Avatar: Venezuela en la perspectiva intervencionista del imperio norteamericano (I) + - EntornoInteligente
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25/06/2018 – Aporrea. / “Soy América Latina: un pueblo sin piernas pero que camina…”

(Calle 13 & Susana Baca & Totó La Monposina & María Rita. Tema: Latinoamérica).

Estados Unidos hace gala de su arrogancia imperial, hoy por hoy, al desclasificar sus mentiras y manipulaciones ante su audiencia con una irrupción de subjetividad en cada fotograma y elementos puestos cuidadosamente en el encuadre. Hollywood es la industria que expone con mayor afán los postulados imperialistas a nivel propagandístico en el campo del cine, basándose en premisas de la guerra de IV Generación o guerra psicológica. [ http://laguaridadeldruida.blogspot.com/2017/06/el-oscar-mas-esperado-la-cia-premida.html#more ].

El imperialismo no tiene escrúpulos cuando se trata de defender sus intereses, en tal sentido, es etnocentrista, depredador, saqueador, neo-colonizador, sin moral y manipulador.

Desde el cine hollywodense se proyecta no sólo entretenimiento, avanzados efectos especiales y guiones fílmicos de mucha estética, sino que también es posible la decodificación del mundo, a veces no tan loable, de cómo han sido proyectadas las películas, y las intenciones veladas que despliega el Imperio en las mentes de millones de seres humanos. Por tal motivo, es común observar tramas sobre derrocamientos de gobiernos, socialistas o no, asesinatos de “terroristas” del Medio Oriente, la categorización de héroes a los agentes secretos de la CIA y el MOSSAD, la justificación de guerras en territorio extra-estadounidense o el adelanto de eventuales conflictos promovidos por los gobiernos del concierto imperial; dichos mensajes persiguen bloquear la consciencia de la sociedad para lograr la sumisión, y por tanto, la aceptación frente a las posibles situaciones que en el acontecer real se generen.

Actualmente, Venezuela se encuentra en la agenda imperial capitalista donde su aparato propagandístico no escatima esfuerzos ni recursos para alienar a la opinión pública global. Sobre nuestro país se ciernen grandes peligros y, por tanto, ha sido convertido en un objetivo estratégico del Imperio justificado bajo la manipulación mediática a causa de, fundamentalmente, su posición geopolítica y por la ideología que rige su gobierno: el bolivarianismo, las posturas antiimperialistas y antineoliberales y por sus extraordinarias riquezas naturales.

Este argumento trae a colación a Avatar (Cameron, 2009), film que algunos analistas y críticos lo consideran una fábula ecológica, mientras otros le califican como una aventura clásica fantástica donde el bien vence al mal y cuya temática rompe paradigmas al exaltar magistralmente las rebeliones, la subversión, el mito del héroe y las referencias religiosas.

Atendiendo a las intenciones de dominación del Imperio, más no al enaltecimiento del país subversivo en que se ha convertido Venezuela en las últimas décadas y partiendo del mencionado film, es necesario el planteamiento de las siguientes interrogantes: ¿se puede partir de su guión para descifrar un presunto plan estratégico de intervención del imperialismo en Venezuela? y ¿en qué fase de la agenda intervencionista se encuentra este país, según ese elaborado guión?

En este ensayo, se buscará decodificar las acciones plasmadas en la trama cinematográfica de Avatar, desde la perspectiva de la intervención en los asuntos internos de Venezuela por parte de los precursores de la “doctrina Monroe”, para realizar una aproximación a la caracterización de los elementos de dicho plan de saqueo de sus ingentes recursos naturales. Sostenemos que este plan se ha diseñado bajo la doctrina del “Caos Constructivo” [ https://www.aporrea.org/tiburon/a244204.html ], el cual ha sido acelerado desde el mismo momento en que el Comandante Hugo Chávez entrara en la escena política con el triunfo electoral de 1998

Pese a lo delicado del tema, que no pasaría de ser más que un ejercicio hipotético, se intentará elucubrar en una de las tantas películas producidas por Hollywood, basándose en las evidencias acumuladas en horas de reflexión y de estudio para reconstruir una interpretación semiótica que arroje luces sobre el rumbo que asume la Revolución Bolivariana en estos días aciagos.

Si bien, la generalidad con la que la maquinaria ideológica del cine hollywodense trata sus temáticas y el riesgo que asumimos al plantear este tópico, está sustentado en elementos políticos concretos para Venezuela del pasado y el presente, donde podría ser cualquier país del mundo con extraordinarias riquezas minerales o biodiversidad, sin embargo, es la propia trama plasmada en el guión la que se encarga de evidenciar que se trata de una película sobre un país rico, que encaja perfectamente en la caracterización de Venezuela, más allá de las distracciones que obliguen a desviar la mirada como la supuesta inspiración de paisajes asiáticos para sus locaciones y la raza extraterrestre habitante de un planeta ficticio y muy lejano.

Venezuela en la mira

Es posible afirmar que existen evidencias de la marcha “en pleno desarrollo” (Walter Martínez dixit) de un plan estratégico desestabilizador sobre Venezuela, que tuvo su pico beligerante a partir del año 2002, y se intensificó a partir del año 2013 con la prematura muerte del Comandante Chávez por una extraña enfermedad que truncó el avance de los profundos cambios sociales que enarboló como bandera en su gobierno. Así las cosas, las acciones tendentes al debilitamiento espiritual de la Revolución Bolivariana no han sido improvisadas en ninguno de sus componentes [ www.aporrea.org/actualidad/a229346.html ].

Los acontecimientos que se narran en el film Avatar arrojan pistas de cómo ha sido implementado este plan, aportando elementos para decodificar sus partes, puesto que intervenciones desestabilizadoras similares ya han sido practicadas en procesos revolucionarios del pasado reciente, tales son los casos de los ataques a la Revolución Cubana, el derrocamiento y asesinato del Presidente de Chile, Salvador Allende, en 1973 y la operación sobre el Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua con las acciones de los “Contras nicaragüenses” en 1988, entre otros.

Hoy día, sin ambages, el Imperio norteamericano, a través de un decreto del Presidente Barack Obama y ratificado por el actual Presidente, Donald Trump, acusa a Venezuela de ser una “amenaza inusual y extraordinaria para sus intereses” y arreció sus ataques con la aplicación de un conjunto de sanciones dirigidas a asfixiar económicamente su gobierno, combinado con una Guerra de IV Generación con complejas e inescrupulosas operaciones psicológicas que generan graves consecuencias en la población como: caos social, hiperinflación inducida, desestabilización monetaria, escasez de alimentos, migración masiva de parte de la población y medicinas.

Estas acciones de guerra no convencional empleadas por el Imperio en contra de países no alineados a sus intereses, son motorizadas por poderosos aparatos de dominación que tienen apoyo de un conjunto de instituciones sesgadas hacia los intereses imperiales creados para la expoliación de los pueblos.

A semejanza de la OEA fungiendo como el “ministerio de las colonias”, Hollywood es sin duda alguna este agente ideológico, poderoso aparato de difusión imperial o “ministerio de propaganda”, que devela los planes intervencionistas de la mayor potencia bélica del planeta en su afán por destruir, “torcerle el brazo” (en la voz de Barack Obama) o disuadir a los países que se resisten a someterse.

Se considera pues, que los planes imperiales de intervenciones políticas allende las fronteras estadounidenses, son declarados a través de guiones y el despliegue técnico y artístico del cine. Allí donde existe un gran interés por apoderarse, por controlar o por destruir bajo indecibles argumentos maquillados por los medios de comunicación, Hollywood, símbolo del imperialismo norteamericano, despliega su ciencia constructora de imágenes y de consciencias enajenadas.

La maquinaria del cine ha sido usada como un arma cultural para iniciar guerras y destruir naciones y el caso venezolano no es la excepción a la norma. Venezuela ocupa un lugar especial en el desesperado interés del Imperio, sobre todo por castigar severamente y eliminar de raíz el “mal ejemplo” que proyecta al mundo sus reivindicaciones sociales y su legítimo sistema político.

En un contexto de agotamiento de la energía fósil, los Estados Unidos desesperan por el control de nuevas reservas seguras y confiables para mantener su nivel de vida nada sustentable. Esta lógica ha conllevado a las distintas guerras por el petróleo en los países del Medio Oriente (como Afganistán, Irak, Libia y Siria) y atizan nuevos conflictos en otros rincones del mundo por el control de las rutas, la distribución del petróleo y los territorios que los albergan.

Pero al parecer no ha sido suficiente. Venezuela, considerada por los Estados Unidos como parte de su “patio trasero”, -a solo cuatro días de los puertos petroleros de la costa oeste y apelando a su filosofía del “destino manifiesto” que plantea el derecho providencial para gobernar y servir de policías del mundo, y por tanto, ejercer injerencia en países libres-, se creen con el derecho de hacerse de la primera reserva de hidrocarburos del planeta, la quinta en reservorios gasíferos y sus inmensas reservas de minerales estratégicos entre los que se cuentan: oro, diamantes, coltán, entre otros metales preciosos y tierras raras.

De manera que, en virtud de lo anterior junto al avance de la Revolución Bolivariana y el proceso político que representa desde inicios del siglo XXI, asistimos al despliegue de una de las operaciones propagandísticas más grandes e inescrupulosas de la historia.

Desde la época de Chávez, los consecuentes ataques hacia nuestro país desde el celuloide han sido cada vez más directos, donde ya no se oculta el nombre Venezuela y su gentilicio. En el año 2007, a partir del documental Zeitgeist (Joseph, 2007) se menciona por primera vez y de forma directa los planes de derrocar a Chávez con aquella frase en la voz de uno de los banqueros más poderosos del mundo: «Yeah, we gonna invade Venezuela. You know: the oil».

Las imágenes del Comandante Chávez fueron muy recurrentes para contextualizar situaciones de tensión en películas de distinto tipo. El film La Invasión (Hirschbiegel, 2007) narra un episodio donde se muestra a Chávez en medio de una presunta negociación con George Bush para aplacar tensiones geopolíticas.

El cine estadounidense tiene su público específico, Up: Una Aventura de Altura (Krasinski, 2009) es una película cuyo mensaje subliminal está destinado a las mentes de la sociedad norteamericana, aquella que ha nacido con la idea de ser dueña de los territorios al sur del Río Grande. Allí sutilmente se refiere a Venezuela dibujando el contexto de un lugar paradisíaco con el nombre de Catarata Paraíso, el cual es una representación caricaturesca de un tepuy, que evidentemente hace apología a la maravilla natural del tepuy Churún Merún, también conocido como Salto Ángel, pero pretendiendo fijar en el subconsciente del espectador norteamericano la identificación de ser propietario de dicho territorio.

Más recientemente, con Capitán América y el Soldado del Invierno (Russo, 2014), se buscaría reeditar el guión de endilgar a un país democrático como una nación subversiva, en esta oportunidad se emplea “el nombre de Venezuela, Chávez y la Revolución Bolivariana para hacer referencia a violaciones de derechos humanos, dictaduras y cualquier noción de crisis política… Explica cómo han creado crisis políticas y sociales alrededor del mundo para sembrar en el imaginario de la población la necesidad de tener sistemas de control absolutos y luego acota «…y cuando la historia no quiso colaborar, tuvimos que ejercer un poco más de presión». Ahí es que aparece la figura de Chávez. Y, aunque son milésimas de segundos, el mensaje queda extrañamente claro” [ http://supuestonegado.com/web/cameos-de-chavez-en-hollywood/ ].

Pero el film más revelador es sin duda alguna Avatar, en el que, desde nuestro análisis, se asume como la develación de un plan enteramente enmarcado en la doctrina del “Caos Constructivo” que se presume se aplica sistemáticamente a Venezuela, y que en cuyo guión curiosamente no se oculta el contexto de ubicación del conflicto, otorgando interesantes pistas de sucesos que han ocurrido, haciendo apología de personajes y símil de acontecimientos planificados a suceder en el contexto de la guerra no convencional desatada en nuestro país en la actualidad.

El juego de símbolos: el dios que desciende y la sociedad cercenada

Avatar es un film épico de ciencia ficción, que se convirtió en la película más taquillera de la historia producida con un presupuesto de 237 millones de dólares y con una recaudación de más de 2 mil millones de dólares. En 2010 fue nominada al premio Oscar a la Mejor Película, ganando dicho premio en las categorías de Mejores Efectos Visuales, Mejor Dirección de Arte y Mejor Fotografía. Premios que desde el año 1927, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas pretende fijar con arrogancia en el imaginario colectivo de su audiencia mundial, una suprema percepción de majestuosidad, imponente despliegue técnico en el que no se escatiman recursos con el fin de lograr los objetivos de dominación. Además que este premio constituye una recompensa envidiada por la industria del cine donde el mercado norteamericano domina con el 85 y 90% de las películas vendidas en el mundo. [Hervé Fischer. 2008. LA DECADENCIA DEL IMPERIO HOLLYWODENSE. Ediciones ICAIC, Amazonia Films, Caracas.].

La sinopsis del film plantea una contextualización en el año 2154 en Pandora, luna del planeta Polifemo, la cual es habitada por la raza extraterrestre Na´vi, en un escenario de guerra de conquista basada en los objetivos de controlar y dominar el territorio del clan Omatikaya, y sus recursos naturales representado por el costoso mineral unobtainium, encontrado en un radio de 200 kilómetros debajo de un árbol gigante que paradójicamente es el hogar del pueblo.

En el marco de una misión cívico-militar que activa el programa Avatar, Jake Sully (Sam Worthington) un ex marine paralítico, hermano gemelo de un científico fallecido, es seleccionado para transportar su mente y personalidad al cuerpo artificial del avatar con el objetivo de infiltrarse en la sociedad y convencerlos de no ofrecer resistencia ante su aparente y acordada reubicación. Ahí, durante su interacción con los Na´vi, Jake Sully establece relaciones con la cultura y la lengua de los pobladores, la flora y la fauna.

El líder militar de la misión, coronel Miles Quaritch (Stephen Lang), convence a Jake Sully, bajo la promesa de retornarle movilidad a sus miembros inferiores, de entregar información sobre los nativos y el Árbol Madre. En ese cometido, Jake Sully se enamora de una nativa, Neytiri (Zoe Saldaña), y entiende que los Na´vi nunca abandonarán su tierra, lo cual conllevará a un conflicto épico entre el bien y el mal.

En la ficción, el avatar es un cuerpo artificial diseñado con el ADN humano mezclado con el de los nativos donde se trasvasa la mente de los mercenarios. Estos cuerpos son infiltrados en la sociedad buscando la convivencia, el empoderamiento inconsciente, la interacción social y el robo de los secretos culturales, para que a partir del usufructo de ese conocimiento coadyuven al cumplimiento de objetivos de dominación y apropiación de las riquezas naturales.

Resulta una inteligente metáfora, donde el avatar, una especie de héroe que conlleva la carga espiritual de la sociedad invasora que planea apropiarse de los recursos ajenos, refuerza la alienación como tema fundamental en la temática abordada por el film.

Pero, sustrayendo el significado enmarcado en la ficción, existe una interpretación que bien pudiera dar posibles respuestas a la tesis aquí planteada, en tal sentido, podemos afirmar que el film Avatar no está desprovisto de interpretaciones y sugerencias religiosas.

Esta connotación que sin duda, lleva imbuida la acepción de la palabra avatar, ha sido tomada del hinduismo, proveniente del sánscrito avatâra, que significa “la manifestación corporal de una deidad”, es el “descenso o encarnación de un dios”; se concibe como un “ser divino” que desciende a la tierra con el objetivo de restablecer el “dharma o la ley divina”, y “salvar al mundo del desorden y la confusión generada por los demonios”.

Es preciso prestar atención aquí a un conjunto de detalles surgidos de este sentido religioso expresado: el mito del Mesías. Consideramos que con esta iconografía, se prefigura al Sionismo, como representación de una élite muy poderosa y que en la historia se ha encontrado tras bastidores, la cual se propone entrar en el juego de los acontecimientos finales que ocurrirán en el mundo. El film Zeitgeist, sugiere esta idea, al exponer al cristianismo como un mito para la dominación de la humanidad, que a través de la propaganda y el adoctrinamiento se puede lograr que la propia población acepte ser controlada en detrimento de sus libertades ciudadanas; ahí se denuncia que este mito “híbrido astrológico-literario”, argumenta que Jesucristo es el último dios solar de esta época, un avatar, que le corresponde cerrar un ciclo y dar inicio a una nueva era signada por Acuario.

Es bien conocido, que el pueblo de Israel nunca aceptó a Jesucristo como el Mesías, por lo cual aún lo esperan y en base a esta esperanza, el Sionismo se proyecta al futuro preparando a la humanidad para el advenimiento de una supuesta nueva era, fundamentada en una sociedad reconstruida con lo mejor del ser humano y los animales.

Bajo estas premisas por el carácter del enviado, el hinduismo considera a Jesucristo como un avatar, deidad que se encarnó en un cuerpo humano con un objetivo de redención, de manera que el film recrea la metáfora del “Salvador de la humanidad”, el “Superman”, el “salvador” y en consecuencia “lo mesiánico, lo que nos salvará de la destrucción” [ https://laguaridadeldruida.blogspot.com/2018/04/matrix-viaje-al-mundo-de-la-alienacion.html ].

Verbigracia son los falaces argumentos que emplea el Imperio para atacar a Venezuela y su gobierno, en una simplificación maniqueísta de endilgarle todo el mal y el caos a este país.

Hollywood recrea muy recurrentemente a este nuevo revolucionario o subversivo en filmes como The Matrix (Hermanos Washowski, 2000) y Superman (Richard Donner, 1978 y sus remakes), entre otros. Pero el perfil psicológico y espiritual del héroe de Avatar, Jake Sully, tiene otras complejidades.

Muy similar a la forma como se transformó Steve Rogers (Chris Evans), personaje protagonista de El Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johnston, 2011), un enclenque y enfermizo individuo que decide someterse a un experimento que lo transforma en un súper héroe capaz de asombrosas hazañas y provisto de extraordinarios poderes físicos; mientras que en Avatar, se muestra la transformación de Jake Sully, un paralítico y depresivo ex soldado en un locuaz, atrevido y rebelde “nuevo revolucionario”, conjugando este juego simbólico de manera inversa.

No obstante, en El Capitán América…, el héroe fue transformado definitivamente en un súper individuo que hasta se le fue otorgada la vida eterna porque sobrevivió al paso del tiempo y despierta en otra época con sus capacidades intactas, pero Jake Sully es obligado a despertar cada día en su cruel y triste realidad de ser un paralítico e incapaz.

Esta imagen, a nuestro juicio, podría endilgársela simbólicamente a América Latina. En muchas representaciones de la literatura y las artes se hace mención a América Latina como un “pueblo sin piernas”, lisiado por las sangrientas invasiones, “conquistas” y masacres que ha sufrido desde el siglo XV y en los siglos sucesivos, por tanto, su capacidad natural para desarrollarse ha sido cercenada destinada al subdesarrollo y la dominación perpetua.

Es la imagen de sociedad inútil que interesadamente el Imperio busca proyectar sobre la indomable y rebelde sociedad venezolana desde la época independentista. Cercenar, inutilizar, es por tanto, el objetivo subliminalmente representado en el lisiado protagonista.

En la actualidad América Latina es representada por Hollywood como el “patio trasero” y el “perro faldero” que no da problemas a su amo del norte. Este papel del sumiso y subestimado fue magistralmente representado con el personaje de Burro en el film Shrek (Andrew Adamson, 2004). Es probable que se evoque este concepto sobre el personaje de Jake Sully, desde esta perspectiva donde se exalta el espíritu del vencido siendo éste, en realidad, un representante de los poderes fácticos imperiales, de ahí que emerge nuevamente la manipulación simbólica, un lugar común de Hollywood en sus superproducciones.

La “naturalización” del ataque y el exterminio

Sin lugar a dudas, y atendiendo a las reminiscencias y prefiguraciones que Hollywood realiza sobre acontecimientos futuros en el contexto de los escenarios de dominación, se prepara a la humanidad para asumir el inicio de un nuevo ciclo de vida que comporta: una nueva raza creada por la ciencia, que mezcla ADN humano con el de animales para formar una generación de seres poderosos, el inicio de una nueva era humanoide.

Pero esta nueva raza conlleva un poco de inventiva más allá de las ideas religiosas. En primer lugar, se tienen las facciones animales de los Na´vi, que no trascendería de ser una más del abanico de las ficciones de Hollywood con sus criaturas fantásticas e inverosímiles, pero conociendo que todas las acciones imperiales proyectadas en el celuloide persiguen un fin ideológico, existen otros aspectos que se deben considerar.

Además, estimado lector, como se ha venido argumentando líneas arriba, mantenga en mente a Venezuela y su pueblo como el objetivo de la guerra subliminal proyectada en todo el film.

Aparte del sentido semiológico que se construye alrededor de los nativos al asociarlos con animales (aspectos de gatos: ojos, orejas y nariz, además de poseer cola y reflejos felinos), otro elemento perturbador es el vínculo o Tha´helu, especie de filamentos que sobresalen del cabello de los Na´vi que permite vincularse sensorialmente con la flora y la fauna. El tema de este extraño vínculo con los seres vivos es mucho más complejo de una relación humana con los seres vivos, puesto que la metáfora sugiere escandalosamente su asociación con la zoofilia.

Con ello se intenta deshumanizar la sociedad venezolana al mejor estilo de la forma como lo hicieron los conquistadores europeos durante la invasión de los pueblos aborígenes y territorios de América. Catalogar de salvajes, animales, seres irracionales, con prácticas inhumanas inverosímiles que rayan en la bestialidad, se propone como objetivo denigrar y como fin último, naturalizar su ataque y destrucción para imponer el orden de los invasores, la expulsión de la población y la anulación de toda oposición a los objetivos velados de expoliación.

La destrucción de una sociedad desde adentro

Tomando como perspectiva la psicología de los personajes se deducen claves para decodificar un conjunto de mensajes ocultos. Cuando el coronel Quaritch le expresa a Jake Sully: «Quiero que conozcas esos salvajes desde adentro, que te ganes su confianza», no está haciendo otra cosa que afianzando el germen de la traición e imponiendo la supuesta superioridad del invasor mediante la manipulación psicológica. Bajo esta óptica de la alienación de una sociedad, se puede inferir la destrucción de los hilos biológicos-espirituales y la macroestructura que los mantienen unidos.

Las actitudes de los tránsfugas dentro de los procesos sociales juegan un papel muy singular, y regularmente conllevan muchas veces un contrabando ideológico para dislocar las propuestas del verdadero cambio de estructuras, hacerlas una cáscara vacía, sin contenido que pudiera confundirse sin problemas con la ideología contraria. En la historia de las revoluciones, la traición y la destrucción desde adentro son recurrentes y también es denominada quinta columna [ https://www.aporrea.org/tiburon/a243326.html ].

En el transcurso del film, el coronel Quaritch, se encarga de poner en su lugar el ímpetu de Jake Sully ante sus arranques desaforados en su afán de identificación con los Na´vi, y por tanto, le recalca su verdadero carácter mercenario: «No te habrás perdido en el bosque, verdad… ¿Has olvidado para qué equipo juegas?». Así, aunque haya cruzado la línea de integración y parecerse a la sociedad en la que se infiltró, la mente y su personalidad siempre será de un extranjero y por tanto responderá a los intereses de estos.

En términos concretos, el carácter traidor de estos individuos hace fácil el trabajo de los dominadores, colaborando con su actuación en la implosión de la sociedad en la que logran infiltrarse. De manera que, el avatar con sus aliados, enceguecidos, alienados y dispuestos a defender el sistema explotador que los domina y expolia, es en realidad un agente extranjero disfrazado con la piel de la sociedad en la que convive y cumple su papel de manera eficiente.

La avanzada invasora para cuidar las formas de ataque a una sociedad en desventaja, recurre a la infiltración, y a partir de la puesta de estrategias de manipulación y confusión, lograr la implosión de las estructuras sociales que impedirían un avance frontal en caso de una guerra convencional [ https://www.aporrea.org/imprime/a243326.html ]

La dicotomía azul-rojo / héroe-villano

Otro de los rasgos intrigantes de Avatar, es sin duda alguna el tratamiento del color: el característico azul con el que literalmente se pinta todo el film resalta sobre todo en la piel de la sociedad Na´vi. En la tradicional teoría del color aplicada al cine, el color azul representa las profundidades del sentimiento. Otra teoría refiere que el azul está relacionado con la masonería, donde este color primario corresponde a la “orden de la Estrella de Oriente” y representa los “tres primeros grados de la masonería o el linaje del poder”.

Pero en realidad, consideramos que el uso del color azul en este film tiene connotaciones políticas.

El uso del color azul, fundamentalmente, corresponde a un dilema político con el que se coloca en el imaginario de las sociedades alienadas un distractor de sus altos objetivos sociales. [ https://laguaridadeldruida.blogspot.com/2018/04/matrix-viaje-al-mundo-de-la-alienacion.html ].

En todos los film de Hollywood, el azul representa al héroe dentro del relato ideológico norteamericano. Siempre será antepuesto con el rojo, el cual es el símbolo del comunismo, de la barbarie, de lo malo, de lo satánico, verbigracia el film Hell Boy (Del Toro, 2004), donde el héroe rojo es representado como un demonio testarudo y gruñón. Es muy recurrente el uso de este recurso del cual existen muchos ejemplos: Los Pitufos (Gosnell, 2011), las pastillas roja y azul de The Matrix, la criatura anfibia azul y el demonio humanizado rojo de la mencionada Hell Boy.

Sobran las pruebas para ilustrar esta dicotomía, sin embargo, poniendo énfasis en la película Avatar, se pone de relieve esta relación de amor-odio construida en torno a los colores: azul-rojo. El azul representa a los buenos, el rojo claramente reflejado en la vestimenta de Eytukan y Mo´ah, los líderes Na´vi, y específicamente en la criatura Toruk que aquí representa la “última sombra”, una referencia a los peligros de la ideología socialista, el comunismo, la “amenaza del fantasma” que recorre el mundo [ http://laguaridadeldruida.blogspot.com/2018/04/un-fantasma-que-no-muere.html ].

La imagen es paradójica, el Toruk, la ideología socialista, es vencida por el avatar (quinta columna que implosiona las revoluciones desde adentro), bajo su tutela lo cabalga y lo hace suyo hasta la batalla final donde es liberado por no hacer ya falta para los combates futuros.

La caja de Pandora

El conocido mito griego de Pandora es el seleccionado para representar el contexto del conflicto planteado en el guión. En primera instancia parece inocuo y hasta un lugar común en la filmografía hollywodense el uso de referencias a la mitología griega.

Pero el paralelismo es intencional y un tanto perverso si afirmamos que Pandora, una luna del planeta Polifemo (criatura mitológica de un solo ojo o Cíclope, hijo de Poseidón) representa a Venezuela. Más allá de la historia referida en el mito, -donde Pandora, primera mujer hecha por Hefesto por orden de Zeus después de que Prometeo le otorgara el don del fuego a la humanidad yendo en contra de su voluntad-, el significado etimológico del vocablo es aún más determinante. Un primer significado dado es “el regalo de todos”; otros autores exponen que significa “la que da todo”. Hesíodo clasifica a Pandora como “mal bello” y además otorga varios significados: “panta dÃ’ra (que tiene todos los dones) o pantÃ’n dÃ’ra (que tiene dones de todos los dioses)”.

Como ya se habrán dado cuenta, Pandora la “que tiene todos los dones”, “la que tiene dones de todos los dioses” (riqueza divina inconmensurable, se interpreta por riquezas naturales, tierra de gracia según los conquistadores europeos), está llamada a ser “la que da todo” (el regalo de todos, acusa una especie de licencia para el saqueo por parte de pueblos y naciones): es una interpretación muy perturbadora del destino escogido para nuestro país según el guión del film.

Para sustentar el argumento de que Pandora presuntamente es Venezuela, sin lugar a dudas, la referencia directa se presenta en la escena cuando el coronel Quaritch, quien sermoneando al soldado Jake Sully le expresa: «La falta de gravedad te pone más blando, ¡te ablandas! Pandora te cocina entero sin advertencia, he leído su expediente, cabo. Venezuela, ese bosque te va a parecer de arbustos, ¡nada que ver con esto! tienes valor para andar en este vecindario».

Nombrar a nuestro país en una historia ficticia y remotamente lejana de la realidad actual, da mucho para imaginar las extrañas intenciones del porqué hacerlo. El diálogo antes citado da como un hecho que Pandora había sido invadida militarmente por fuerzas mercenarias, que desencadenó una cruenta guerra en su territorio incomparable con un pasado conflicto en Venezuela y del que quedó esa anécdota. Sin duda, un juego de palabras que parece fijar en el subconsciente del espectador el desenlace de una guerra en territorio abiertamente expresado, venezolano.

La segunda referencia y la más clara imagen semiótica en el film, lo representa el paisaje del bosque de piedras, el parque de Zhangjiajie, otros sitios web refieren que es el Bosque de Piedras de Shilin, ambas locaciones ubicadas en China, que en términos mediáticos serían la inspiración oficial de las Hallelujah Mountains. [ http://www.dailymail.co.uk/news/article-1246457/China-renames-mountain-Avatar-movie-Avatar-Hallelujah-Mountain.html ]. Sin embargo, la aparición de caídas de agua a similitud del antiquísimo paisaje de la Gran Sabana (parque nacional ubicado en territorio del estado Bolívar, Venezuela, considerado uno de los territorios más hermosos y de más antigüedad del planeta), deja abierta la posibilidad de que es una estrategia para encubrir la verdadera inspiración de dicho paraje natural.

Detrás de estas poderosas imágenes naturales se esconde la manipulación más refinada del guión de Avatar: encubrir los antiguos y ricos territorios de la Gran Sabana detrás de otro paisaje natural que proyecta una ilusión óptica de estar separada del suelo, para así afianzar un delicado mensaje al subconsciente de la opinión pública mundial que la Gran Sabana, representada por las legendarias montañas flotantes de Pandora, no serán afectadas por la vorágine extractivista producida en tierra firme y que se seguirán conservando más allá del período postcolonialista proyectado en el film y que se estima será el destino de este territorio venezolano a futuro.

De manera que, consideramos que la Gran Sabana y su símbolo natural por antonomasia: la catarata Salto Ángel (una caída de agua de 979 metros considerada la más alta del mundo), son empleados en el guión para remarcar el contexto de ubicación de forma subliminal.

Por otro lado, y una tercera referencia semiótica en la trama, se manifiesta en la atmósfera de Pandora la cual es tóxica para los humanos, debido a su alta concentración de ácido sulfhídrico, gas venenoso más pesado que el aire, inflamable, incoloro y su olor es el de materia orgánica en descomposición, como de huevos podridos. Paradójicamente, el mismo gas derivado del proceso de explotación petrolera. La digresión apunta a la caracterización de un país petrolero por excelencia, además que al inicio del film, sin lograr descifrar las razones, se pueden observar actividades de petroquímica y petrolera, a pesar que el film no se trata en ningún momento sobre el tema de los hidrocarburos.

Bajo estas pistas, la denominación del planeta ficticio del guión de Avatar con el nombre de Pandora, no parece para nada inocente.

 

Continuará…

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