porque se desenvuelve en un mercado laboral a tiempo parcial y debe vivir con ingresos mínimos. Esto influye enormemente en su insignificante renta de jubilación (OECD).

El caso de Corea del Sur, sólo en la última década (2000-2010) se cuadruplicó la cantidad de personas mayores de 65 años. A esto se suma el papel que desempeña el sistema de jubilación surcoreano. Con todo el avance tecnológico y los elevados estándares en el campo de la educación y la salud, su sistema estatal de pensiones no tiene una larga tradición, si lo comparamos con países europeos. Con apenas 30 años de experiencia, atraviesa enormes problemas para pagar a sus jubilados. 

No sólo en naciones ricas como Australia y Corea del Sur, las mujeres de la tercera edad se ven mayormente amenazadas y afectadas por la pobreza. En otros países (desarrollados) que gozan de un sistema de pensiones más estable, tampoco se contribuye a que la vejez con dignidad siga siendo una prioridad para el futuro. En Alemania la diferencia salarial está estimada en un 22%, en Inglaterra, en 20%, incluso en Suecia, considerado como uno de los países con mayor igualdad, la brecha es 16%.

A este paso, en 2050, cuando un tercio de los habitantes tenga 65 años o más y cuando nos preguntemos por las causas de la extrema pobreza de la población femenina, debemos recordar que la mayoría de los empleos mal pagados y a tiempo parcial están destinados a ellas y que la brecha salarial entre hombres y mujeres no parece cerrarse, por el contrario, se abre y desfavorece el desempeño femenino y nos aleja de la equidad. 

Con Información de La Prensa

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