Bajo los escombros: La noche en que la lealtad se rompió y el Estado llegó solo para la foto

Bajo los escombros: La noche en que la lealtad se rompió y el Estado llegó solo para la foto

Lapatilla junio 30 2026, 8:13 amPosteado en:  Destacados, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Personas realizan labores de búsqueda en una zona afectada por un terremoto este viernes, en La Guaira (Venezuela). El ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, anunció la restricción del acceso al estado La Guaira (norte, cercano a Caracas), el más afectado por los terremotos, a partir de las 20.00 horas locales (00.00 GMT) de este viernes. EFE/ Ronald Peña R   El sargento de la Guardia Nacional Bolivariana tiene los ojos enrojecidos y el uniforme impecable. Demasiado impecable para estar parado frente a la zona cero de Catia La Mar. A sus espaldas, lo que queda de la Misión Vivienda Luisa Cáceres de Arismendi es una montaña de cemento triturado y varillas retorcidas. Se acerca despacio, mira a los lados, y habla con un hilo de voz que apenas supera el ruido de las sirenas lejanas. Por Jorge Benezra / abc.es URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ «Estábamos encuartelados. No nos dejaron salir, hermano, hasta que los superiores dieran la orden». Traga saliva. «Perdí una hermana en la zona de Caraballeda». Su testimonio arma el rompecabezas de la ausencia. El terremoto sacudió la costa venezolana el 24 de junio a las seis y cuatro minutos de la tarde. Cinco días después, el balance oficial reconoce 1.719 muertos y 5.034 heridos, según informó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. Decenas de miles siguen desaparecidos. Delcy Rodríguez decretó la emergencia esa misma noche. Pero durante las primeras cuarenta y ocho horas, el Estado simplemente no apareció. No hubo despliegue masivo. No hubo maquinaria pesada. No hubo cadena de mando visible. Solo vecinos removiendo escombros con las uñas en la oscuridad total de una costa sin electricidad. La cronología es verificable. Mientras fuerzas de salvamento internacionales aterrizaban de madrugada, los tractores y camiones de carga de la Fuerza Armada Nacional seguían estacionados en Fuerte Tiuna, Caracas. A treinta kilómetros del desastre. El mayor complejo militar del país operaba bajo una lógica incomprensible para quienes morían aplastados del otro lado de la montaña. Esa demora provocó un sismo político silencioso pero profundo. La Guaira es bastión chavista: todos sus gobernadores desde mil novecientos noventa y ocho han sido del oficialismo. Alfredo Laya, Antonio Rodríguez, García Carneiro, cada uno más rojo que el anterior. Veintiocho años sin un solo mandatario opositor. No es la oposición la que reclama. Son las bases. Son los que marcharon, votaron y creyeron. Cuando Delcy Rodríguez, la presidenta encargada, visitó la zona del desastre, los mismos vecinos que alguna vez la vitorearon la recibieron con gritos de «Fuera, fuera». Habló de campamentos transitorios y activó un Estado Mayor. Los sobrevivientes querían retroexcavadoras, no discursos. En Caraballeda, la frustración reventó de otra forma. Los vecinos rodearon físicamente a un contingente de soldados que custodiaba una estructura colapsada sin hacer nada. Fusiles cruzados sobre el pecho, mirando al vacío mientras a tres metros una mujer cavaba sola con un tubo de hierro. Los obligaron a deponer las armas, a tomar picos y palas, a cavar. Los militares obedecieron. No a sus superiores. A la gente que les gritaba en la cara. Fue la primera vez en cinco días que un uniforme se ensució de polvo en esa zona. Dani Machado pertenece al consejo comunal del urbanismo Hugo Chávez, parte de las 2.300 viviendas prometidas por el expresidente en 2011. El co

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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