El Concejo Municipal del municipio Baruta, en el estado Miranda, realizó una sesión solemne en la que confirió la condecoración "Santa María Carmen Rendiles" a 21 ciudadanos como reconocimiento a su trabajo altruista y solidario. Se trató del primer conferimiento de esta orden, promovida por los concejales Negal Morales y Federico Estaba. El acto se desarrolló en el auditorio principal de la Torre del Colegio Médico del estado Miranda, contando con la asistencia del alcalde Darwin González, representantes del clero venezolano, integrantes de la congregación Siervas de Jesús y miembros de la familia Rendiles, así como beneficiarios de los milagros atribuidos a la intercesión de la primera santa criolla.
Negal Morales, concejal y presidente de la Comisión de Educación y Cultura, destacó que esta es la primera ordenanza de su tipo aprobada en Venezuela, cuyo objetivo es premiar a los "héroes anónimos" que dedican su tiempo y esfuerzo en solidaridad sin esperar nada a cambio. Enfatizó que el reconocimiento busca honrar los valores de la Madre Carmen Rendiles y contribuir a la construcción de una Venezuela de paz, encuentro y oportunidades para todos sus ciudadanos.
Morales explicó la importancia de visibilizar el trabajo silencioso de estos ciudadanos baruteños que atienden pacientes sin cobrar, asisten partos en condiciones precarias, ayudan a personas en situaciones extremas, educan a los niños, alimentan adultos mayores y atienden a niños en situación de calle. Estos gestos representan la siembra de cultura y esperanza en las comunidades donde actúan cotidianamente, simbolizando los valores de compasión y servicio que caracterizaron a la Madre Carmen Rendiles.
Por su parte, la hermana Rosa María Ríos, Madre Superiora General de la Congregación de las Siervas de Jesús, expresó que estos actos de reconocimiento sirven para unir a los venezolanos alrededor de valores compartidos. Destacó la importancia de mantener vivos los legados de santos como Carmen Rendiles y José Gregorio Hernández, cuyos ejemplos de vida ayudan a las personas a convertirse en signos de esperanza. La religiosa enfatizó que contemplar estas vidas virtuosas y su trayectoria es fundamental para que otros encuentren inspiración en el camino hacia una mayor solidaridad y servicio comunitario.
Fuente: El Universal — Ver nota original