La moneda venezolana continúa en una caída acelerada frente al dólar estadounidense. Según cifras del Banco Central de Venezuela, el bolívar ha perdido un 45% de su valor en lo que va de 2026, mientras la divisa norteamericana se cotizaba este viernes a 549,37 bolívares. Desde principios de enero, el dólar ha experimentado un aumento del 82,2%, pasando de los 301,37 bolívares iniciales, consolidándose como la principal referencia para la fijación de precios en el país. En solo mayo, la moneda estadounidense subió un 12,2%, reflejando una devaluación del bolívar de aproximadamente 10,8% durante ese mes.
La devaluación sostenida tiene consecuencias directas en la economía de los venezolanos. El aumento del dólar genera un encarecimiento significativo de bienes y servicios, además de una pérdida considerable del poder adquisitivo de los salarios que reciben principalmente trabajadores públicos y del sector privado. De enero a abril del año actual, el país acumuló una inflación del 90%, según reportes del Banco Central de Venezuela. Este deterioro económico contrasta con la realidad de los salarios, que se mantienen prácticamente congelados desde hace años.
Ante esta crisis, el régimen chavista ha recurrido a la implementación de bonificaciones en dólares como medida paliativa. El pasado 30 de abril, la vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció incrementos en los bonos a 240 dólares para trabajadores y 70 dólares para pensionados. Sin embargo, esta estrategia ha generado indignación en sindicatos del sector público, ya que estas bonificaciones no inciden en beneficios laborales como vacaciones y prestaciones sociales, dejando sin protección real a los trabajadores. El salario mínimo se mantiene desde 2022 en 130 bolívares, equivalentes actualmente a poco más de 23 centavos de dólar a la tasa oficial.
La situación de jubilados y pensionados es particularmente crítica. Este viernes, más de un centenar de pensionados protestaron frente al Ministerio de Educación y el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales en Caracas para exigir ingresos dignos que les permitan satisfacer sus necesidades básicas. Los pensionistas reciben la misma cantidad que el salario mínimo, lo que resulta insuficiente para hacer frente al costo de vida en un contexto de inflación acelerada y devaluación continua del bolívar.
Fuente: La Patilla — Ver nota original