Auto+Brasil: el combo ideal - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Auto+Brasil: el combo ideal / La Nacion / Hay muchos viajes que hubieran sido aburridísimos sin su condimento rutero. Por ejemplo, ¿qué habría pasado si los protagonistas del film Entre copas se subían a un avión en vez de detenerse a beber y tontear en cada uno de los viñedos de California? ¿Y si la desolación de Thelma y Louise nunca cruzaba Arizona y Texas en ese Thunderbird descapotable del 66? ¿Y si el ingeniero que inventó Osvaldo Soriano en Una sombra ya pronto serás no paraba en cada pueblito desangelado de la pampa argenta en su viejo Gordini?

Irse de vacaciones en auto con familia o amigos es, para muchos, el plan perfecto. Son los que piensan que no tiene sentido unir dos puntos en un par de horas, en un tramo aéreo sin escalas (con bandejita de plástico y azafatas engominadas), si se puede vivir en la carretera durante días, en una cabina caliente llena de comida, mate y bártulos hasta el techo.

De cara al verano, cada vez más argentinos se acoplan a esta forma de vacacionar; y, según un relevamiento entre agencias de viaje y datos del Instituto Brasileiro de Turismo (Embratur), Brasil se perfila como el destino más elegido. La coyuntura ayuda: el real se devaluó cerca de un 30% frente al peso en 2015 y, según Vinicius Lummertz, presidente de Embratur, a esta altura del año las compras de viajes al país vecino ya crecieron un 50% frente a lo que ocurrió en 2014.

Más notas para entender este tema Controlar la ansiedad y tomarse el viaje como parte de las vacaciones Para los que van en auto, los costos mandan: un vuelo directo a Florianópolis para una familia tipo está costando entre 45.000 y 55.000 pesos -ida y vuelta- durante la primera quincena de enero. En cambio, hacer el periplo en coche hasta ese balneario demanda entre tres y cuatro tanques con toda la furia; traducido en plata, son unos 3000 pesos (a $ 750 por tanque para un rodado mediano); sumados a una o dos noches de hotel en el camino dan cerca de 4000 pesos.

Pablo Palmeiro es un fanático de la ruta a Brasil. Empezó yendo en auto en 1980, cuando manejaba su padre, y a partir de 1996 (con 22 años) tomó el volante y se fue con amigos. Lo sigue haciendo hasta hoy. Ahora no sólo viaja en verano sino también en octubre, que es cuando va a reservar la cabaña en la que vivirá unos meses después. Tan fanático se hizo de la carretera que en 2006 creó una página ( www.enautoabrasil.com.ar ) y, en 2008, un grupo de Facebook con el mismo nombre, en donde da todo tipo de consejos para conductores, así como opciones de alojamiento. “Desde 1980 fui todos los veranos, excepto uno o dos, pero después me desquité yendo dos veces en un año. Al principio iba siempre a Cachoeira do Bom Jesús, al lado de Canasvieiras, pero en marzo me voy a la playa de Palma, a 50 kilómetros de Florianópolis”, precisa.

Palmeiro tiene un grupo de amigos que nunca lo abandona a la hora de tomar la ruta. Aunque ya anda por los cuarenta, jura que desplazarse con sus compinches tiene el mismo encanto que cuando eran adolescentes. El recorrido que hacen es inalterable: cruzan la frontera Colón-Paysandú, enfilan por territorio uruguayo hacia Tacuarembó y terminan en el paso de Rivera.

Pablo Palmeiro, creador de www.enautoabrasil.com.ar, le aporta algunos datos de la ruta a Gustavo Lays.Foto:Paula Salischiker Ya en Brasil, pasan por Rosario do Sul y San Gabriel, la ciudad en donde la mayoría de los argentinos pernocta antes de seguir viaje.

Para tener en cuenta, de los 750 kilómetros que separan San Gabriel de Florianópolis, los primeros 300 (de mano única) son los que presentan más dificultad, por el tránsito de camiones. A 20 kilómetros de Porto Alegre arranca la archiconocida BR101 y sus 430 kilómetros de autopista doble mano hasta Floripa.

En octubre pasado, Palmeiro hizo el camino con varios cabezas de familia para reservar el alojamiento (“estando allá con anticipación tenés mejor poder de negociación”, asegura). De hecho, el vínculo entre compinches de ruta, fogoneado por el grupo de Facebook, creció tanto que terminaron haciendo una reunión anual en el Club de Pescadores de Lobos, en donde la semana pasada se juntaron casi 150 automovilistas.

Por el placer de manejar “Me gusta manejar, sentarme al volante durante horas y horas”, confiesa Gabriel Pacchiarotti, que pasa en febrero de 2016 en Florianópolis con su mujer y dos hijas de 14 y 10 años. Su primer viaje en coche fue en 2012, incentivado por un amigo del grupo de Facebook que creó Palmeiro. En general, se juntan cuatro o cinco familias y no sólo coinciden en la ruta (cruzan por Paso de los Libres, en donde hacen noche) sino que también ponen puntos de encuentro en la playa. “Nos citamos tal fecha, a tal hora en Praia do Forte o en Lagoinha, pasamos música, nos divertimos mucho”, cuenta.

Marisa Pulido también elije Florianópolis en febrero. Y, como Pacchiarotti, va en caravana con varios autos más. “En general salimos a eso de las cuatro de la mañana y paramos a la noche en Santo Tomé, del lado brasileño. Es importante tener reservado el hotel desde ahora, porque sino no encontrás alojamiento en ninguna ciudad cerca de la frontera”, aconseja. Y también recomienda las estaciones de servicio del país vecino: “Están súper equipadas, los baños están limpios y la comida es deliciosa”, agrega Pulido, copilota de su marido y madre de dos muchachos de 14 y 12 años. “Los chicos están acostumbrados porque siempre hicimos viajes largos”, dice. Además, cada uno va lo más pancho con su tablet.

Charlas de familia “Nos pasaron un montón de cosas viajando en auto, pero lo mejor siempre fueron las charlas de pareja y de familia, que no se dan en otro contexto. Es como una situación ideal: estás bien, sólo tenés que ocuparte de la ruta”, afirma Mariana Morales, que el verano pasado llegó a Garopaba con su troupe (Fernando Ponce de León y dos hijos, Manuel y Juana) y en enero planea escaparse de nuevo. “Salimos a las 6 de la mañana de Buenos Aires para llegar tipo 4 a Paso de los Libres, pero nos empezó a chorrear aceite y estuvimos tres horas buscando un taller mecánico”, recuerda. Luego, en la frontera, tuvieron que hacer una cola de 8 cuadras y, cuando estuvieron del lado brasileño, ya era demasiado tarde para llegar a San Gabriel. “La sensación de cruzar de noche, con todo oscuro, sin señalizar, y con el GPS que no funcionaba bien nos asustó un poco; por suerte los chicos dormían y pisamos el acelerador. A las 3 de la mañana paramos en un pueblito y el dueño de un hotel nos dejó dormir en el lobby porque estaba completo”, evoca. Por fin arribaron a Garopaba a la tardecita de ese día.

“Este año queremos repetir, pero haciendo las cosas bien. Nunca más cruzamos por Paso de los Libres”, avisa, y da un par de claves de convivencia en el habitáculo. “El mate ayuda mucho al viaje, porque te mantiene despierto, activo; y la heladerita con fruta es importantísima. Para los chicos, hay que llevar películas sí o sí”, entiende

Daniela Trad, diseñadora y publicitaria, fundadora de la agencia VuelaBarca dice que frenar a sacar fotos en el camino y ver el atardecer en la ruta son cosas irremplazables. Junto con Sebastian Moré, ingeniero electrónico 30 años viajaron a Tilcara y, el auto, ya es parte de su plan cuando se habla de vacaciones. “Todos dirían que el mate en lo que no puede faltar, pero para nosotros es la música. Aunque tenemos distintos gustos musicales, coincidimos con: Foo Fighters, Arctic monkeys, Blur y Calamaro”, dice.

En caravana y con handys Jorge Sanguesa y su familia viajan en auto a Florianópolis desde 2003. Este año, como otras veces, lo hacen en caravana con otras dos familias. Van todo el viaje en fila, comunicándose por handy para que nadie se pierda en el camino y para coordinar las paradas (además en Brasil pierden la señal del celular y -jura Sanguesa- “te matan con los precios” de la telefonía).

Daniela Trad y Sebastián Moré, viajeros frecuentes, aquí en Tilcara, Jujuy.Foto:Gentileza “El viaje es aventura y nosotros lo preparamos bien. Hasta ponemos calcos en el auto que dicen ‘Brasil 2016’. Nos divertimos mucho, hacemos chistes todo el tiempo por el handy”, comenta. “Pese a los vaivenes en la economía de los últimos años, siempre te termina conviniendo ir en auto a Brasil antes que veranear en las playas argentinas o en Uruguay. Es una cuestión de precio-calidad”, detalla. En cada uno de los tres autos viajan, junto a sus padres, tres adolescentes, que a la vez son compañeros de colegio. En el coche de Elisabet Puente, que se incorporó este año a la caravana (es el tercer coche de la fila), parecen muy divertidos con formar parte de la experiencia. “Ellos lo hacen todos los años y siempre les ha dado buenos resultados”, asegura, y define el itinerario: “Salimos el 8 de enero, dormimos a mitad de camino y el 9 llegamos a Florianópolis”. El tema precios también pesó en la decisión: “Si te ponés a pensar -yendo en auto- pago lo mismo por una semana en Valeria del Mar que por 15 días en Florianópolis”.

La vuelta a América Gustavo Zenklusen vive en Rafaela, es martillero público y este 8 de enero, a las 5 de la mañana, parte a Rio de Janeiro con su mujer y sus hijos de 12 y 15 años. Hace un primer tramo bien largo hasta Cataratas y cruzan por Foz de Iguaú, en donde pasan la primera noche. Al alba del día siguiente, toman la ruta 257 hasta una ciudad llamada Registro -queda pasando Curitiba-, en donde pasan la noche. Desde allí, salen temprano para evitar el tránsito en San Pablo y llegan a Río cerca del mediodía. “Me gusta manejar, voy conociendo y parando en los lugares que me gustan. Y claro, el tema económico también pesa: pensá que los pasajes a Rio en enero para cuatro cuestan como 40.000 pesos y yo por 10.000 pesos voy y vengo en auto”, dice Zenklusen, que no es ningún novato en la materia.

De hecho, el año pasado también viajó en caravana con otros dos matrimonios con hijos, pero no fueron a Brasil sino que subieron por Chile y Perú hasta llegar a Lima, en un periplo de 25 días. Pero el gran proyecto es de acá a dos años: “Mi sueño es hacer la vuelta completa a América latina: ir por Chile, Perú, Colombia y Venezuela, cruzar allá arriba y bajar todo por Brasil, en un viaje de 60 días”, fantasea, aunque pareciera que ya tiene todo bastante calculado.

Producción de Natalí Ini

Río de Janeiro destronó a Miami Por primera vez en seis años, Miami no será el destino internacional más visitado por los argentinos durante el verano. Para la temporada 2016, se vendieron más tickets aéreos a Río de Janeiro que a la metrópoli estadounidense.

El dato se desprende de un informe de la agencia de turismo Despegar.com: de las 10 ciudades del exterior con más pasajes vendidos para diciembre y enero, siete son brasileñas. Además de Rio, figuran: Florianópolis, Salvador, Recife, Natal, San Pablo y Maceió.

Según el Instituto Brasilero de Turismo (Embratur), el flujo de turistas argentinos pasará de los 1,7 millones registrados en 2014 a más de 2,2 millones durante el año próximo.

LA NACION Sábado

Con Información de La Nacion

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