Basadre: El día que el Perú despidió a su historiador (crónica) - EntornoInteligente
Entornointeligente.com /

“Que el Perú no se pierda por la obra o la inacción de los peruanos”, ponderaba el historiador tacneño Jorge Basadre Grohmann (1903-1980), quien escribió la colosal “Historia de la República del Perú”. Hace 40 años fue sepultado con honores de Ministro de Estado

“Que el Perú no se pierda por la obra o la inacción de los peruanos”, ponderaba el historiador tacneño Jorge Basadre Grohmann (1903-1980), quien escribió la colosal “Historia de la República del Perú”. Hace 40 años fue sepultado con honores de Ministro de Estado.

5/7/2020

José Vadillo Vila

El día que, por segunda vez, se proclamaba a Fernando Belaunde Terry como presidente de la República al ganar las elecciones del 18 de mayo con 1’870,864 votos, los diarios limeños regalaban lóbregas primeras planas: Falleció ayer Jorge Basadre . Era lunes y 30 de junio de 1980. Tome nota. 

A Basadre Grohmann, que tenía 77 años y curiosidad intelectual intacta, la buena muerte lo había sorprendido a las siete de la mañana del día anterior, domingo 29, en una cama de la clínica San Borja.  

A las cinco de la tarde de ese domingo de listón negro, el coronel Juan Zuriaga Álvarez, entonces jefe de la Casa Militar, tocó las puertas del domicilio de los Basadre (Av. Orrantia 798, San Isidro) para hacer llegar las sentidas condolencias del Jefe de Estado, el general Francisco Morales Bermúdez, quien ya alistaba sus maletas para dejar la casa de Pizarro. 

“Una pérdida nacional”, dijo el virtual presidente, Fernando Belaunde, quien había visitado la casa de los Basadre tres horas antes que Zuriaga. El líder del partido de la lampa recordó a los periodistas que el historiador tacneño dejaba “un legado valiosísimo y por eso pienso que este momento triste es un simple episodio porque los maestros no mueres y Basadre era un maestro”.

Podridos, Congelados e Incendiados Porque hay cosas que no han cambiado en la prensa peruana. Por ejemplo, que pocas veces, ayer y hoy, las portadas se preocupen de los intelectuales. 

Sin embargo, la expiración de Basadre, ameritaba la excepción. El intelectual sureño era quien había acometido la indispensable Historia de la República del Perú , abarcando una mirada totalizadora del país, entre 1822 y 1933. Es decir, desde los albores de la vida republicana hasta el oncenio de Augusto B. Leguía.  

¡Qué vigente, Basadre! En 1958, había sentenciado en La promesa de la vida peruana y otros ensayos (volumen editado por Juan Mejía Baca), con la clarividencia que le daba una vida de estudiar al Perú, sus líderes y su pueblo, que: 

“la promesa de la vida peruana sentida con tanta sinceridad, con tanta fe y con tanta abnegación por próceres y tribunos, ha sido a menudo estafada o pisoteada por la obra coincidente de tres grandes enemigos de ella: los Podridos, los Congelados y los Incendiados. Los Podridos han prostituido y prostituyen las palabras, conceptos, hechos e instituciones al servicio exclusivo de sus medros, de sus granjerías, de sus instintos y sus apasionamientos. Los Congelados se han encerrado dentro de ellos mismos, no miran sino a quienes son sus iguales y a quienes son sus dependientes, considerando que nadie más existe. Los Incendiados se han quemado sin iluminar, se agitan sin construir. Los Podridos han hecho y hacen todo lo posible para que este país sea una charca; los Congelados lo ven como un páramo; y los Incendiados quisieran prender explosivos y verter venenos para que surja una gigantesca fogata.

Toda la clave del futuro está allí: que el Perú se escape del peligro de no ser sino una charca, de volverse un páramo o de convertirse en una fogata. Que el Perú no se pierda por la obra o la inacción de los peruanos.”

Basadre no solo conocía el Perú desde la tribuna. Cuando se dieron los tiempos de lucha prebiscitaria, en mayo de 1926, tenía solo 23 años y recibió una pedrada en la frente por chilenos por su posición de defensa categórica del retorno de Arica y Tacna al seno de la patria. 

Pompas fúnebres  Ese lunes de luto en la vida intelectual peruana, los restos del doctor Basadre Grohmann llegaron, primero, a la iglesia Virgen del Pilar, en San Isidro, su barrio, donde se ofició una misa de cuerpo presente. Fue la primera de las estaciones, donde ese día se le rendiría honores póstumos. 

Ahí participaron diversas personalidades de la vida política y cultural del país, como el presidente Belaunde (que ese día sería proclamado ganador de las elecciones, ya lo dijimos) tal vez buscando la bendición de la Historia; el expresidente José Luis Bustamante y Rivero, el rector de San Marcos, Gastón Pons Muzzo, el alcalde de Luma, Piero Pierantoni, Augusto Tamayo Vargas, Luis Alberto Sánchez y Javier Alva Orlandini, entre otros.

Basadre fue considerado “el maestro de la juventud peruana”. Y a la entrada de la iglesia esperaban, ordenadas, delegaciones de colegios de Lima y diez cadetes de la Escuela Militar de Chorrillos. Estos últimos se encargaría de llevar sus restos. 

Luego, el cortejo fúnebre realizó una breve parada en el Club Tacana, de la avenida Salaverry, para recibir la despedida del pueblo heroico. Y de ahí partió al Centro de Lima. Llegó hasta el patio de Derecho de la casona de San Marcos, en el Parque Universitario, donde pasó gran parte de su vida académica, como estudiante y maestro, debatiendo sobre esa materia que es el Perú. 

Dos veces tuvo a su cargo el ministerio de Educación, en los gobiernos de José Luis Bustamante y Manuel Prado Ugarteche, y director de la Biblioteca Nacional del Perú. Por ello, a Basadre se le despidió con honores de ministro de Estado

Otro breve acto ceremonia recibieron sus restos en la Biblioteca Nacional del Perú, en la avenida Abancay. Finalmente, los restos ingresaron sobre los hombros de la decena de cadetes al cementerio El Ángel. En la capilla del camposanto, recibió el último homenaje póstumo, a cargo de 11 oradores. 

Hay circunstancia que definen el nombre de las calles y avenidas. ¿Usted se ha preguntado por qué hay una avenida Basadre en San Isidro? Uno de los oradores ante la última morada del intelectual fue el químico Gastón Pons Muzzo, entonces rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, tacneño como Basadre y hermano del historiador Gustavo Pons Muzzo, para más señas. 

El catedrático sanmarquino recordó los 61 años de la producción intelectual ininterrumpida de su paisano y que después de Ricardo Palma, Basadre fue el segundo bibliotecario mendigo (le tocó reconstruir el edificio y su legado intelectual después del incendio de 1943). Por esos méritos y otros, solicitó, a nombre de la UNMSM, que la sanisidrina avenida Orrantia, donde su paisano vivió y gestó buena parte de su legado intelectual, sea denominada Basadre

María Bonilla de Gavidia, representando a los bibliotecarios del Perú, recordó aquellas palabras con fuego con las que Basadre se dirigió a estos profesionales: “no paren nunca en la tarea de dar a los peruanos el pan de vida que se da a través de los libros”.

Dibujar un país  “Basadre amó con angustiada y noble pasión al Perú, sin retaceo ni fragmentaciones y esta es quizá su mejor y más perdurable lección”, dijo encendido de pasiones, y entre la solemnidad de los mármoles, Félix Denegri Luna, en representación de la Academia Nacional de Historia, Félix Denegri Luna. Recordó que el maestro sanmarquino volcó “sus energía y poderosa voluntad, el fin de ir dibujando lenta pero seguramente el mapa ideal de nuestra patria, en cuyas esencias tan firmemente creía y en cuyo estudio le sobreviene la muerte, con el secreto deseo de que ese mapa fuese el guía más seguro en nuestro camino hacia el porvenir”. 

“Era, en fin, una espiritualidad ética que cruzó sombrías encrucijadas con la pulcritud de su paisano Vigil”, lo definió, a su turno ante los restos del prohombre, José Jiménez Borja, en su calidad de presidente de la Academia Peruana de la Lengua Española y de compañero de infancia y juventud y de vida académica de Basadre (brillante, con solo 26 años de edad se convirtió en el catedrático más joven de la UNMSM). 

Fue un largo y sentido oficio, que tuvo como principales testigos a la viuda y al hijo del historiador: Isabel Ayulo de Basadre y Jorge Basadre Ayulo. Cerca estaban Manuel Ullosa, el canciller Arturo García, Pablo Macera, Jorge del Prado, Oscar Trelles y otros invitados. 

El acto empezó con las palabras protocolares del general José Guabloche, entonces ministro de Educación; e incluyó a representantes del Colegio de Abogados, del Instituto de Estudios Históricos Militares del Perú, del Centro de Estudios Históricos Militares del Perú,  del colegio Nuestra Señora de Guadalupe (donde culminó sus estudios escolares). Y la última, como una ventana al futuro, fueron las palabras del niño David Rojas Carrasco, que cursaba el sétimo grado del centro educativo Jorge Basadre. Dijo entonces, “el Perú pierde al más grande historiador y maestro. Sus obras nos servirán de ejemplo y seguiremos su huella.” 

Basadre había pedido una ceremonia sencilla. Al término los homenajes de los once oradores, un efectivo de la Segunda Región Militar interpretó el “Toque de silencio” mientras el túmulo negro se depositaba en su última morada: la tumba número 54 de la sección San Bernardo. 

Datos:  La Historia de la República del Perú , de Jorge Basadre, suma 10 ediciones. 

La primera edición es de 1939 y la más reciente data del 2015. 

Entornointeligente.com

Ir a Smart Reputation

Publicidad en Entorno

Allanamiento a las oficinas de EntornoInteligente

Adscoins

Smart Reputation